Datos clave de las perspectivas macroeconómicas de 2021

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Las previsiones macroeconómicas para el 2021 apuntan hacia crecimiento mundial del 5,2%, según el IEB, en su informe “Perspectivas Macroeconómicas de 2021”, elaborado por Aurelio García del Barrio, director del MBA con especialización en Finanzas del IEB.

 

La contracción del crecimiento de este año (-5%) sitúa a la Covid-19 como la recesión mundial más profunda que se ha experimentado en décadas. Por esta razón, la necesidad de adoptar medidas es imperiosa, especialmente para proteger a las regiones y familias más vulnerables. Lo cierto es que las previsiones macroeconómicas podrían ser mucho peores de no se por el efecto de las políticas fiscales y monetarias de los bancos centrales. En este sentido, se constata que las grandes potencias han actuado con celeridad para proteger a sectores y trabajadores duramente afectados por la crisis.

 

Más estímulos para mejorar las perspectivas macroeconómicas

 

No obstante, no son suficientes tales medidas porque la situación sigue siendo de extrema incertidumbre y las secuelas se dejan notar en la mayoría de países. De modo, que el IEE apunta la necesidad de reforzar las políticas fiscales para poder impulsar la demanda agregada y evitar un impacto más duro.

 

El diagnóstico de la situación en términos globales y generales es que los países se enfrentan a esta crisis con múltiples aristas, que comprenden un shock sanitario, perturbaciones económicas internas, derrumbe de la demanda externa, cambios de sentido de los flujos de capital y colapso de los precios de las materias primas.

 

Los países que sí crecerán en este 2020

 

Pero no para todo el mundo este ha sido un año horrible. Hay 30 países que van a experimentar en 2020 crecimiento de su PIB.

 

  • Asia Oriental y Pacífico: China (1%), Laos (1%), Myanmar (1,5%) y Vietnam (2,8%)
  • Europa (excluyendo la UE) y Asia Central: Uzbekistán (1,5%)
  • América Latina y Caribe: Guyana (51,1%)
  • Medio Oriente y Norte de África: Djibouti (1.3%), Egipto (3%)
  • Sur de Asia: Bangladesh (1,6%), Bután (1,5%), Nepal (1,8%)
  • África Subsahariana: Benin (3.2%), Burkina Faso (2%), Burundi (1%), República Centroafricana (0.8%), Costa de Marfil (2.7%), Etiopía (3.2%), Gambia (2.5%), Ghana (1.5%), Guinea (2.1%), Kenia (1.5%), Malawi (2%), Mali (0.9%), Mozambique (1, 3%), Níger (1%), Ruanda (2%), Senegal (1.3%), Tanzania (2.5%), Togo (1%), Uganda (3.3%).

 

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El efecto de las vacunas

 

Con el anuncio inminente de la vacunación en España y las distintas economías desarrolladas, se abre una ventana al optimismo, pero según apunta este informe de Perspectivas Macroeconómicas 2021 del IEB, No será hasta mediados o finales de 2021 cuando el crecimiento vuelva de forma consistente a muchos países.

 

De este modo, la recuperación para 2021 se cifra en un 5%, donde la recuperación en “V” se torna casi en forma de ‘L’ con una leve inclinación en la base de la letra. El déficit público alcanzaría el 11,7% del PIB este año y el 9% en 2021, llevando a la deuda pública a superar el 120% del PIB en 2021, después de cerrar 2020 en un 117%. El esfuerzo fiscal ha sido incompleto y está mal diseñado.

 

España, rezagada en la recuperación

 

Pero este camino no será igual para todos. De hecho, la recuperación será más lenta para España. García del Barrio explica que España ha sido el país más golpeado por la pandemia en términos económicos, donde la contracción este año será de un 11,6%, donde la demanda nacional resta 10,4 puntos, mientras que el resto obedecería al sector exterior.

 

Las razones por las que la economía española está siendo una de las principales perjudicadas de Europa por la crisis del coronavirus son más que conocidas, de un lado, la fragilidad de una sanidad pública que obliga a tomar medidas más restrictivas a la movilidad de las personas y la apertura de establecimientos; del otro, la desequilibrada especialización de la economía española en servicios a las personas de bajo valor añadido (hostelería, turismo, bares, pequeño comercio y distribución tradicional, transporte aéreo, alquileres de oficinas y locales comerciales), el menor peso de la industria manufacturera y los servicios profesionales a las empresas y los impactos destructivos que han sufrido especialmente algunos sectores industriales relevantes (automoción o construcción aeronáutica).

 

Factores que, además, han acentuado el carácter cíclico de la economía española (crece más que la media en tiempos de bonanza y retrocede también más durante las recesiones) y la polarización de un mercado laboral que necesita de la desregulación y la debilidad sindical para mantener la presión sobre los costes laborales y asegurar la competitividad y las altas tasas de rentabilidad de la mayoría de las empresas.

 

La cuestión del empleo, crítica

 

El Empleo es el aspecto más importante y la clave es que no se destruya de manera estructural. Como referencia, en lo que llevamos de año el número de afiliados a la Seguridad Social se ha reducido en 629.950 personas. Por otra parte, los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTES), ascendían en septiembre a 975.000.

 

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La tasa de desempleo ya aumentó en 2,5 puntos porcentuales hasta el 16,3% en el tercer trimestre, y subirá al 17,6% en el transcurso de 2021. El gran déficit estructural y la elevada deuda pública que venía arrastrando España antes de la crisis del covid-19 complican la puesta en marcha de grandes planes de estímulo fiscal.

 

La pauta del informe sobre este dato en España sugiere que las las tareas pendientes son modernizar y elevar el nivel de gama de la oferta productiva y la productividad global de los factores para generar los empleos, las actividades económicas y las empresas de futuro con mayores posibilidades de crecimiento sostenible.

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