Las editoriales abrazan el auge de los audiolibros

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En los últimos años, los audiolibros han tenido un impulso importante entre la comunidad lectora. Sea por el auge de los podcast o por os nuevos hábitos de consumo que han arrastrado las nuevas tecnologías, los libros sonoros han llegado para quedarse y las editoriales han tomado nota de ello. En el caso de Almuzara, en donde figura como editor nuestro colaborador Manuel Pimentel, tienen claro el potencial de estos libros, porque “se lean o se escuchen, la humanidad sigue necesitada de historias que alimenten su alma e iluminen su intelecto”.

 

Desde este formato, el trabajo de la editorial será muy parecido al que se hace con los libros escritos, es decir, buscar y seleccionar historias y contenidos atractivos para producirlos con una buena calidad narrativa a nivel de audio.

 

Son libros, al fin y al cabo

 

Sin embargo, no se trata de defender a los audiolibros por ser novedosos o porque sean tendencia en el consumidor. El argumento principal que esgrime Almuzara es que un audiolibro no es más que un libro sonoro, un libro al fin y al cabo. Además, la fórmula de las historias narradas en la literatura no es nueva, que se diga, consta de muchos años. El germen podría estar en aquellas historias contadas alrededor de un fuego en tiempos prehistóricos.

 

libros sonoros

 

Cabe acordarse también de los cuentos que nos contaban nuestros padres para ir a dormir o aquellas representaciones teatrales que sonaban en la radio varias décadas atrás. La entonación, los matices vocales y, en definitiva, la representación de libros nos sumergían tanto como un texto escrito.

 

La novedad con los audiolibros es su envoltura. La tecnología, al igual que sucede en la mayor parte de los negocios, ha tenido su impacto en los libros. Hablamos de técnicas de producción, pero principalmente de soportes y plataformas. Libros y audiolibros son idénticos en contenido y muy distintos en la distribución. Es, como explican desde Almuzara, “la misma alma en dos cuerpos distintos, la misma materia bajo dos formas diferentes”.

 

Quizás los audiolibros tienen un valor añadido a los tradiciones por su versatilidad. Además de disfrutarlos reposadamente en cualquier rincón de nuestra casa, también podemos escucharlos cuando vamos en transporte público, privado o cuando estemos desempeñando otras rutinas que no requieran concentración. Esto va por gustos. La versatilidad también viene dada por los varios dispositivos que podemos utilizar: ordenadores, smartphones, tabletas e incluso altavoces inteligentes.

 

Nunca sustituto del libro, siempre complemento

 

Tras resumir la esencia de los audiolibros, el debate tecnológico está servido para las editoriales, tal y como sucedió en su momento con los ebooks. ¿Desterrarán unos a otros? ¿Habrá que apostar por lo novedoso por ser tendencia? No, ni audiolibros ni ebooks matarán al libro tradicional de papel. “El editor de raza debe cuidarlos con el mismo cariño y atención, pues constituyen todos ellos los distintos puentes que unen a las personas necesitadas de historias y conocimientos con sus contenidos, explican desde Almuzara.

 

formatos-de-libros

 

Así pues, conviven hoy tres grandes nichos de mercado para las editoriales: libros en papel, libros electrónicos y audiolibros. Tras seleccionar el contenido, las distribuidoras deberán tener en cuenta aspectos propios de la Ley de Propiedad Intelectual, en donde se conceden derechos de autor para cada uno de los formatos. De esta forma, los contratos con editoriales deben recoger específicamente el formato que se le dará a una obra. Digamos que es la primera piedra que se coloca en la producción de los audiolibros, que es el caso que nos ocupa.

 

Producción de audiolibros

Obtenidos los derechos, el siguiente proceso de la editorial seguirá siendo el de ver y corregir los textos para obtener una maqueta final tanto en papel como digital. El mismo texto será que el se utilice en todos los formatos. No obstante, desde el punto de vista técnico, el editor tiene la posibilidad de realizar la producción con sus propios medio o bien subcontratar este servicio a estudios especializados.

 

En cualquier caso, sea propio a ajeno, la editorial debe contar con un estudio de grabación para producir un libro sonoro. Intervendrán profesionales como un director de producción, un técnico de sonido y uno o varios profesionales de la voz. Al igual que otro contenido audiovisual, el doblaje puede contar con varios personajes y acentos para darle mayor variedad a la narrativa. Será el director de producción quien considerará estos aspectos, así como el tono que de primar en la grabación, pudiendo ser más neutro o más teatral. En este punto, los expertos recomiendan no caer en lo excesivo.

Voces y posibles efectos sonoros quedarán grabados en formatos populares o estándares como WMA, MP3 o AAC. Desde Almuzara, reconocen que “en la mayoría de los casos esto es algo transparente para el oyente, que reproduce el libro desde el propio software de la plataforma. Este, por seguridad, suele ocultar el archivo original de audio para dificultar su copia, permitiendo al usuario la reproducción e interacción completa con el contenido, pero sin permitir el acceso al archivo fuente”.

 

escuchando-un-audiolibro

 

Comercialización: con la vista puesta en las plataformas

 

El siguiente punto es la comercialización y distribución del producto, para lo cual la tendencia que están siguiendo las editoriales es ceder los derechos de venta a un tercero, sean plataformas especializadas o marketplaces conocidos. ¿Por qué? Porque esta fórmula tiene mayores lectores potenciales y porque con ella se ahorran costes de promoción y de diseño de posibles infraestructuras. Entre los operadores más conocidos destacan actores como Audible, Storytel o el mismo Amazon.

 

En el contrato con estos operadores, el editor cede los derechos del audiolibro, normalmente por un tiempo determinado, a cambio de una retribución que tendrá que compartir con el autor del libro, quien, en todo caso, es el último poseedor de los derechos de propiedad intelectual de su obra.

Desde el punto de vista del consumidor, este encontrará en su sitio web de referencia el audiolibro que busque con la misma portada del libro en papel o ebook. En el caso de Amazon, nos encontramos que en esta tienda digital, un solo título se puede encontrar disponible en papel – rústica y bolsillo -, ebook y en audiolibro, todo ello bajo la misma portada.

Respecto al precio de estos audiolibros, podemos encontrarnos con varios cosas, si bien las plataformas ofrecen alternativas que van desde un pago mensual, tarifas planas o pagos por descarga. La suscripción mensual de Audible son 9,99 euros y la descarga puntual alrededor de los 20 euros, en función de la duración de la lectura.

 

 

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