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Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra hoy, se espera que los especialistas de este campo tan amplio que es la Cardiología destaquen novedades, hábitos, técnicas, patologías y cualquier asunto que tenga que ver con la salud cardiovascular.

Directivos y Empresas se hace eco de unas declaraciones del doctor Francisco José Hidalgo, cardiólogo intervencionista del servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Córdoba, en las que pone el acento entre la superación de un infarto y la enfermedad cardiovascular.

El infarto y la enfermedad cardiovascular

Debe quedar muy claro que superar un infarto y recuperar una vida normal es hoy una realidad para muchos pacientes gracias a los avances en la atención urgente. Pero recibir el alta hospitalaria no significa que la enfermedad cardiovascular haya desaparecido. Detrás de la mayoría de estos episodios se encuentra la aterosclerosis, una enfermedad crónica que puede continuar afectando a las arterias y aumentar el riesgo de nuevos acontecimientos cardiovasculares si no se controlan sus factores de riesgo.

«Cuando un paciente tiene un infarto solucionamos el episodio agudo, pero no curamos la enfermedad que lo ha provocado. A partir de ese momento se convierte en un paciente con una enfermedad cardiovascular crónica que debe cuidar de por vida», explica el doctor Hidalgo.

Código Infarto: rapidez para salvar el corazón

Respecto a la inmediatez en el tratamiento, los programas de Código Infarto permiten activar durante las 24 horas del día, los 365 días del año, a un equipo especializado para realizar de forma urgente un cateterismo y restablecer el flujo sanguíneo de la arteria obstruida. En la provincia de Córdoba se realizan alrededor de 400-450 intervenciones al año en los distintos centros que cuentan con este programa. La rapidez con la que se consigue desobstruir la arteria resulta determinante para limitar el daño cardíaco y mejorar la evolución posterior, afirma el doctor Hidalgo.

«Es frecuente que, después de la intervención, algunos pacientes nos pregunten si pueden marcharse directamente a casa o por qué necesitan permanecer en una Unidad de Cuidados Coronarios si ya están ‘curados'», señala el especialista. «La buena evolución que conseguimos gracias a la atención inmediata es una excelente noticia, pero no debe hacernos olvidar que comienza entonces una nueva etapa en la que el propio paciente tiene un papel fundamental».

doctor Francisco Hidalgo

Doctor Francisco Hidalgo.

Y tras un infarto, los cuidados de la aterosclerosis…

La aterosclerosis, que está detrás de la mayoría de los infartos, es una enfermedad inflamatoria y sistémica que puede afectar a las arterias de distintas partes del organismo. Se caracteriza por la acumulación de placas en la pared arterial y está relacionada con diferentes factores de riesgo cardiovascular. Entre ellos se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, niveles elevados de colesterol, la obesidad y el tabaquismo, además de otros factores como el estrés y los antecedentes familiares.

A esto se suma que muchos pacientes permanecen con uno o varios stents, pequeñas mallas metálicas que se implantan en las arterias coronarias para mantenerlas abiertas. Su correcto cuidado y el cumplimiento del tratamiento farmacológico indicado por el especialista son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones.

El papel del paciente en la recuperación

Junto al tratamiento farmacológico y al seguimiento médico, los hábitos de vida tienen un papel fundamental en la evolución de las personas que han sufrido un infarto. El ejercicio físico regular es una de las principales recomendaciones, siempre adaptado a las características y situación clínica de cada paciente.

El doctor Hidalgo recomienda establecer una pauta de actividad física al menos cuatro días a la semana, combinando ejercicio aeróbico —como caminar, correr, montar en bicicleta o utilizar la cinta— con ejercicios de fuerza. «Durante muchos años hemos pensado que el ejercicio de moderada intensidad podía ser perjudicial para los pacientes con enfermedad cardiovascular, pero hoy sabemos que, adecuadamente pautado, aporta importantes beneficios y contribuye a mejorar el control metabólico, la glucemia, el sobrepeso y otros factores relacionados con la salud cardiovascular», señala.

La alimentación constituye otro de los pilares de la prevención. El especialista aconseja priorizar una dieta mediterránea basada en productos naturales, con presencia de verduras, legumbres, tubérculos, pescado y carne, y con el aceite de oliva como fuente de grasas saludables. También aconseja prestar atención al etiquetado de los productos y evitar el consumo de alimentos ultraprocesados, especialmente aquellos con un elevado contenido en azúcares y grasas de baja calidad.

El control del peso es otra medida importante, especialmente en lo que se refiere a la reducción de la grasa abdominal, relacionada con procesos inflamatorios y con la resistencia a la insulina. «Con una alimentación adecuada y ejercicio regular resulta mucho más sencillo alcanzar y mantener un peso saludable y reducir la grasa abdominal, que tiene una importante capacidad inflamatoria y está relacionada con la resistencia a la insulina», añade.