Las soluciones de pago continúan su evolución hacia modelos cada vez más automatizados, seguros e integrados con los sistemas de gestión empresarial. La intención de los operadores de la industria financiera es seguir agilizando los pagos 2B2 con total control y trazabilidad, de tal manera que estos trámites optimicen los procesos en las empresas.
La última solución en llegar al mercado viene de una colaboración entre CaixaBank y Mastercard. La propuesta se basa en el uso de tarjetas virtuales, una tecnología que está ganando protagonismo en el ámbito corporativo por su capacidad para simplificar operaciones y reforzar la seguridad de las transacciones.
Tarjetas virtuales para los pagos B2B: así es el servicio que ofrece CaixaBank
A diferencia de los métodos tradicionales, CaixaBank ha diseñado un servicio de pagos B2B en el que las empresas pueden generar tantas tarjetas virtuales como necesiten para atender pagos específicos, adaptando cada una de ellas a las características concretas de la operación.
El sistema permite establecer condiciones personalizadas, definir importes máximos, limitar el número de usos, fijar fechas de caducidad o incluso restringir el ámbito geográfico en el que puede realizarse el pago. Esta capacidad de personalización convierte cada tarjeta en una herramienta diseñada para una necesidad concreta, minimizando riesgos y mejorando el control financiero.
La gestión de estas tarjetas se realiza a través de una plataforma específica desarrollada por CaixaBank, desde la que las empresas pueden crear, administrar y supervisar todas las operaciones de forma centralizada.
Todo detallado en términos de seguridad y trazabilidad
La nueva solución permite asociar a cada pago información adicional relevante para la gestión empresarial, como números de factura, centros de coste, referencias de reserva o cualquier otro dato que facilite la identificación y clasificación de los gastos. Esta capacidad aporta una trazabilidad mucho más completa de las operaciones y facilita tanto el control presupuestario como los procesos de auditoría interna.
Además, al generar credenciales únicas para cada transacción, se reduce significativamente la exposición a fraudes o usos indebidos, reforzando la protección de los recursos financieros de la compañía.
La adopción de este servicio es relativamente sencilla, ya que se puede integrar de forma automática con más de 60 sistemas ERP utilizados habitualmente por las empresas para gestionar su contabilidad y operaciones financieras. Esta conexión permite que los movimientos generados por las tarjetas virtuales se registren automáticamente en los sistemas de gestión, agilizando la conciliación contable y reduciendo de forma significativa las tareas manuales.
La automatización también alcanza a los procesos de aprobación. Las empresas pueden establecer reglas y criterios previamente definidos para que determinadas operaciones sean autorizadas de forma automática antes de la emisión de la tarjeta virtual correspondiente.
Aplicaciones en múltiples sectores
La versatilidad de las tarjetas virtuales permite su utilización en un amplio abanico de actividades empresariales. Uno de los sectores donde su implantación puede resultar especialmente relevante es el turístico, caracterizado por la necesidad de realizar numerosos pagos entre agencias de viajes, hoteles, compañías aéreas y otros proveedores de servicios.
También encuentran aplicación en la contratación de servicios profesionales, como asesorías, despachos jurídicos o consultoras, así como en la gestión de viajes corporativos y en la adquisición de materiales y suministros tanto en mercados nacionales como internacionales.
La creciente digitalización de las empresas amplía todavía más los posibles usos. Las tarjetas virtuales permiten gestionar con mayor control la contratación de plataformas tecnológicas, herramientas de software, soluciones basadas en inteligencia artificial o servicios digitales recurrentes. Del mismo modo, se presentan como una alternativa eficaz para gestionar inversiones en campañas de marketing y publicidad, donde la necesidad de seguimiento presupuestario y control del gasto resulta especialmente relevante.









