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10 empresarios que impulsaron un país (LID Editorial), es el título del nuevo libro del periodista económico Manuel López Torrents, una obra que se adentra en la trayectoria de 10 figuras decisivas para entender la evolución reciente de la economía española.

Lejos de los rankings de fortunas o de los relatos hagiográficos, el autor plantea un recorrido humano por quienes, con aciertos y errores, levantaron compañías, generaron empleo y modernizaron sectores enteros. La tesis es clara: emprender, gestionar y arriesgar también es una forma de construir país.

Detrás de cada empresa, sostiene López Torrents, hay decisiones que se tomaron sin red de seguridad. Alguien que vio una posibilidad donde otros no vieron nada. Alguien que apostó sin garantías. Alguien que decidió jugar con reglas propias sabiendo que, si fallaba, el coste sería personal y definitivo. El libro no elude las dudas ni las crisis; al contrario, reivindica la imperfección como parte del mérito.

Más allá de los perfiles individuales, el libro plantea una reflexión de fondo: ¿cómo habría evolucionado España sin estas apuestas empresariales? López Torrents sostiene que el país sería más pequeño en influencia, menos competitivo y con menor capacidad de generar movilidad social. Frente al “miedo al mérito” y el “rechazo a la recompensa” que, a su juicio, persisten en parte del debate público, reivindica la empresa como herramienta de progreso colectivo.

Los 10 empresarios que impulsaron un país llamado España

Amancio Ortega

Entre los protagonistas figura Amancio Ortega, convertido en símbolo del mayor caso de éxito empresarial español contemporáneo. Desde Galicia, transformó una pequeña producción de batas en un imperio global de moda. Su trayectoria no solo redefinió el sector textil, sino que proyectó una imagen internacional de España como país capaz de crear y mantener multinacionales competitivas sin depender de ayudas públicas ni marcos regulatorios favorables. Sin su figura, sugiere el libro, el relato empresarial español sería menos ambicioso y menos estudiado en las grandes escuelas de negocio.

Florentino Pérez

También aparece Florentino Pérez, cuya carrera empresarial trasciende la construcción de infraestructuras. Desde sus inicios en OCISA hasta la consolidación de ACS y su expansión internacional, Pérez tejió alianzas y estructuras corporativas que situaron a las empresas españolas en la primera división global. Su presidencia del Real Madrid amplificó su proyección pública, pero el libro subraya su capacidad estratégica para anticipar movimientos en mercados altamente competitivos.

Isak Andic

En el ámbito de la moda, Isak Andic entendió antes que muchos que la ropa es también relato, experiencia de marca y estética. Con Mango construyó una propuesta atemporal y sofisticada que ofrecía una alternativa al simple bajo coste. Su apuesta por tiendas minimalistas y campañas aspiracionales consolidó una identidad mediterránea con vocación global. Sin Andic, apunta la obra, España habría perdido una vía propia en el diseño internacional.

Demetrio Carceller

El liderazgo discreto es otro de los hilos conductores del libro. Demetrio Carceller Arce modernizó el grupo cervecero Damm reforzando logística, sostenibilidad y marca hasta convertir Estrella Damm en emblema del estilo mediterráneo. Su gestión demuestra que la influencia no siempre necesita estridencias públicas.

Juan Roig

Algo similar ocurre con Juan Roig, artífice de la transformación del supermercado español. Bajo su dirección, Mercadona priorizó la eficiencia, la mejora continua y la sostenibilidad a largo plazo. Más que una cadena de distribución, el libro lo presenta como un sistema que estructura proveedores, impulsa industria nacional y redefine la cultura del gran consumo.

Alicia Koplowitz

En el terreno financiero, Alicia Koplowitz encarna la sofisticación patrimonial sin exhibicionismo. Con Omega Capital consolidó un modelo basado en prudencia, método y visión a largo plazo, aportando un referente femenino de alto nivel en la gestión de grandes patrimonios.

Gabriel Escarrer

El turismo, uno de los pilares de la economía española, encuentra su representación en Gabriel Escarrer, quien profesionalizó y expandió la marca Meliá con elegancia y proyección internacional. Su liderazgo contribuyó a ordenar y dignificar un sector clave, demostrando que el crecimiento puede ir acompañado de estructura y visión estratégica.

Rafael del Pino

La internacionalización industrial tiene nombre propio en Rafael del Pino, bajo cuyo mandato Ferrovial consolidó su presencia global en infraestructuras y servicios. Su estilo analítico, centrado en datos y disciplina estratégica, reforzó la presencia española en grandes proyectos internacionales y amplió el tamaño real de la economía nacional.

Marc Puig

En el ámbito del lujo y la belleza, Marc Puig transformó una empresa familiar en un grupo internacional competitivo frente a gigantes globales. Su defensa de la identidad catalana combinada con ambición mundial demuestra que la estética también puede ser industria.

Sol Daurella

Cierra la lista Sol Daurella, heredera de la familia que introdujo Coca-Cola en España y actual presidenta del mayor embotellador independiente del mundo. Su liderazgo cosmopolita y pragmático la sitúa entre el Ibex 35 y los grandes foros europeos, ejerciendo una influencia estratégica que trasciende los focos mediáticos.