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Es primavera y, como cada año, los sanitarios lanzan el aviso correspondiente para una parte importante de la población que es alérgica al polen. En este sentido, Directivos y Empresas puede compartir el análisis de la doctora Carmen García Avilés, especialista en Alergología e Inmunología Clínica de Ruber Internacional Centro Médico Habana, perteneciente al Grupo Quirónsalud.

Y el mensaje de esta experta que esta primavera será muy intensa para los alérgicos, especialmente los que se ubican en la zona centro y sur de España, debido a la alta concentración de polen esperada, “sobre todo de gramíneas y olivo”. Si bien es cierto que para muchos puede ser una molestia pasajera, otras personas padecen especialmente esta época de polinización, alterando su calidad de vida en estas semanas.

doctora Carmen García Avilés

Doctora Carmen García Avilés.

Síntomas para los alérgicos al polen y motivos para ir a consulta

Así que, se viene una época para ellos de congestión nasal, estornudos repetidos, picor de ojos, lagrimeo constante, tos seca o sensación de fatiga… Estas son algunas de las señales más frecuentes de unas alergias que, según los especialistas, están cambiando de comportamiento debido a múltiples factores ambientales. El cambio climático, el aumento de las temperaturas medias, la contaminación atmosférica y las alteraciones en los ciclos naturales de polinización están detrás de una realidad que ya se percibe claramente en las consultas médicas.

Adicionalmente, García Avilés matiza que las temporadas alérgicas son ahora considerablemente más largas que hace apenas unos años. “Antes asociábamos la alergia a unas semanas concretas de primavera, pero actualmente muchos pacientes presentan síntomas desde finales del invierno hasta bien entrado el verano”, afirma.

Este cambio no solo incrementa el tiempo de exposición al polen, sino que también multiplica el impacto sobre la vida diaria de quienes sufren estas patologías. Dormir peor, experimentar dificultad para concentrarse o mantener una sensación continua de cansancio son consecuencias frecuentes que afectan tanto al rendimiento laboral como al bienestar emocional.

Otro cambio que identifica la doctora está en el perfil de los pacientes. Tradicionalmente, las alergias respiratorias se asociaban principalmente a niños y adolescentes, pero esa tendencia está cambiando. Cada vez son más los adultos que desarrollan síntomas alérgicos por primera vez, incluso sin antecedentes previos.

La complejidad de saber detectar alergia o un virus

Uno de los principales desafíos sigue siendo identificar correctamente el origen de los síntomas. En muchas ocasiones, las alergias se confunden con catarros comunes o infecciones respiratorias, especialmente en épocas donde circulan virus respiratorios como la gripe o la COVID-19. Sin embargo, los especialistas recuerdan que existen diferencias claras entre ambos procesos.

“La alergia suele producir picor, mucosidad líquida y síntomas que se repiten cada año en la misma época. En cambio, las infecciones suelen acompañarse de fiebre, malestar general y mucosidad más espesa”, aclara la Dra. García Avilés. Según explica, la mayoría de los cuadros respiratorios leves que llegan actualmente a consulta están relacionados precisamente con alergias estacionales o infecciones respiratorias comunes.

Cuando se debe acudir a urgencias o a un médico

Aun así, los alergólogos advierten de que existen determinados síntomas que requieren atención médica especializada. La aparición de dificultad respiratoria, sensación de ahogo o silbidos en el pecho puede indicar la presencia de asma asociada, una complicación relativamente frecuente en pacientes alérgicos que puede empeorar si no se diagnostica y trata adecuadamente.

Ante este escenario, la prevención continúa siendo una de las herramientas más eficaces para reducir el impacto de las alergias estacionales. La doctora de Centro Médico Habana recomienda consultar diariamente los niveles de polen, especialmente en los periodos de máxima concentración, y adaptar las actividades al aire libre en función de esos datos.

Evitar salir en las horas centrales del día, utilizar gafas de sol para reducir el contacto del polen con los ojos, mantener las ventanillas cerradas durante los desplazamientos en coche o ventilar la vivienda a primera hora de la mañana o al anochecer son algunas de las medidas más recomendadas. También resulta fundamental seguir correctamente el tratamiento pautado y evitar la automedicación prolongada, una práctica frecuente que puede retrasar el diagnóstico adecuado.

Las vacunas para la alergia

En paralelo, los avances médicos están permitiendo mejorar significativamente el control de estas patologías. En los últimos años se han desarrollado antihistamínicos más específicos y eficaces, con menos efectos secundarios, así como tratamientos personalizados de inmunoterapia capaces de actuar sobre el origen de la enfermedad y no solo sobre los síntomas.

La inmunoterapia, conocida popularmente como “vacunas para la alergia”, se ha consolidado como una de las estrategias más prometedoras para pacientes con síntomas persistentes o graves. Su objetivo es modificar progresivamente la respuesta inmunológica del organismo frente a los alérgenos responsables, reduciendo la intensidad de las reacciones y mejorando la calidad de vida a largo plazo. “La clave está en no normalizar síntomas persistentes ni recurrir a la automedicación prolongada. Un diagnóstico adecuado y un seguimiento médico permiten controlar eficazmente la enfermedad y mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes”, concluye la alergóloga.