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Un macroestudio de Quirónprevención sobre 118.000 trabajadores revela que la afectación psicoemocional laboral sube cinco puntos en un año y que el malestar nace, sobre todo, fuera del trabajo. Directivos y Empresas entrevista al doctor Antonio Moreno y la psicóloga Paula Durán, pertenecientes a la empresa responsable del citado estudio, para valorar sus resultados y examinar hasta qué punto merece invertir en el llamado capital emocional por parte de las empresas.

La salud mental laboral ha pasado a convertirse en una prioridad en el seno de las empresas en la actualidad. No es que antes no se produjeran problemas de esta índole en las plantillas, sino que más bien podrían estar silenciados por tabúes o por el qué dirán. No obstante, la llegada de las nuevas generaciones al mercado laboral esta visibilizando esta realidad que causa tantas bajas en el trabajo. Sobre ello, ha indagado ampliamente Quirónprevención desde un amplio estudio epidemiológico en la población activa y el impacto del bienestar emocional. El análisis abarca una comparativa entre los años 2022 y 2025 sobre una muestra de 118.000 personas trabajadoras expuestas a riesgo psicosocial.

Un estudio de Quirónprevención sobre 118.000 trabajadores revela que buena parte del malestar emocional tiene su origen fuera del entorno laboral

Uno de los autores del estudio, el doctor Antonio Moreno, apunta a la mayor visibilidad de los problemas de salud mental en el trabajo por la mayor conciencia social, la devaluación del estigma, así como por esa llegada de los jóvenes a las empresas. “El problema se ha vuelto imposible de ignorar” por su impacto en la sostenibilidad de los negocios, la productividad, la retención del talento o las cifras de absentismo, explica el experto de Quirónprevención.

Moreno se apoya en unos datos que no ofrecen lugar a dudas. Entre 2024 y 2025, la posible afectación psicoemocional de la población laboral española pasó del 14,94 % al 19,96 %. Cinco puntos en un solo año. La mayoría de los casos son leves, pero hay un 3,52 % moderado y un 1,78 % grave. “Analizar a más de 118.000 personas trabajadoras durante cuatro años aporta una potencia estadística inigualable para ‘cartografiar’ la salud psicoemocional real en nuestro entorno productivo”, sostiene Moreno.

La afectación psicoemocional de los trabajadores pasó del 14,94% al 19,96% entre 2024 y 2025: cinco puntos más en apenas un año

La salud mental afecta en el rendimiento laboral

Las causas del aumento de la afectación psicosocial en el trabajo

Para sorpresa de muchos, el desgaste psicológico no solo se produce dentro de las propias compañías, sino que un alto componente (16,86%) llega desde factores externos. “La acumulación de tensiones macroeconómicas y sociales y con ello, la persistencia de la incertidumbre económica, la inflación, la complejidad de la conciliación y la hiperconectividad digital ininterrumpida, van erosionando de forma paulatina las reservas de afrontamiento psicológico de los trabajadores, llevando a un incremento de la afectación psicoemocional, en su concepción más amplia”, explica el doctor.

Así las cosas, “la persona trabajadora entra en la empresa con su mochila personal, familiar y social. Las fronteras entre la vida privada y la profesional son permeables, de tal manera que un problema de conciliación, una carga de cuidados o una dificultad económica impactan directamente en su rendimiento”. La salud es una, tal y como se ha recordado muchas veces y todo cuenta a la hora de abordar la atención en el ámbito preventivo. Aunque solo un 1,41% de las causas del malestar sean atribuibles directamente a la vida en la empresa, Moreno no resta importancia al trabajo que deben realizar los responsables de los negocios al respecto. Todo lo contrario. En este sentido, asegura que las organizaciones no deben focalizarse directamente sobre la causa de todo el malestar, sino “evaluar y gestionar el impacto de lo que ocurre y actuar como un entorno protector”.

“La persona trabajadora entra en la empresa con su mochila personal, familiar y social”. — Dr.Antonio Moreno, Quirónprevención

La generación “sándwich”, los que sufren el mayor desgaste

Además de poner de manifiesto este escenario, el informe de Quirónprevención añade detalles importantes sobre el desgaste. Uno de ellos se refiere al quién. El colectivo más afectado es el que se encuentra en la franja de 40 a 49 años, seguido por el de 50 a 59 años. Para el doctor Moreno, este dato “no resulta sorprendente desde una perspectiva sociolaboral, sino que puede ser el reflejo demográfico de la “generación nodriza” o también conocida como “sándwich”, que describe a las personas adultas que cuidan de manera simultánea a sus hijos (o incluso nietos) y a sus padres mayores o suegros. A ello se suman cargas financieras difíciles de soportar, la hiperconectividad o exigencias laborales que no hacen más que ahondar en su salud mental. “Esta concurrencia de demandas y diferentes factores puede generar un desgaste crónico severo”, advierte el especialista.

Qué hacer para abordar esta situación…

Así que, desde la perspectiva de las empresas, el trabajo está servido en este caldo de cultivo. Moreno recomienda adoptar un enfoque preventivo integral para abordar esta situación, en el que se busquen posibles soluciones antes de que surjan incidencias de salud mental en los empleados. Esto implica evaluaciones rigurosas de riesgos psicosociales, diseño de cargas de trabajo razonables, fijar una mayor claridad a los roles o favorecer desconexiones digitales efectivas. Es decir, una “intervención sobre la organización del trabajo” que debe partir desde el propio liderazgo.

El papel de los líderes es crucial, ya que muchos de los mandos intermedios se sienten abandonados en la primera línea. Se les exige cumplir los objetivos de negocio que marca la alta dirección y, al mismo tiempo, cuidar de las personas a su cargo. “Sufren una presión bidireccional intensa, es lo que podríamos llamar ‘la pinza organizativa’”, explica Moreno, señalando la necesidad de dotarles de una formación adecuada en técnicas sobre habilidades directivas empáticas, gestión del estrés o primeros auxilios psicológicos. El objetivo es que estos profesionales puedan ejercer un liderazgo “protector” y preventivo y no ser un vector adicional de presión.

Qué hacer para abordar la salud mental laboral

El capital emocional, cada vez más demandado en servicios como Q-ready

El discurso del Dr. Moreno y los hallazgos de su informe tienen su traslado posterior al día a día de una organización como Quirónprevención. Desde su filial Q-ready, la psicóloga Paula Durán explica que ha crecido la demanda de servicios sobre el capital emocional. Los más solicitados son “los bonos de atención psicológica”, que las empresas integran en sus programas de ayuda al empleado, con videoconsulta en sesiones de 30 minutos que facilita “la atención temprana y el abordaje de situaciones que, sin una intervención adecuada, podrían agravarse”. También destacan las jornadas de acompañamiento ante situaciones de duelo, organizadas tras el fallecimiento de un compañero o un accidente laboral grave, para “compartir cómo han vivido lo sucedido, comprender y normalizar las distintas reacciones emocionales y adquirir herramientas que favorezcan un proceso de afrontamiento más adaptativo”. El interés por estos servicios “pone de manifiesto que el bienestar emocional está dejando de ser una declaración de intenciones para traducirse en medidas concretas”, apunta Durán.

Los resultados de este tipo de actuaciones son medibles en algunos casos. En una filial española de una multinacional con más de 30.000 trabajadores, donde Q-ready gestiona tanto la atención psicológica como la verificación de las incapacidades temporales, “aproximadamente el 83 % de las personas que solicitaron asistencia psicológica no iniciaron posteriormente una baja por motivos de salud mental durante el periodo evaluado”. Este dato que aporta Durán explica claramente el valor de integrar la atención psicológica en el funcionamiento habitual de las empresas.

“El bienestar emocional está dejando de ser una declaración de intenciones para traducirse en medidas concretas”. — Paula Durán, Q-ready

 

El papel de la IA en la salud mental laboral

El papel de la IA: aliada y amenaza

¿Y qué papel desempeña en todo esto la inteligencia artificial? Según el doctor Antonio Moreno, la IA ocupa un lugar ambiguo. Bien aplicada “tiene un potencial enorme”, explica, permitiendo el cribado temprano de patrones de riesgo a través de datos agregados y anónimos, programas de apoyo personalizados y la liberación de tareas rutinarias que generan fatiga cognitiva.

No obstante, advierte de la otra cara: el tecnoestrés. “Se deriva de la incapacidad de hacer frente a las demandas de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) de una manera saludable”. Sus desencadenantes son la sobrecarga de información, la conectividad constante, la multitarea, la ambigüedad técnica y, sobre todo, “la presión derivada de la necesidad de una disponibilidad permanente”. Esa expectativa implícita o explícita de estar siempre localizable “genera un estado de alerta constante que impide la relajación y predispone al desgaste profesional y con él, al conocido ‘burnout’”.