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Va quedando claro con el paso del tiempo que la transformación digital de las empresas no depende únicamente de incorporar tecnologías. La clave está en la adopción de una nueva cultura y la inclusión del capital humano en dicha transformación.

Y dicha inclusión se traduce en gran parte en capacitar a los empleados en el uso de las nuevas tecnologías. En base a este axioma, Enagás ha renovado un acuerdo de colaboración con ISDI, escuela de negocios especializada en negocio digital e inteligencia artificial, para impulsar el desarrollo de capacidades en digitalización, análisis de datos e inteligencia artificial dentro de la Universidad Corporativa de la compañía energética.

El acuerdo da continuidad a una colaboración iniciada en 2023 y establece un nuevo marco de trabajo orientado a vincular el desarrollo del talento con la ejecución de la estrategia empresarial. La iniciativa se enmarca en un contexto marcado por la transición energética, la digitalización de infraestructuras críticas y la incorporación progresiva de herramientas de inteligencia artificial generativa a los procesos de trabajo, la toma de decisiones y la operativa de las organizaciones.

A través de esta alianza, ISDI se incorpora como socio de transformación y desarrollo de capacidades de la Universidad Corporativa de Enagás. La escuela parte con la experiencia previa de sus colaboraciones con empresas del IBEX 35 como Banco Santander, Repsol, BBVA, Mapfre y Moeve.

Los puntos del nuevo acuerdo entre Enagás e ISDI

El modelo de colaboración que se ha firmado ahora con Endesa se va a estructurar en tres niveles complementarios. El primero se centra en el desarrollo sistemático de capacidades esenciales para toda la organización, con especial atención a la cultura digital, las nuevas formas de trabajo, el conocimiento y manejo de datos —data literacy— y la toma de decisiones basada en evidencias.

La inteligencia artificial ocupa también un lugar destacado en este ámbito, especialmente por el potencial de la IA generativa para mejorar la productividad, facilitar el acceso al conocimiento y apoyar los procesos de decisión. El objetivo es que estas tecnologías puedan integrarse en el trabajo cotidiano de los profesionales, más allá de su conocimiento teórico o de experiencias puntuales de uso.

El segundo nivel plantea trasladar esas capacidades a las necesidades concretas de las diferentes áreas de Enagás. La formación se adaptará a la realidad de los equipos técnicos, los perfiles de negocio y las funciones corporativas, de manera que las competencias digitales puedan aplicarse a situaciones específicas de la actividad empresarial.

Entre los ámbitos de aplicación figuran la eficiencia operativa, la automatización, los modelos predictivos, la productividad, la calidad y el rediseño de procesos. Esta adaptación permite conectar el aprendizaje con los desafíos de cada función y orientar la adquisición de conocimientos hacia problemas y oportunidades identificados dentro de la propia organización.

El tercer nivel busca convertir los conocimientos adquiridos en resultados tangibles mediante su aplicación a retos reales de negocio. Para ello, el acuerdo contempla proyectos, dinámicas de innovación y el desarrollo de soluciones vinculadas a las prioridades estratégicas de la compañía. La intención es que el aprendizaje no termine en el aula, sino que contribuya a mejorar la ejecución, con resultados que puedan evaluarse en términos de impacto para la organización.

Una alianza flexible para responder a los retos del negocio

El acuerdo establece un marco de colaboración flexible que permitirá desarrollar iniciativas en distintas dimensiones. Entre ellas figuran programas especializados para diferentes colectivos profesionales, acciones de desarrollo del talento, experiencias de aprendizaje conectadas con la transformación empresarial y la participación de profesionales de Enagás en el ecosistema formativo de ISDI.

La alianza contempla, además, la generación de conocimiento conjunto en ámbitos estratégicos. Este planteamiento permitirá ajustar las iniciativas a las prioridades de la compañía a medio y largo plazo, acompañando su evolución ante un escenario de creciente exigencia tecnológica, operativa y regulatoria.

La flexibilidad del modelo busca evitar que la capacitación se plantee como un conjunto de acciones aisladas. En su lugar, propone conectar el desarrollo de competencias con las necesidades cambiantes de la empresa y con los objetivos que orientan su transformación. De este modo, la formación puede actuar como una herramienta para facilitar la adopción de nuevas tecnologías y reforzar la capacidad de los equipos para utilizarlas con criterio.

Basola Vallés, directora general de ISDI, destaca que el factor humano resulta determinante para materializar el potencial de la tecnología. “En ISDI entendemos que la transformación no ocurre por la tecnología, sino por la capacidad de las personas para integrarla en su día a día. Este acuerdo con Enagás refleja una visión compartida: desarrollar capacidades en digital, data e inteligencia artificial que estén directamente conectadas con el negocio y orientadas a generar impacto real. No hablamos de formación, hablamos de activar una nueva forma de trabajar y de tomar decisiones en la organización”, afirma.