Saltar a contenido principal

Hoy se celebra el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Este tema va a marcar la actualidad institucional y económica desde muchos ámbitos. Destacarán noticias de índole normativa, otras sobre formación, absentismo y un largo etcétera que comprende hoy la Prevención de Riesgos Laborales (PRL).

Más allá de todo esto, Quirónprevención, la empresa referente en este ámbito, ha puesto el foco en la educación y por ello ha vuelto a poner en marcha su programa ‘Aprendiendo desde pequeños’, una iniciativa que este año alcanzará a más de 5.000 alumnos en toda España.

La propuesta, que celebra su quinta edición, responde al objetivo de convertir la prevención en un hábito adquirido desde la infancia. Durante una semana, más de 150 colegios abrirán sus puertas a técnicos voluntarios de Prevención de Riesgos Laborales (PRL), que impartirán sesiones diseñadas para acercar conceptos clave de salud y seguridad a estudiantes de distintas edades.

Aprender a cuidarse desde el aula

El programa se dirige principalmente a alumnos de segundo y tercero de Educación Primaria, una etapa en la que la adquisición de hábitos resulta especialmente significativa. A través de dinámicas participativas, juegos y ejemplos prácticos, los escolares abordan cuestiones como la importancia de una alimentación equilibrada, la corrección de malas posturas o la prevención de accidentes en su entorno cotidiano.

Lejos de un enfoque teórico, las sesiones buscan implicar activamente a los estudiantes. El objetivo es que interioricen conductas de autocuidado que puedan trasladar tanto a su vida diaria como, en el futuro, al ámbito laboral. La inclusión de técnicas básicas de relajación añade además una dimensión emocional, cada vez más relevante en la educación en salud.

Aprendiendo desde pequeños Colegio Alcalá

Este año el programa alcanzará a los mayores del colegio

La edición de 2026 introduce un cambio significativo en el alcance del programa. Por primera vez, la iniciativa se amplía a estudiantes de cuarto de la ESO y primero de Bachillerato, incorporando un enfoque más orientado al mundo laboral.

En estas sesiones, de unos 40 minutos, los jóvenes no solo profundizan en hábitos saludables, sino que descubren en qué consiste la labor de los profesionales de PRL. Desde la identificación de riesgos hasta la implementación de medidas preventivas, los técnicos explican su trabajo de forma cercana, destacando también el papel creciente de la tecnología en este ámbito.

Esta vertiente divulgativa responde a una necesidad concreta del mercado: la creciente demanda de perfiles especializados en prevención de riesgos laborales. El programa introduce así a los estudiantes en el perfil del Técnico Superior en Prevención de Riesgos Profesionales, contribuyendo a despertar vocaciones en un sector clave para el tejido productivo.

Prevención: un cambio cultural necesario

La iniciativa de Quirónprevención se enmarca en un contexto en el que la seguridad laboral ha evolucionado desde un enfoque reactivo a uno cada vez más preventivo. Sin embargo, este cambio no puede consolidarse sin una base cultural sólida.

Educar en prevención desde edades tempranas permite normalizar comportamientos seguros y fomentar una mayor conciencia sobre los riesgos, tanto en la vida cotidiana como en el entorno profesional. Se trata, en definitiva, de anticiparse al problema en lugar de reaccionar ante él.

En palabras de Gabriel Pérez Serrano, director Comercial y de Red de la compañía, iniciativas como esta permiten “sembrar desde edades tempranas valores fundamentales relacionados con la salud, la seguridad y el autocuidado”, al tiempo que acercan a los jóvenes a una profesión con amplio recorrido.

El valor de este tipo de programas no se mide únicamente en el número de alumnos participantes, sino en su impacto a largo plazo. Los hábitos adquiridos durante la infancia tienden a consolidarse en la edad adulta, lo que convierte a la educación preventiva en una herramienta estratégica para reducir riesgos futuros.

Además, la iniciativa contribuye a reforzar la conexión entre el sistema educativo y el mundo laboral, acercando a los estudiantes a realidades profesionales que, en muchos casos, permanecen desconocidas.