La evolución de la PRL hacia un modelo basado en bienestar y salud integral es un cambio estructural en la forma de entender el trabajo y la gestión de personas. Las empresas que lo comprendan y lo integren en su estrategia estarán mejor posicionadas para atraer, desarrollar y retener talento. Este es el nuevo paradigma que explican Ignasi Colindres, director de Negocio de Quirónprevención, y África Gala, directora de Personas de esta compañía.
Encontrar profesionales para cubrir ciertas vacantes se ha convertido en una misión imposible para muchas organizaciones. Una de las soluciones a este problema que afecta a sectores importantes de la economía no está en el quién, sino en el cómo. La pelota está en el tejado de las empresas para tratar de seducir a unos profesionales que parecen tener unas prioridades distintas a las de décadas anteriores. Efectivamente, el salario se mantiene como un factor importante para las personas a la hora de elegir dónde quieren trabajar, pero la salud ha alcanzado la misma importancia en esas prioridades. Este hecho se refleja en diferentes estudios y lo constatan agentes muy apegados a la realidad de las empresas como es el caso de Quirónprevención.
La salud laboral ha pasado de estándar a factor decisivo de elección
Ignasi Colindres, director de Negocio de esta firma, asegura que la salud laboral, entendida de forma integral, “ha pasado de ser un estándar esperado a convertirse en un factor decisivo de elección y permanencia”. Lo que hay detrás de esta afirmación es un escenario en el que las empresas han entrado en una fase madura en la digitalización y en el que la presión por los resultados es constante. Este contexto, trasladado al trabajador, es muy perjudicial para su salud, especialmente en la vertiente emocional.
El punto de inflexión más claro en esta transformación empresarial fue la pandemia de la Covid-19, evento que para Colindres cambió la percepción del trabajo y del bienestar. A partir de entonces, el concepto de la salud integral se ha impuesto en las mentalidades y también en los proyectos que lleva a cabo Quirónprevención con sus clientes. Estos pasan por vigilancias de salud personalizadas en los reconocimientos, programas especializados en Empresa Saludable, servicios de atención psicológicos o herramientas digitales para atender cada necesidad.
El entorno exige a las empresas cambiar su enfoque
Los síntomas y el escenario descrito han derivado en un diagnóstico duro: el alto nivel de absentismo laboral en España. Colindres habla de “niveles históricos”, con más de 1,5 millones de personas faltando cada día a su puesto de trabajo. El coste de este problema supera los 128.000 millones de euros anuales, más del 8% del PIB. No obstante, el impacto va mucho más allá de lo económico y pone en evidencia la necesidad de actuar sobre las causas profundas. Y es que no es solo una cuestión de ausencias, sino de una desconexión emocional de los profesionales que pasa factura en la productividad, en el clima laboral y en la innovación.
Este fenómeno llega a las empresas, pero no todas evolucionan al mismo ritmo, según la visión de Colindres. “Las empresas han avanzado, pero muchas aún lo hacen desde un enfoque reactivo y de cumplimiento normativo. El bienestar debe ser una decisión estratégica, no solo preventiva”, afirma el experto. Este enfoque reduciría el absentismo y todo el impacto que genera en los negocios y supone una de las grandes líneas de acción de Quirónprevención con sus clientes, a través de Q-ready, compañía especializada en gestión del absentismo del Grupo.
Dichos programas buscan ir más allá de lo que dice la normativa y abordar la salud de una manera integral, que incluya a la parte emocional, “históricamente olvidada”, según señala Ignasi Colindres. No en vano, el especialista indica que la salud mental es la que está detrás del gran número de bajas en las empresas. El reto pasa por cambiar el enfoque: “de la reacción a la prevención, del estigma a la normalización y del individuo al sistema”. Este cambio implica integrar la salud mental en la estrategia empresarial, con programas específicos, formación en gestión emocional y apoyo psicológico profesional. Pero también exige revisar aspectos estructurales como la carga de trabajo, el modelo de liderazgo o la cultura corporativa.
Por supuesto, esto aplica también a responsables y directivos en general, perfiles en los que el burnout se ha apoderado de ellos. Esta patología supone “uno de los mayores riesgos silenciosos para la sostenibilidad del liderazgo”, explica el director de Negocio de Quirónprevención. No obstante, más que una debilidad individual, es un riesgo organizacional, matiza el experto, quien indica que “hasta un 55% de los trabajadores reconoce haber sufrido agotamiento profesional. En el caso de los directivos, el impacto es aún mayor: uno de cada cuatro ha estado de baja por estrés”.
Bienestar y rotación: una relación directa
Por todos los motivos, el talento se debe cuidar de una manera estratégica porque el riesgo de fuga está latente. África Gala, directora de Personas de Quirónprevención, tiene muy clara esta relación y afirma que “la rotación no se explica sólo por razones salariales. Los estudios recientes muestran que un clima tóxico, falta de apoyo, falta de reconocimiento, o entornos emocionalmente demandantes sin medidas de protección generan salidas voluntarias”.
Colindres añade que las organizaciones con peores indicadores de bienestar presentan mayores tasas de rotación. Sectores con altos niveles de absentismo —como sanidad, industria o transporte— son también los que enfrentan mayores dificultades para retener talento. Vuelve a tener todo su sentido el enfoque que propone Quirónprevención al colocar el bienestar como faro estratégico de fidelización de talento.
Gala resume en tres las claves que han de tener en cuenta las empresas para atraer y cuidar su talento:
1. Prevención integral, que abarque dimensiones físicas, emocionales y organizativas.
2. Personalización, adaptando los programas a cada colectivo y realidad laboral.
3. Cultura del cuidado, impulsada desde el liderazgo.
El bienestar laboral se consolida como indicador clave de excelencia empresarial
Empresas diversas, soluciones personalizadas
En el desarrollo de esta filosofía, Colindres hace hincapié en que “la prevención actual ya no puede limitarse al cumplimiento normativo. Debe orientarse a la sostenibilidad de las personas y de la organización”. La convivencia de distintas generaciones en el entorno laboral añade una capa adicional de complejidad y, por tanto, cada colectivo presenta expectativas, riesgos y necesidades diferentes. “No personalizar los planes de prevención ya no es una opción”, advierte el experto. La clave está en adaptar las estrategias sin fragmentarlas, ajustando las medidas a cada perfil profesional y modelo de trabajo (presencial, híbrido y remoto).
Es toda una transformación en la salud laboral que cuenta como aliados, entre otros, a los nuevos sistemas tecnológicos. La inteligencia artificial permite avanzar hacia modelos predictivos, capaces de anticipar riesgos y personalizar intervenciones. “La IA facilita un salto cualitativo en la forma de prevenir y cuidar a las personas”, destaca Colindres. Su capacidad para analizar datos y automatizar procesos permite centrar los esfuerzos en lo realmente importante: el acompañamiento y la toma de decisiones. “Desde QuironPrevención apostamos por la innovación y aplicación de la IA en productos como NeuralSafe, donde mediante la monitorización y aplicación de IA es posible controlar y actuar de manera anticipada en los riesgos que se generan evitando que los incidentes y accidentes ocurran”.
Los principales rankings sobre talento ya incluyen al bienestar como un valor diferencial
El cambio de paradigma hacia la salud integral y el bienestar es claro. De hecho, según explica la directora de Personas de Quirónprevención, África Gala, esta nueva realidad también se refleja en los indicadores de excelencia empresarial. “Rankings como Great Place to Work o Merco Talento han incorporado el bienestar como criterio clave para evaluar la gestión del talento”. La salud —física, emocional y organizativa— se ha convertido así en un indicador de calidad empresarial y en un elemento diferenciador en el mercado.











