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Llega el Mundial de Fútbol y con motivo del mismo, son muchas las informaciones e informes que están dejando muchos datos sobre el deporte rey y su gran vinculación con la gestión financiera. Uno de estos análisis (The evolution of football), elaborado por UBS Global Wealth Management, se detiene en la evolución de esta industria y deja ver hasta qué punto todo está medido y profesionalizado. Hasta el más mínimo detalle influye en esta disciplina que siguen más de 5.000 millones de personas en el mundo.

En lo que respecta al Mundial, se espera este acontecimiento llegue a 6.000 millones de personas y que aporte 41.000 millones de dólares al PIB global.

El fútbol ha cambiado: un deporte en el que se mide todo tanto en el campo como fuera del mismo

En esa evolución del fútbol que trata de describir UBS, los expertos centran en todos los cambios que han llegado con el paso de los años, tanto dentro como fuera del campo. Esto sirve para entender que tanto inversores como entrenadores y gestores no quitan ojo a todo lo que se mueve dentro de un equipo. Así las cosas, el fútbol se ha convertido en una industria de inversión, donde los sprints, las jugadas de estrategia y los ‘me gusta’ valen millones.

Vayamos a un caso práctico que evidencia lo anterior, desde el prisma exclusivamente deportivo. En la recién terminada temporada 2025/26 de la Premier League, casi el 19% de los goles llegaron desde la esquina del campo. Si se suman el resto de jugadas a balón parado (faltas laterales, indirectas), la cifra roza el 28% del total. Hace una década era el 22%. La diferencia es la prueba más visible de algo más profundo: el fútbol se ha vuelto un deporte de sistema, repetición y optimización.

Trasladado esto a lo que implica un modelo de gestión, se puede decir que el fútbol es todo un activo financiero con datos medibles en tiempo real. Esto se parece a todo lo que se vive en una empresa tipo en la actualidad.

Un fútbol más americanizado

Ya no basta con correr mucho. Los datos muestran que lo que diferencia a un jugador de élite es su capacidad para repetir acciones de alta intensidad: acelerones, frenazos, cambios de dirección. “Hace 15 años se podía triunfar solo con técnica y táctica. Hoy necesitas ser rápido, fuerte y ágil”, explica en el informe Anders Lindegaard, exportero danés y actual gestor en UBS. Las academias ya monitorizan con GPS a niños de 12 años. El fútbol, dice Lindegaard, se ha “americanizado”: más ciencia, más estructura, menos improvisación.

Sin embargo, esta evolución tiene un coste. Las lesiones musculares, especialmente los isquiotibiales, han aumentado. Los calendarios saturados y la mayor intensidad han obligado a los clubes a rotar más y a gestionar la fatiga como un activo financiero más. Este es el peaje a pagar por un calendario de partidos muy diferentes hoy al de hace años. La economía y la tecnificación constante han llevado a este deporte a moverse en una agenda saturadísima de torneos y entrenamientos. De hecho, se han creado competiciones ad hoc para seguir explotando a esta gallina de los huevos de oro.

En este punto, también conviene citar que los riesgos siempre están presentes para todos, incluidos los inversores. El intento de crear una Superliga europea fracasó por la presión popular, dejando claro a fondos y capital privado que la imprevisibilidad puede aparecer en cualquier momento.

La tecnología, ese otro factor que ha cambiado el paradigma del fútbol

Otro factor del cambio de paradigma que se apunta en el informe de UBS está en la tecnología y lo que ha supuesto en las relaciones con los fans. El 74% de los seguidores sigue el fútbol a través de redes sociales. Los jóvenes de la generación Z consumen fútbol en múltiples plataformas al día, en fragmentos cortos, mientras que la televisión tradicional resiste en las noches y fines de semana. Los clubes ya no venden solo 90 minutos: venden contenido continuo. El Bayern de Múnich, por ejemplo, ha creado un “Registro de Oro del Fan” que unifica decenas de bases de datos para personalizar la relación con cada seguidor.

tecnología y consumo del fútbol

Inversores y operaciones financieras: mucho movimiento en las gestiones de capital

Con todo, el ámbito que más está evolucionando en el mundo del fútbol corresponde a las finanzas. Según Deloitte, los 20 clubes que más ingresan alcanzaron un récord de 12.400 millones de euros en la 2024/25. Y ese dinero atrae a otro tipo de inversor. Ya no solo jeques o magnates locales. Private equity, fondos de deuda y venture capital han entrado con fuerza y más del 36% de los clubes de las cinco grandes ligas europeas tienen ya respaldo de capital privado.

Además, las operaciones financieras y corporativas se han vuelto más creativas. Han entrado en escena participaciones minoritarias (como Arctos en el PSG), cesión de derechos audiovisuales (CVC en La Liga) o acuerdos de reparto de ingresos por usos del estadio (Sixth Street y el Real Madrid para el Santiago Bernabéu). Sobre los nuevos estadios, UBS admite con toda razón que estos recintos ya no solo son campos de fútbol, sino más bien centros de convenciones, conciertos y ocio que generan ingresos 365 días al año.

«Los clubes de fútbol son vistos cada vez más como negocios estructurados con flujos de ingresos diversificados y un valor estratégico creciente, y no como meras entidades deportivas o culturales», afirma Mark Andersen, co-responsable de Asignación Global de Activos en UBS GWM CIO.

Siempre que la pelotita entre… El riesgo propio del deporte

Pero el fútbol, principalmente el europeo, tiene una particularidad que lo hace frágil para los inversores tradicionales: el descenso. Lindegaard señala en el informe que “para los aficionados, el descenso es histórico y esencial. Para los negocios, crea incertidumbre financiera”. Un mal año puede hundir los ingresos televisivos, la venta de entradas y el valor de la plantilla. Y esto hace diferente al fútbol respecto a otros deportes o competiciones que también son vistos como una industria negocio como la NFL o la NBA, ya que estas con ligas cerradas, garantizan ingresos estables y generan más valor comercial con menos audiencia global.

Datos y claves para entender el negocio en el que se ha convertido el fútbol

  1. El fútbol como industria global: Cuenta con unos 5.000 millones de aficionados. El Mundial 2026 podría llegar a 6.000 millones de personas y aportar 41.000 millones de dólares al PIB mundial.

  2. Tecnología integrada: Desde wearables y GPS hasta VAR y aplicaciones de jugadores. Los clubes gestionan la carga en tiempo real. Fuera del campo, las plataformas digitales permiten una relación continua con el aficionado más allá de los 90 minutos.

  3. Nueva economía del deporte: Las retransmisiones en streaming, las redes sociales y los clips cortos están fragmentando el consumo. El 74% de los aficionados usa redes sociales para seguir el deporte. El fútbol femenino crece con fuerza: el Mundial 2023 generó 570 millones de dólares y se espera llegar a 1.000 millones en 2027.

  4. Propiedad de los clubes: Entra capital institucional (private equity, deuda, participaciones minoritarias). En la temporada 2025/26, más del 36% de los clubes de las cinco grandes ligas europeas tienen respaldo de capital privado. Los nuevos estadios son centros de entretenimiento multiuso.

  5. El deporte como clase de activo: Invertir en fútbol ofrece ingresos diversificados (derechos TV, patrocinio, merchandising, uso del estadio), pero con riesgos: descensos, regulación, y casos como el colapso de 777 Partners.