El desarrollo del biometano en España sigue presente como uno de los puntos calientes en el debate sobre la transición energética y la descarbonización. La industria gasista asegura que es un elemento importante para cumplir los objetivos que se ha marcado Europa y España. Otros como Deloitte sostienen que es un vector clave para la reducción de emisiones.
Lo cierto es que este gas renovable se encuentra aún en fases iniciales en comparación con otras fuentes de energía limpia. Su desarrollo en España no está exento de retos y las grandes palancas que pueden acelerar el proceso de crecimiento residen en cómo desplegar esta tecnología de forma ordenada, sostenible y socialmente aceptable.
Esta ha sido una de las conclusiones centrales del informe “Las principales variables ambientales en plantas de biometano en España”, elaborado por INERCO y presentado en una jornada organizada por Fundación Naturgy, que ha reunido a representantes institucionales, técnicos y empresas del sector.
La encargada de presentar dicho documento, Amelia Olid Rodríguez, jefa de Área de Gestión Ambiental de Nuevos Desarrollos de INERCO, destacó que el informe ofrece una visión integral de los factores que condicionan la implantación de plantas de biometano en el país. Desde los procedimientos de autorización ambiental hasta la gestión del digestato —el residuo resultante del proceso—, el estudio aborda todas las variables clave para un desarrollo equilibrado.

Amelia-Olid-Rodriguez.
El desarrollo del biometano en España requiere planificación: las claves para su crecimiento
El desarrollo del biometano en España y su crecimiento plantean interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo si no se gestiona adecuadamente. El informe insiste en la necesidad de adaptar cada proyecto a las características específicas de su entorno: disponibilidad real de sustratos, compatibilidad con otros usos del suelo y capacidad de integración en el tejido local. En este sentido, la planificación territorial se convierte en un elemento clave para evitar conflictos y garantizar la sostenibilidad.
Otro argumento importante es el que aporta Margarita de Gregorio, CEO de la Asociación Española de Biocircularidad (Biocirc), quien explica que el biometano representa una transición distinta a la de otras energías renovables. A diferencia de la eólica o la solar, no se trata solo de instalar infraestructuras, sino de desarrollar industrias capaces de transformar residuos en recursos. “Son pequeñas refinerías distribuidas por el territorio”, explicó, subrayando además la importancia de mejorar la comunicación con el medio rural y combatir la desinformación en torno a estas instalaciones.
Seguridad jurídica para avanzar
Uno de los puntos más sensibles del desarrollo del biometano es el marco regulatorio. La falta de homogeneidad en los criterios de autorización o la complejidad de los procesos administrativos pueden ralentizar proyectos y generar incertidumbre entre los promotores.
El estudio subraya la importancia de contar con una normativa clara, estable y coherente, que permita avanzar con seguridad jurídica sin rebajar las exigencias ambientales. Se trata de encontrar un equilibrio entre agilidad administrativa y rigor técnico, facilitando la tramitación pero garantizando al mismo tiempo la protección del entorno.
El reto ambiental: minimizar impactos
Por otro lado, está el efecto medioambiental y territorial que puede generar la producción de biometano. Desde las emisiones hasta los olores o el ruido, estos factores son determinantes para la aceptación social de las plantas. El informe pone el foco en la necesidad de aplicar las mejores técnicas disponibles desde las fases iniciales de los proyectos, integrando medidas preventivas que minimicen estos impactos. La gestión del digestato y de los efluentes, por ejemplo, se presenta como un aspecto clave para evitar problemas de contaminación.
En este contexto, el rigor técnico se convierte en una herramienta fundamental para garantizar que el desarrollo del biometano sea compatible con su entorno y contribuya realmente a los objetivos de sostenibilidad.
Desde el ámbito institucional, Alipio García Rodríguez, director general de Transición Energética de Castilla-La Mancha, destacó la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles de gestión de residuos. Según explicó, prácticas tradicionales como el vertido o la aplicación directa están generando problemas ambientales significativos, lo que hace imprescindible apostar por tecnologías como la biometanización.
Además, subrayó el papel de la administración en garantizar una normativa que combine exigencia, flexibilidad y actualización constante, con el objetivo de proteger el medio ambiente y generar confianza en la ciudadanía.

Un momento en el coloquio.
La oportunidad del biometano y la experiencia que aporta Naturgy
Esta visión fue compartida por María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy, quien abrió la jornada destacando la importancia del conocimiento técnico como base para el desarrollo de soluciones sostenibles. “El biometano representa una oportunidad estratégica, pero debe apoyarse en criterios ambientales sólidos y en el diálogo entre todos los agentes implicados”, señaló.
La radiografía actual del desarrollo del biometano en España la puede ofrecer la propia Naturgy, que es un referente en esta tecnología. Lourdes Gómez de la Vega, responsable de Ingeniería y Medio Ambiente en Gases Renovables de la entidad, ha explicado que el sector está evolucionando desde pequeñas plantas locales hacia instalaciones de mayor escala, capaces de gestionar distintos tipos de residuos y producir gas de calidad apto para su inyección en red.
Este cambio implica también una mayor complejidad técnica y la necesidad de integrar criterios ambientales desde el inicio de los proyectos, reforzando la importancia de la planificación y el diseño. Aspectos que están muy alienados con el informe que se presentaba en esta sesión organizada por Fundación Naturgy.









