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Los titulares económicos de esta semana han vuelto a dibujar una España robusta, tras conocerse el dato del crecimiento interanual del PIB del 2,7% (Instituto Nacional de Estadística – INE). No obstante, para el economista Daniel Lacalle no todo es de color de rosa.

En uno de sus post en X, ha puesto en duda la sostenibilidad de este crecimiento, por datos como el referente al consumo de los hogares o la inversión. Mientras estos bajas, el consumo público ha acelerado un 0,9%, algo negativo para Lacalle.

Es ahí donde el economista jefe de Tressis y una de las voces más seguidas en redes sociales, ha centrado su crítica. Su argumento se basa en que el crecimiento español se sostiene sobre “calorías vacías”: más población, más gasto público y una inflación que infla el PIB nominal, pero que no se traduce en una mejora del bienestar por habitante.

El dato que mata al relato: la crítica de Daniel Lacalle sobre el crecimiento del PIB

La cifra clave que Lacalle repite con insistencia no es el 2,7% interanual, sino el crecimiento del PIB per cápita. Según sus cálculos basados en las proyecciones del FMI, entre 2018 y 2027 el PIB real por habitante de España crecerá 1% anual compuesto, exactamente lo mismo que una eurozona a la que se califica de estancada . Para 2026, el FMI proyecta un avance del PIB per cápita español del 0,9%, ligeramente por debajo del 1,0% de la media de la eurozona; para 2027, la brecha se amplía: 0,8% frente a 1,0% .

“Más población y más gasto público no equivalen a más prosperidad por habitante”, sostiene Lacalle. En una entrevista reciente, fue más allá: “El crecimiento económico que empobrece a la gente” es posible cuando la inflación se come las subidas salariales y la carga fiscal ahoga la renta disponible. Su diagnóstico apunta a que España ha encadenado 16 meses con una inflación superior a la media de la eurozona, lo que erosiona el poder de compra real de los salarios netos.

La trampa del gasto público y la inversión ausente

El patrón que describen los datos del INE encaja con la tesis de Lacalle: el sector público tira del carro mientras el motor privado pierde fuerza. El consumo público crece más que el privado y la inversión se desacelera, una combinación que, según el economista, revela un modelo “dopado” por el gasto improductivo y los fondos europeos, no por la productividad.

Lacalle no niega que haya crecimiento, pero cuestiona su calidad. Señala que la economía española crece “sin productividad” y que el PIB per cápita “solo crecerá un 0,9% en 2026 y un 0,8% en 2027, menos que la media de una eurozona estancada”. Para el economista, la prueba definitiva está en la evolución de los salarios reales netos y en el índice de carencia material severa, que “se ha disparado” en los últimos años.

Entre las opciones que plantea Lacalle, está la de invertir en redes energéticas, centros de datos y vivienda para elevar la productividad y generar empleo de calidad. Su receta pasa por reducir el gasto político innecesario, derogar las subidas de impuestos acumuladas desde 2019 y eliminar las subvenciones que, a su juicio, perpetúan la dependencia en lugar de fomentar la actividad productiva.

De no hacerlo, Lacalle prevé que España podría enfrentarse a una corrección similar a la de 2010. Por ello se pregunta para qué sirve crecer más que la eurozona si cada español, en términos reales, apenas progresa lo mismo que si la economía estuviera estancada.