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Uno de los motivos que explican la buena salud de la España económico se explica desde la digitalización. Aquella transformación iniciada hace años ha cristalizado en todo un motor para la economía, según la sexta edición de un informe especializado elaborado por Adigital.

La Asociación sitúa el peso de la economía digital en el 27 % del Producto Interior Bruto nacional durante 2025. Esta cifra supone un nuevo máximo y consolida una tendencia al alza de la influencia que está teniendo la digitalización a nivel nacional. En términos de volumen, la economía digital alcanzó los 455.300 millones de euros, un 10 % más que los 414.000 millones registrados el año anterior.

El dato también muestra la velocidad del cambio estructural: desde 2019, la contribución de la economía digital al PIB ha aumentado 8,3 puntos porcentuales. A raíz de estas cifras, se puede decir ya – así lo sostiene Adigital – que la economía digital ya no evoluciona como un sector específico, sino como un componente integrado en prácticamente toda la actividad productiva.

La economía digital avanza más que el PIB

La muestra más evidente de esta conclusión es que el propio avance de la digitalización está por encima del crecimiento agregado del PIB. Para César Tello, director general de Adigital, este comportamiento confirma que la digitalización se ha consolidado como un motor estructural de competitividad y transformación económica que está alcanzando actividades que hasta hace pocos años apenas habían iniciado su transición tecnológica. Tello ha estado acompañado en la presentación de estas cifras y del informe por el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López.

sexta edición del informe Economía Digital en España

Cesar Tello, director general de Adigital, Susana Voces, presidenta de Adigital, Óscar López, ministro para Transformación Digital y de la Función Pública y Nacho de Pinedo, vicepresidente de Adigital.

Impacto directo, indirecto e inducido de la impacto digital

El estudio analiza la contribución económica de la digitalización a través de tres dimensiones complementarias: impacto directo, indirecto e inducido.

  • El impacto directo —que mide la actividad económica digitalizada generada dentro de cada sector— alcanzó el 13,42 % del PIB en 2025. Esto supone un crecimiento cercano al 10 % en valores absolutos respecto al ejercicio anterior y refleja el avance de la incorporación tecnológica dentro de las propias empresas.
  • El segundo componente es el impacto indirecto, asociado al efecto que la digitalización genera a lo largo de las cadenas de suministro. Esta dimensión alcanzó el 12,49 % del PIB y evidencia cómo la transformación tecnológica extiende sus beneficios más allá de las compañías que realizan directamente la inversión.
  • El tercer elemento, el impacto inducido, recoge el aumento de actividad derivado del crecimiento de rentas y del consumo generado por el empleo en sectores digitalizados. Aunque representa una proporción menor —el 1,10 % del PIB—, fue el componente que más creció este año, con un incremento del 45 % en términos absolutos. El dato sugiere que la economía digital empieza también a amplificar sus efectos sobre el conjunto del consumo y la actividad económica.

Sectores donde apuntan el foco de la economía

Por otro lado, el informe también se detiene en cuáles son los ejes que están moviendo al motor de la digitalización. Por sectores, se indica que las telecomunicaciones, las tecnologías de la información y los medios de comunicación son los que mantienen el mayor nivel de digitalización, seguidos por los servicios financieros.

En otro orden, se citan aquellas actividades en las que se está produciendo una transición acelerada en este momento. Una de ellas es el comercio minorista, donde la digitalización entra ya en una fase de maduración y empieza a modificar operaciones, relación con clientes y organización empresarial.

Otro caso destacado es el sector de venta y reparación de vehículos, tanto mayorista como minorista. Entre 2023 y 2025 esta actividad destinó más de 1.300 millones de euros a procesos de modernización tecnológica, electrificación y renovación de instalaciones.

Especial atención merecen los nuevos players que se han introducido en el sector financiero. Fintechs e insurtechs evolucionan desde servicios dirigidos al consumidor final hacia capas de infraestructura tecnológica utilizadas por entidades tradicionales.

La gasolina que necesita el motor de la economía digital

Explicados los ejes, Adigital también habla de la gasolina que necesita este nuevo motor económico. Entre esas palancas, se recomienda una mayor simplificación regulatoria que permita reducir cargas administrativas y facilitar que las empresas destinen más recursos a innovación.

La segunda se centra en la gobernanza de la inteligencia artificial agéntica, un ámbito emergente que plantea el reto de desplegar sistemas autónomos con seguridad jurídica y confianza.

La tercera apuesta por impulsar entornos de prueba regulatoria o sandboxes, concebidos como espacios donde innovación y regulación puedan evolucionar de forma coordinada.