¿Estamos preparados para la recesión?

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El COVID-19 ha creado una situación tan complicada como inesperada, por lo que surgen las incógnitas sobre cómo se percibe el nivel de preparación de los directivos y equipos para afrontar los retos y desafíos, así como de las respuestas de las cúpulas directivas de las empresas, que han empezado a diseñar para adaptarse mejor a la crisis que estamos viviendo y la que está por llegar.

Un reciente estudio que hemos realizado en BTS Iberia con más de 200 compañías de España y Portugal, que analiza el impacto y los efectos percibidos debido a la crisis del COVID-19, refleja como una de sus principales conclusiones que las personas son la pieza clave para superar la recesión y concretamente la actitud y capacidad de las mismas.

 

virtud de adaptación a la recesión Covid

 

Mala percepción sobre el nivel de preparación de las empresas ante la recesión

Asimismo, indica que muchas empresas no están preparadas, ya que sólo un 16% de los encuestados consideran estar muy bien preparados.

Hasta el momento, el panorama se tiñe de una oscura y retadora recesión que encuentra a las organizaciones con los recursos humanos sin suficiente preparación para afrontarla, debido a que esta pandemia global estaba fuera de todo pronóstico.

Por eso, reviste de suma importancia la identificación de aquellos factores críticos de éxito, que permitan  paliar los efectos de esta crisis, de la mejor forma posible.

 Podemos afirmar que donde están los mayores desafíos es donde se concentran los mayores esfuerzos. En el escenario actual, son cinco los desafíos principales, siendo los tres primeros los que se perciben más urgentes: defender los ingresos; mantener la productividad; impulsar la innovación y la digitalización; asegurar la liquidez y, como quinto reto y no por ello menos importante, estabilizar la cadena de suministros y operaciones.

Para la defensa de los ingresos es necesario construir nuevas formas de interactuar con los clientes en la nueva normalidad y mejorar las capacidades de la fuerza comercial, además del lanzamiento de nuevos productos y servicios.

En los esfuerzos para mantener la productividad, las empresas deben volcarse, principalmente, en fomentar la agilidad de la organización y su capacidad de anticipación. Y en el impulso de la innovación y la digitalización es fundamental poner el foco en la digitalización de la experiencia del cliente, seguida de la inversión en tecnología para mejorar la toma de decisiones, basada en datos y la automatización de las operaciones.

En este sentido, los desafíos giran en torno a los clientes, quienes son la razón de ser de toda empresa. En consecuencia, el trato acogedor y humano que se les brinde en la nueva forma de relacionarse, será resultado de la formación de quienes integran toda la organización.

 

digitalización y clientes

 

Es esencial destacar que el primer factor crítico de éxito identificado se refiere a la actitud y capacidad de las personas para enfrentar y revertir la situación actual,  por lo que es evidente que el factor humano es determinante en el éxito de una compañía.

Formación, imprescindible

Por todo ello, hay que considerar el gran peso que la formación tiene en el presente y futuro de las empresas, más aún en la delicada situación que atraviesan.

Las necesidades de preparación y desarrollo se manifiestan específicas, según los distintos niveles de responsabilidad. A nivel de directivos las compañías identifican la necesidad de una mayor formación de habilidades de liderazgo, enfocadas en lidiar con la incertidumbre y la recesión, y también se inclinan por acrecentar la agilidad y capacidad de anticipación de los principales líderes dentro de la compañía.

De los mandos medios se requiere mayor formación en colaboración y agilidad, a fin de lograr el empoderamiento de sus equipos y el establecimiento de prioridades claras de forma más efectiva. De los colaboradores se precisa una formación, orientada a afinar su capacidad de ejecución e integración de nuevas maneras de trabajar, para mejorar la productividad.

En definitiva, la confianza que se deposita en los empleados debe ser proporcional a su preparación, y por eso es urgente insistir e invertir en su formación. No hacerlo puede llevar al fracaso de iniciativas que consideramos no solo viables, sino indispensables.

 

 

*Solicitar el Estudio Reccesion Readiness de BTS

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