La próxima década es crítica para la restauración de los ecosistemas

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Reparar los ecosistemas degradados será sinónimo de salud y profreso para la población. Es el mensaje clave que quiere lanzar Naciones Unidas en el Día Mundial del Medio Ambiente de esta año. Además de beneficiar a las personas, las actuaciones transformadoras también tendrían un impacto positivo en la biodiversidad. En España, Agbar lleva trabajando años en esta dirección, tal y como reflejan muchas de sus actividades en sus principales infraestructuras.

Suez biodiversidad
Cada 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y el tema de este año es la «Reparación de los ecosistemas»

 

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado cada 5 de junioNaciones Unidas hace un llamamiento global a la restauración de los ecosistemas. Es necesario proteger el planeta y aunque efectivamente no se puede retroceder en el tiempo, sí es posible cambiar ciertos hábitos que son dañinos para el entorno.

Es un mensaje urgente que Naciones Unidas lanza a instituciones, países y la ciudadanía en general a quienes llama a unirse bajo el hashtag #GeneraciónRestauración. Asimismo, esta jornada especial es el punto de partida del llamado Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas. Serán 10 años críticos para desarrollar iniciativas que busquen mitigar los efectos más nocivos del cambio climático sobre el medio ambiente. 

En las previsiones que maneja la organización, si en la próxima década se restauran 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos, se podrían eliminar de entre 13 y 26 gigatoneladas de gases contaminantes sobre la atmósfera.

No solo eso, sino que también estas acciones serían muy favorables a la biodiversidad, muy afectada por el efecto del cambio climático.

Beneficios para la salud y la economía

Más allá de los avances que se producirían desde el punto de vista medioambiental, los otros beneficios se explican en base a criterios de salud y economía. Y es que la salud de las personas está muy relacionada con los ecosistemas.

Según reflejan los expertos, disponer de unos ecosistemas sanos permite a las personas protegerse de enfermedades, dado que la diversidad de especies hace más difícil la propagación de patógenos.

Teniendo en cuenta todos los retos que ha planteado la pandemia del Covid, esta relación toma toda su importancia en los tiempos que corren. Por tanto, el otro gran mensaje que destaca en esta jornada es que los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. 

amor por el medio ambiente

Desde la perspectiva de la economía, Naciones Unidas deja claros los beneficios que presentan las acciones de restauración. “Estas intervenciones exceden en diez veces el costo de la inversión, mientras que el precio de la inacción es al menos tres veces mayor que el de la restauración de los ecosistemas”, explica la institución.

Dicho lo anterior, ¿qué se puede hacer? ¿Cuál es el punto de partida? ¿Quién puede aportar a la restauración de los ecosistemas? Siendo claros, cualquier persona o colectivo pueden poner en marcha acciones en cualquier tipo de ecosistema (bosques, agricultura, ciudades, humedales, océanos…).

Lógicamente debe existir conciencia global para conseguir hitos a escala, lo cual implica una estrategia coliderada por administraciones y agentes privados. De la colaboración entre ambos deben surgir medidas como incentivos e inversiones para cambiar los modos de explotación de la tierra, así como otras líneas de trabajo que traten de involucrar al mayor número de individuos posible.

Iniciativas positivas en España: la acción de Agbar

Se trata, en definitiva, de llevar a cabo una estrategia transformadora para salvar ecosistemas y biodiversidad. Lo cierto es que España parte desde una posición ventajosa al contar con la mayor biodiversidad en Europa. De las 85.000 especies presentes en España, una proporción significativa, el 14%, está amenazada según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

humedales de Illa de Mar y l’Embut
Foto de Oliver Hernández de los humedales de Illa de Mar y l’Embut (Delta del Ebro), gestionados por Agbar y declarados reserva natural de fauna salvaje.

También en España es destacable el ejemplo de empresas que están desarrollando sus actividades bajo los principios de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la preservación del medio ambiente. Entre esas compañías, Agbar se muestra como un referente de la sostenibilidad.

Desde sus soluciones innovadoras para la gestión del agua y del medio ambiente, nace toda una estrategia en línea con la Agenda 2030 de la que salen iniciativas de sostenibilidad como la generación de energía verde, la valorización de residuos o la protección de la biodiversidad, entre otras.

En consonancia con el mensaje que lanza Naciones Unidas, Agbar hace lo propio con el compromiso de preservar la biodiversidad en el 100% de sus instalaciones. Para alcanzar este y el resto de objetivos que se plantean, Agbar tiene claro que la digitalización y la innovación son las herramientas de referencia para impulsar un modelo de trabajo más sostenible y eficiente. De hecho, la tecnología es protagonista de las soluciones que plantea a sus clientes y el leitmotiv para trabajar en colaboración con la administración.

Actuaciones que naturalizan y protegen al entorno

Lo que da sentido a esta filosofía y cultura que ha creado Agbar son las acciones concretas que ha impulsado últimamente para la protección del medio ambiente. Todas ellas tienen el denominador común de la naturalización de infraestructuras, así como el fomento de modelos responsables con el clima.

Ejemplo de ello es la transformación de las instalaciones del Grupo en biofactorías basadas en economía circular. Esto está sucediendo ya en las plantas de cierta envergadura en donde además se están llevado a cabo diagnósticos y planes de acción para favorecer a la biodiversidad local de estos espacios. Solo en 2020, Agbar realizó en España 76 diagnósticos de biodiversidad y estableció 45 planes de acción en sus plantas de tratamiento.

Trabajar por y con la naturaleza es compatible con la actividad industrial tal y como se observan en los humedales artificiales de depuración de Illa de Mar y l’Embut (Delta del Ebro), gestionados por Agbar. Ambos enclaves han sido declarados reserva natural de fauna salvaje por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña. Son lugares idóneos para la observación de aves y de alto interés ornitológico. Ecosistemas que gozan de muy buena salud a simple golpe de vista. 

Actuar por el medioambiente no implica necesariamente tiempo y recursos. Se pueden hacer cosas sencillas desde el ámbito personal (reciclar en casa por ejemplo).

Adicionalmente a la actuación en sus instalaciones, Agbar imparte formaciones de mantenimiento ecológico para zonas verdes, ha eliminado el uso de fitosanitarios en todas las instalaciones (actualmente el 81,5% de sus instalaciones ya están libres de pesticidas y fitosanitarios) y está trasladando cláusulas a colaboradores y subcontratistas que impliquen el cuidado y el mantenimiento de estos entornos durante los trabajos realizados.

La implicación de terceras personas y de la propia plantilla de la organización resulta necesaria para alcanzar el punto al que ha llegado Agbar. Personal de sus instalaciones sabe incluso cómo identificar especies invasoras a través de un programa específicamente diseñado para ello (BiObserva ‘STOP-invasoras’). No en vano todas las instalaciones del Grupo disponen de un protocolo frente a este tipo de especies que causan pérdidas en la biodiversidad. 

Asimismo, es también clave la labor voluntaria de muchos trabajadores (más de 270 empleados) que han aportado cerca de 60.000 observaciones para poder diseñar nuevos planes de acción. Todos ellos trabajan en coordinación para el Programa BiObserca Voluntariado. 


SUEZ y el cuidado de la biodiversidad
Foto tomada por Rafael Sánchez, un trabajador voluntario del Programa BiObserva para el seguimiento de aves en las instalaciones del Grupo Agbar.

La biodiversidad sufre en ecosistemas frágiles

La emisión de gases de efecto invernadero y los consecuentes impactos del cambio climático han debilitado a los ecosistemas mundiales y, con ello, se ha producido una importante pérdida en la biodiversidad global. Las especies animales sufren tras el deterioro de los ecosistemas, tal y como se puede observar en las siguientes cifras:

  • El 60% de las poblaciones de aves, mamíferos, peces, anfibios y reptiles ha desaparecido en los últimos 40 años. 
  • Se ha reducido un 50% la presencia de arrecifes de coral vivos en 150 años de historia. 
  • 1 millón de especies de plantas y animales se encuentran en peligro de extinción en estos momentos.
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