El principal motivo por el que se debe hacer frente al cambio climático es la salud, pero la economía es el otro gran argumento por el que preocuparse. De hecho, aquellas organizaciones que mejor se adapten a esta realidad e impulsen mecanismos de defensa ante este fenómeno, serán las que triunfen en el mercado. Dicho de otra forma, serán las que añadan un factor extra de competitividad.
Ese es el principal mensaje que se ha traslado en un coloquio organizado por la Fundación Naturgy y el Capítulo Español del Club de Roma. Una de las voces más contundentes de la sesión ha sido Francisco Jorge Heras, subdirector general de Adaptación al Cambio Climático en la Oficina Española de Cambio Climático. Durante su intervención, ha subrayado que los impactos del cambio climático ya están generando problemas tangibles en ámbitos tan diversos como la biodiversidad, el agua, la salud o la seguridad.
Lejos de plantearlo como un escenario hipotético, Heras ha insistido en la necesidad de anticiparse: la prevención, ha señalado, es clave en un contexto donde los riesgos no solo aumentan, sino que además interactúan entre sí. De hecho, ha recordado que el análisis de decenas de riesgos climáticos en España ha puesto de manifiesto un efecto en cadena, en el que la activación de un riesgo puede desencadenar consecuencias inesperadas en otros ámbitos.
Un necesario replanteamiento de políticas y estrategias ante el cambio climático
Esta visión sistémica obliga a replantear la manera en la que se diseñan las políticas públicas. En este sentido, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático ha logrado, según el experto, un avance significativo al incorporar la adaptación como un eje transversal en más de una treintena de acciones. Sectores como las infraestructuras o la vivienda ya están integrando estos criterios, asumiendo que cualquier desarrollo futuro debe ser capaz de resistir condiciones climáticas cada vez más extremas.
Uno de los puntos clave del debate ha sido la relación entre adaptación y mitigación. Tal y como ha señalado Heras, ambas estrategias no pueden entenderse de forma aislada. Adaptarse sin reducir las emisiones tiene un recorrido limitado, ya que el margen de respuesta frente a un calentamiento continuo no es infinito.
La reducción de emisiones: la raíz del problema
La mitigación, centrada en reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, actúa sobre la raíz del problema, mientras que la adaptación busca reducir la vulnerabilidad frente a sus efectos. La combinación de ambas, con sus múltiples sinergias, se perfila como la única vía viable para afrontar el desafío climático con garantías.
Este enfoque integral implica también un cambio cultural. La incertidumbre, cada vez mayor, obliga a aplicar el principio de precaución en la toma de decisiones. En palabras del experto, no basta con el conocimiento del pasado: el futuro plantea escenarios inéditos que requieren nuevas herramientas, nuevas metodologías y, sobre todo, una mayor capacidad de anticipación.
Tecnología y datos para decidir mejor
En esta línea, Efrén Feliu, responsable de adaptación al cambio climático en TECNALIA, ha puesto el foco en el papel de la innovación tecnológica. Desde su organización, se están desarrollando herramientas digitales que permiten mejorar la toma de decisiones mediante una mejor cuantificación de los riesgos y la evaluación de medidas adaptativas.
Sin embargo, Feliu ha advertido de que uno de los principales retos actuales es la falta de armonización en las fuentes de datos y en las metodologías de análisis. La estandarización, ha explicado, es clave para poder aplicar soluciones de forma escalable en distintos sectores, desde la energía hasta las infraestructuras.
Porque, como ha recordado, el cambio climático no entiende de fronteras sectoriales. Todos los ámbitos —desde el entorno natural hasta el sistema financiero— están expuestos a sus efectos. En este escenario, el sector energético desempeña un papel especialmente relevante, no solo en la transición hacia modelos más sostenibles, sino también en la definición de prioridades estratégicas.

Desde la izquierda, José Manuel Morán, vicepresidente del Capítulo Español del Club de Roma; Efrén Feliu, gerente de Adaptación al Cambio Climático, Área de Ciudad, Territorio y Medio Ambiente de TECNALIA; Francisco Jorge Heras Hernández, subdirector general de Adaptación al Cambio Climático de la Oficina Española de Cambio Climático del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy; y Beatriz Treceño, periodista de Expansión y moderadora del coloquio.
Infraestructuras resilientes para un nuevo clima
Uno de los ámbitos donde la adaptación cobra mayor protagonismo es el de las infraestructuras. La seguridad y la resiliencia frente a fenómenos extremos se han convertido en requisitos imprescindibles en el diseño de nuevas construcciones.
Según ha destacado Feliu, los avances en este campo ya son visibles, tanto en el desarrollo de nuevos materiales y soluciones técnicas como en la evolución de la normativa. A ello se suma un creciente nivel de concienciación, tanto en el sector público como en el privado, sobre la necesidad de incorporar variables climáticas en la planificación.
Esta transformación no es menor. Supone repensar desde cero la manera en la que se conciben las ciudades, las redes energéticas o los sistemas de transporte, en un contexto donde las condiciones climáticas futuras serán sensiblemente distintas a las actuales.
La vulnerabilidad del entorno mediterráneo
Durante la inauguración de la jornada, María Eugenia Coronado, directora general de Fundación Naturgy, ha puesto el acento en la urgencia de la adaptación, especialmente en regiones como la mediterránea. Tradicionalmente considerada por la comunidad científica como una de las más vulnerables, esta área se enfrenta a fenómenos cada vez más frecuentes e intensos, como incendios, inundaciones o sequías.
La necesidad de anticiparse a estos riesgos no es solo una cuestión ambiental, sino también económica y social. Las infraestructuras, ha recordado Coronado, ya están sufriendo el impacto de estos eventos, lo que refuerza la importancia de integrar la adaptación en todas las estrategias de desarrollo.









