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Los mercados financieros llegan a agosto de 2026 después de un mes marcado por la moderación de las bolsas, las pérdidas en renta fija y el regreso de las presiones inflacionistas asociadas al conflicto en Oriente Medio. El Informe Mensual de Mercados de atl Capital y Abante dibuja, sin embargo, un escenario de fondo todavía favorable: la economía mantiene un crecimiento sólido y los resultados empresariales continúan ofreciendo apoyo a los activos de riesgo. El gran interrogante vuelve a estar en los bancos centrales y en cuánto tiempo deberán mantener elevados los tipos de interés.

 Julio enfría a los mercados tras varios meses de fuertes rentabilidades

Después de las rentabilidades favorables registradas durante los meses anteriores, julio dejó un comportamiento mucho más moderado. La renta variable terminó prácticamente plana en términos generales, mientras que la renta fija sufrió ligeras pérdidas debido al incremento de las rentabilidades de los bonos.

No obstante, detrás de esta aparente tranquilidad existen importantes diferencias geográficas.

Europa fue una de las grandes protagonistas del mes. La renta variable europea avanzó alrededor de un 1,25%, mientras que España volvió a destacar con una subida del 2,16% en julio. Este comportamiento permite al mercado español acumular una rentabilidad superior al 17% en 2026, según los datos recogidos en el informe.

Estados Unidos, por el contrario, cerró prácticamente plano, con un descenso del 0,06%, aunque conserva una rentabilidad anual próxima al 10%.

El ajuste más significativo llegó desde los mercados emergentes, que retrocedieron un 3,68% después de varios meses especialmente positivos. A pesar de la corrección, continúan siendo el activo con mejor comportamiento dentro de la renta variable analizada por el documento, acumulando alrededor de un 22,5% en 2026.

El petróleo vuelve a convertirse en una amenaza para la inflación

La geopolítica continúa condicionando las decisiones de inversión. El conflicto en Oriente Medio ha provocado una elevada volatilidad en las materias primas y, especialmente, en el precio del petróleo.

El informe señala una apreciación del crudo del 24% durante el mes, dentro de un contexto en el que se vienen produciendo movimientos superiores al 20% tanto al alza como a la baja.

Esta evolución tiene consecuencias que van mucho más allá del mercado energético. Un petróleo más caro puede trasladarse a los precios de transporte, producción y consumo y, por tanto, reactivar las presiones inflacionistas.

Precisamente este riesgo ayuda a explicar por qué los principales bancos centrales mantienen una actitud prudente a pesar de la moderación de algunos indicadores de precios.

La Reserva Federal mantiene los tipos y aumenta la presión para subirlos

La Reserva Federal decidió mantener en julio los tipos de interés dentro del rango del 3,5% al 3,75%. Sin embargo, el elemento más relevante no fue la decisión en sí misma, sino las señales procedentes de la reunión.

Tres miembros se mostraron partidarios de elevar los tipos, de acuerdo con el documento, reflejando la preocupación existente por unas presiones inflacionistas que pueden prolongarse como consecuencia de la situación en Oriente Medio.

La próxima cita de septiembre adquiere así una relevancia especial. El mercado tendrá nuevos datos económicos sobre los que valorar la evolución de precios y actividad y, según atl Capital, actualmente sigue descontando una subida de tipos en Estados Unidos antes de finalizar el año.

El escenario resulta especialmente relevante para las empresas. Unos tipos elevados durante más tiempo mantienen altos los costes de financiación, condicionan las decisiones de inversión y elevan las exigencias de rentabilidad para nuevos proyectos.

El BCE también opta por esperar

Una estrategia similar está siguiendo el Banco Central Europeo (BCE). La institución ha decidido mantener los tipos mientras espera nuevos datos macroeconómicos y analiza las consecuencias económicas del conflicto.

Su prioridad continúa siendo conseguir que la inflación se estabilice alrededor del objetivo del 2% a medio plazo.

Sin embargo, el informe señala que el mercado contempla aproximadamente una subida adicional durante lo que queda de año. Los datos ayudan a comprender esta cautela: el IPC estadounidense se situaba en junio en el 3,5%, mientras que en la eurozona alcanzaba el 2,9%.

La renta fija vuelve a sufrir por el repunte de las rentabilidades

El escenario de tipos altos durante más tiempo tuvo un efecto directo sobre los mercados de bonos.

La renta fija registró pérdidas generalizadas durante julio, revirtiendo parte del comportamiento favorable observado en junio. El principal motivo fue el incremento de las rentabilidades en los tramos largos de las curvas, relacionado con la revisión al alza de las expectativas de inflación.

La deuda pública fue una de las áreas más perjudicadas. Los bonos de gobiernos europeos retrocedieron un 0,90% durante julio, mientras que la deuda pública global cubierta en euros cayó un 1,05%.

La corrección más pronunciada correspondió a la deuda emergente cubierta en euros, con un descenso del 1,66%. Pese a ello, mantiene una ligera rentabilidad positiva del 0,16% durante 2026.

El yen protagoniza uno de los grandes movimientos del verano

Más allá de bolsas y bonos, el mercado de divisas está dejando uno de los episodios más relevantes de 2026.

El yen japonés ha sufrido una prolongada depreciación durante los últimos años. Frente al euro, desde los mínimos de octubre de 2020, la moneda europea se ha revalorizado más de un 50%, mientras que frente al dólar el yen llegó este verano a superar las 163 unidades, niveles no vistos en casi cuatro décadas.

La situación llevó a Japón y Estados Unidos a intervenir conjuntamente en el mercado el 31 de julio, algo que no sucedía de forma coordinada desde 1998, según recoge el informe.

La operación consiguió llevar temporalmente el yen hacia la zona de 155-157 unidades por dólar.

H3: Por qué importa el yen a los mercados internacionales

El episodio tiene implicaciones que trascienden a Japón. Una parte importante de la debilidad de su moneda se ha relacionado históricamente con las diferencias de tipos entre Japón y otras grandes economías.

Los inversores podían financiarse a costes reducidos en yenes para invertir posteriormente en activos denominados en dólares o euros con mayores rentabilidades, una estrategia conocida habitualmente como carry trade.

Ahora las miradas se dirigen a la reunión del Banco de Japón de septiembre y a la posibilidad de una nueva subida de tipos.

Especialmente interesante resulta el mecanismo de cooperación descrito por el informe. Japón podría obtener dólares utilizando sus bonos estadounidenses como garantía mediante operaciones repo, evitando vender masivamente deuda norteamericana y provocar un aumento indeseado de los costes de financiación de Estados Unidos.

La inteligencia artificial se toma un respiro en bolsa

Otro de los elementos interesantes del mes ha sido el comportamiento de las empresas vinculadas a la inteligencia artificial.

Después de las fuertes subidas acumuladas durante los últimos trimestres, estas compañías atravesaron una fase de consolidación que ha permitido normalizar parcialmente unas valoraciones que habían alcanzado niveles exigentes.

Eso no significa que haya desaparecido la fortaleza del sector tecnológico.

El informe destaca que los resultados empresariales continúan siendo uno de los principales soportes de los mercados y señala especialmente a los grandes proveedores de infraestructura de nube e inteligencia artificial. Sus beneficios siguen creciendo impulsados por el aumento de las inversiones empresariales en digitalización y capacidad computacional.

El crecimiento económico mantiene el escenario de fondo positivo

A pesar de las incertidumbres, atl Capital y Abante mantienen sin cambios el posicionamiento estratégico de sus carteras.

Los indicadores adelantados de actividad, como los PMI, permanecen estables y continúan apuntando hacia un crecimiento económico sólido a escala global.

En el mapa de posicionamiento incluido en la página 6 del informe, la renta fija de alta calidad y los activos privados aparecen entre las áreas sobreponderadas, mientras Europa, Estados Unidos y emergentes permanecen en una posición neutral dentro de renta variable. La renta fija de alto rendimiento figura entre los segmentos infraponderados.

El escenario que emerge para los próximos meses combina, por tanto, dos fuerzas contrapuestas. Por un lado, crecimiento económico y beneficios empresariales siguen respaldando los mercados. Por otro, inflación, petróleo, tipos de interés y tensiones geopolíticas mantienen elevados los riesgos.

Agosto comienza así con unos mercados obligados a mirar simultáneamente a Washington, Fráncfort, Tokio y Oriente Medio. Las próximas decisiones de los bancos centrales determinarán si la pausa observada durante julio es simplemente una consolidación después de las fuertes subidas anteriores o el inicio de una etapa de mayor volatilidad.