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Las enfermedades cardiovasculares continúan encabezando las estadísticas de mortalidad en España y se mantienen como uno de los principales desafíos para el sistema sanitario. Se ha avanzado mucho en diagnósticos o tratamientos, pero patologías como el ictus o el infarto de miocardio siguen siendo las mayores responsables de los fallecimientos cada año.

De hecho, según la Fundación Española del Corazón con motivo del Día Mundial del Corazón, cada hora mueren en España 13 personas a causa de enfermedades cardiovasculares. Revertir estas cifras pasa en primer lugar por los hábitos que lleven a cabo las personas en su día a día. Así lo aseguran expertos como el doctor Pedro Mellado, cardiólogo en el Centro Médico Quirónsalud Don Benito. “Mucha de esta enfermedad está estrechamente relacionada con hábitos de vida poco saludables”, explica el especialista

Hay factores de riesgo clásicos como la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo que favorecen la aparición de las enfermedades citadas, sin embargo, hay otras claves del tipo ambiental o psicosocial que también tienen influencia sobre nuestra salud cardiovascular.

“El entorno también influye”, señala el doctor Mellado, quien advierte de que aspectos como la contaminación ambiental o determinadas condiciones de vida pueden contribuir al desarrollo de enfermedad cardiovascular. El estrés crónico, la presión emocional o determinadas dinámicas laborales también forman parte de un conjunto de factores que cada vez reciben mayor atención por parte de los expertos.

Este cambio de enfoque responde a una visión más global de la salud cardiovascular, entendida ya no únicamente como el resultado de alteraciones fisiológicas, sino también como una consecuencia de múltiples condicionantes sociales, emocionales y ambientales.

Los hábitos más fáciles de llevar a cabo en casa para reducir el riesgo cardiovascular

“Si conocemos estos factores, tenemos en nuestra mano reducir el riesgo”, subraya el cardiólogo. En este sentido, los expertos coinciden en que adoptar hábitos de vida saludables constituye la principal estrategia de protección cardiovascular.

La alimentación equilibrada, la práctica regular de ejercicio físico y la eliminación del tabaco siguen siendo los tres pilares fundamentales sobre los que se sustenta la prevención. Medidas aparentemente sencillas, pero que tienen un impacto directo sobre la salud del corazón y del sistema circulatorio.

La actividad física regular, por ejemplo, contribuye a controlar el peso corporal, mejora la tensión arterial y ayuda a regular los niveles de colesterol y glucosa. Del mismo modo, una dieta saludable basada en frutas, verduras, pescado, legumbres y aceite de oliva puede reducir significativamente el riesgo cardiovascular.

El abandono del tabaquismo continúa siendo otro de los aspectos más determinantes. Fumar no solo multiplica las posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares, sino que también incrementa el riesgo de desarrollar patologías respiratorias y distintos tipos de cáncer.

Junto a los hábitos saludables, el diagnóstico precoz desempeña un papel fundamental. El doctor Mellado insiste en la necesidad de realizar controles médicos periódicos que permitan detectar de forma temprana factores de riesgo o enfermedades cardiovasculares en fases iniciales, incluso antes de que aparezcan síntomas.

Estas revisiones resultan especialmente recomendables en hombres a partir de los 40 años y en mujeres desde los 50 años o tras la menopausia, etapas en las que el riesgo cardiovascular comienza a incrementarse de forma más evidente.

Asimismo, el especialista recomienda prestar especial atención a personas con antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz o con patologías asociadas como hipertensión, obesidad, diabetes o alteraciones del colesterol.

También considera importante el seguimiento de pacientes con enfermedad renal crónica o enfermedades inflamatorias, ya que ambas condiciones se asocian a un mayor riesgo cardiovascular.