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La palabra tumor sigue causando mucha preocupación a los pacientes. Con razón, las enfermedades oncológicas son de las más temidas por la población, pero la ciencia sigue evolucionado y con ella los avances contra el cáncer.

Directivos y Empresas acude a la reflexión de dos expertos en la materia ubicados en distintos centros de Andalucía. El doctor Jorge Alfonso Contreras, jefe del Servicio de Oncología de los hospitales Quirónsalud Málaga y Quirónsalud Marbella, y la doctora Cristina Quero, especialista del Servicio de Oncología del Hospital Quirónsalud Marbella, repasan las últimas innovaciones en el área del cáncer desde las distintas formas de su abordaje.

La idea central de sus testimonios es que la oncología actual se mueve bajo la filosofía de “menos es más”. Esto se debe a la aparición de los tratamientos individualizados, sesiones con la mínima invasión y técnicas quirúrgicas muy depuradas apoyadas por la tecnología robótica. Todo ello está logrando que las tasas de supervivencia en el cáncer alcanzan hoy una media del 75%, una cifra impensable hace años.

doctora Cristina Quero y doctor Jorge Alfonso Contreras

Doctora Cristina Quero y Doctor Jorge Alfonso Contreras.

Por qué en la oncología moderna “menos es más”: la personalización del tratamiento

Los avances contra el cáncer y la oncología contemporánea se encuentran inmersos en un cambio de paradigma: ya no se trata solo de curar, sino de hacerlo con el menor impacto posible sobre la vida del paciente. La personalización del tratamiento se ha convertido en el eje sobre el que gira la medicina oncológica moderna.

“La individualización del tratamiento del cáncer se ha basado en un principio muy claro: menos es más”, explica el doctor Jorge Alfonso Contreras. Este enfoque ha supuesto una transformación profunda en la forma de intervenir quirúrgicamente, administrar radioterapia y seleccionar terapias sistémicas, siempre con el objetivo de mantener la eficacia oncológica reduciendo la agresividad de los tratamientos.

Menos cirugía, más calidad de vida

Uno de los avances más visibles se ha producido en el ámbito quirúrgico. Las grandes extirpaciones de órganos han ido dejando paso a técnicas conservadoras, mínimamente invasivas y apoyadas por tecnología laparoscópica o robótica. En el cáncer de mama, por ejemplo, la cirugía conservadora se aplica hoy en un elevado porcentaje de pacientes y suele complementarse con esquemas de radioterapia más cortos y mejor tolerados.

“En muchos casos, hablamos de tratamientos radioterápicos de entre cinco y quince sesiones, con mínimos efectos secundarios y excelentes resultados oncológicos”, señala el doctor Contreras. Esta combinación permite no solo controlar la enfermedad, sino preservar la imagen corporal y reducir el impacto físico y emocional del proceso.

En el cáncer de próstata, la cirugía robótica ha marcado un antes y un después. Frente a la técnica abierta tradicional, esta tecnología ha demostrado una reducción significativa de complicaciones como la incontinencia urinaria o la disfunción eréctil. “Estos procedimientos han supuesto un salto cualitativo en la calidad de vida de los pacientes”, subraya el especialista, destacando que el éxito terapéutico ya no se mide únicamente en términos de supervivencia.

Biomarcadores y medicina de precisión

La personalización también ha revolucionado los tratamientos sistémicos. Según la doctora Cristina Quero, los biomarcadores son hoy una herramienta imprescindible en la práctica clínica. “Los tests genéticos y los biomarcadores son esenciales para seleccionar el tratamiento más preciso para cada paciente”, afirma.

La llamada medicina de precisión permite identificar alteraciones moleculares específicas del tumor que orientan tanto el diagnóstico como el pronóstico y la elección de terapias dirigidas o inmunoterapia. Mutaciones como EGFR, KRAS o BRAF, así como la expresión de proteínas como PD-L1 o HER2, forman parte del lenguaje habitual de la oncología actual.

A estas herramientas se suman técnicas avanzadas como la secuenciación masiva de nueva generación (NGS), el análisis de inestabilidad de microsatélites (MSI) o el estudio de marcadores germinales como BRCA. Todo ello permite ajustar el tratamiento al perfil biológico de cada paciente, aumentando su eficacia y reduciendo la toxicidad asociada.

Radioterapia en cinco días

Otro de los avances más relevantes es la reducción drástica de la duración de algunos tratamientos radioterápicos. Gracias a la tecnología disponible en el Hospital Quirónsalud Marbella, es posible aplicar esquemas ultracortos en determinados tumores. “En cáncer de mama y próstata en estadios no avanzados, existen indicaciones para tratamientos de solo cinco días”, explica la doctora Quero.

Estos protocolos no comprometen los resultados clínicos ni incrementan los efectos secundarios respecto a los tratamientos convencionales más prolongados. Por el contrario, facilitan la adherencia, reducen el impacto en la vida diaria del paciente y optimizan los recursos sanitarios. “Hoy no entendemos el tratamiento del cáncer sin tener en cuenta cómo va a vivir el paciente durante y después del proceso”, apuntan los especialistas.

Los avances contra el cáncer no serían posibles sin investigación

La personalización del tratamiento y todos los avances contra el cáncer descritos anteriormente no serían posibles sin una intensa actividad investigadora. El Hospital Quirónsalud Marbella participa en líneas de investigación punteras a través de la Unidad de Investigación del Cáncer de Quirónsalud Málaga, ofreciendo a los pacientes la posibilidad de acceder a ensayos clínicos específicos según su patología. “Los ensayos clínicos representan una oportunidad real para acceder a terapias innovadoras y, al mismo tiempo, contribuir al avance del conocimiento científico”, destaca la doctora Quero. Esta apuesta por la investigación permite trasladar los últimos avances a la práctica clínica de forma segura y controlada.