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El abordaje del Alzheimer de hoy es bien distinto al de épocas anteriores. Actualmente, se conoce más y mejor a esta demencia gracias a un gran número de proyectos de investigación en el mundo. Todos ellos han dado lugar a una etapa en la que destacan dos cambios muy notorios para luchar contra esta enfermedad.

Es un nuevo ciclo que se abre, según mantienen experto como el doctor David Andrés Pérez Martínez, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario La Luz de Madrid y presidente de la Fundación Alzhéimer España.

Los dos grandes cambios en el abordaje del Alzheimer

“Estamos viviendo una doble transformación en el alzhéimer: por un lado, podemos identificar con mayor precisión los cambios biológicos asociados a la enfermedad y, por otro, disponemos ya de tratamientos capaces de ralentizar su progresión en determinados pacientes y en fases iniciales”, explica el especialista.

Esta evolución representa un cambio de paradigma en una enfermedad que afecta a cientos de miles de personas en España y a millones en todo el mundo. Además del impacto sobre quienes la padecen, el alzhéimer tiene profundas consecuencias familiares, sociales y económicas, debido a la necesidad de cuidados prolongados y a la pérdida progresiva de autonomía que caracteriza a la enfermedad.

Uno de los avances más relevantes de los últimos años se encuentra en el ámbito del diagnóstico. Tradicionalmente, la identificación del alzhéimer se apoyaba en la valoración clínica, los estudios neuropsicológicos y diversas pruebas de imagen. Aunque estas herramientas continúan siendo fundamentales, la aparición de nuevos biomarcadores está permitiendo conocer mejor qué ocurre en el cerebro incluso antes de que los síntomas sean plenamente evidentes.

Especial protagonismo están adquiriendo los biomarcadores plasmáticos, que pueden obtenerse mediante una simple extracción de sangre. Entre ellos destaca la proteína p-tau217, considerada actualmente uno de los marcadores más prometedores para detectar alteraciones asociadas al alzhéimer.

El reciente marcado CE de una prueba automatizada basada en este biomarcador supone un paso importante para facilitar su incorporación progresiva a la práctica clínica europea, acercando la posibilidad de diagnósticos más precisos y accesibles.

“El desarrollo de los biomarcadores plasmáticos supone un cambio muy importante porque nos permite aproximarnos a la biología de la enfermedad de una manera mucho más accesible. Pero no debemos confundir una prueba de sangre con un diagnóstico aislado: los resultados siempre tienen que interpretarse en el contexto de la evaluación neurológica, cognitiva y clínica del paciente y, cuando sea necesario, junto a otras pruebas complementarias”, señala el Dr. Pérez Martínez.

Tratamientos más dirigidos: la medicina de precisión se abre paso

La importancia de estos avances diagnósticos cobra aún más relevancia en un momento en el que comienzan a llegar tratamientos dirigidos a modificar el curso de la enfermedad.

Hasta hace poco, la mayor parte de las terapias disponibles se centraban en aliviar determinados síntomas cognitivos o conductuales. Ahora, las nuevas terapias antiamiloides autorizadas en la Unión Europea introducen una estrategia diferente: actuar sobre uno de los mecanismos biológicos implicados en el desarrollo del alzhéimer.

Estos tratamientos buscan reducir la acumulación de determinadas proteínas asociadas a la enfermedad y han demostrado capacidad para ralentizar el deterioro cognitivo y funcional en pacientes seleccionados que se encuentran en fases iniciales.

Aun así, el neurólogo de La Luz se muestra realista en tanto que de momento no existe una curación a la enfermedad ni la posibilidad de recuperar lo perdido, “sino de intentar preservar durante más tiempo las capacidades y la autonomía”.

La aplicación de estas terapias exige una evaluación individualizada y un seguimiento muy estrecho. Los especialistas deben valorar cuidadosamente qué pacientes pueden beneficiarse de ellas y monitorizar su seguridad mediante controles periódicos, entre ellos estudios de resonancia magnética.

La investigación sigue su curso

El mensaje es, por tanto, realista pero esperanzador en este Día Mundial del Alzheimer. Dados los avances logrados hasta la fecha, las investigaciones seguirán su curso y actualmente se traba lograr nuevas dianas terapéuticas, biomarcadores más precisos y estrategias orientadas a intervenir cada vez en etapas más tempranas de la enfermedad.

El objetivo es detectar los cambios biológicos antes de que el daño cerebral sea irreversible y ofrecer tratamientos personalizados capaces de retrasar significativamente la progresión del deterioro cognitivo.

“La esperanza que generan estos avances está fundamentada en la ciencia, pero debe ir acompañada de prudencia. Los nuevos tratamientos tienen que demostrar su eficacia y seguridad y debemos identificar qué pacientes pueden beneficiarse realmente de ellos. El futuro pasa probablemente por diagnosticar e intervenir cada vez antes y de una manera cada vez más personalizada”, afirma el doctor Pérez Martínez.

En lo que respecta al presenta, las novedades que comenta el especialista ya están comenzando a trasladarse a la práctica clínica. Un ejemplo es la recientemente creada Unidad de Memoria del Hospital Universitario La Luz, que integra los avances diagnósticos y terapéuticos más recientes dentro de un modelo multidisciplinar de atención al deterioro cognitivo.

La unidad combina la evaluación neurológica y neuropsicológica con el uso de biomarcadores avanzados, incluidos los plasmáticos como la p-tau217, y valora la indicación de tratamientos antiamiloides en aquellos pacientes que cumplen los criterios establecidos. Además, incorpora programas de neuromodulación mediante corriente continua que amplían las opciones terapéuticas disponibles.