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Más precisa, colaborativa y muy ligada a la digitalización. Estas son las claves de la cirugía del futuro, cuyas bases ya se están implantando en la sanidad española. Estas afirmaciones ya se pueden traducir a hechos, medidos y cuantificados en procedimientos reales. La empresa ISP-XR ha llevado uno de los estudios más amplios en España sobre lo que se considera la cirugía del futuro (“B-onic Platform: An Integrated System for Personalized Medical Devices, Real-Time Surgical Planning, and Intraoperative Navigation”).

La entidad, especializada en servicios de planificación quirúrgica, ha analizado 308 intervenciones en el Hospital Universitario La Paz para medir sus resultados y parámetros como la seguridad del paciente y la optimización de recursos.

En estas operaciones, los médicos emplearon distintas tecnologías como el modelado 3D a partir de TAC y resonancias magnética, la planificación CAD personalizada, la fabricación aditiva o la validación inmersiva a través de la realidad extendida. Es decir, lo último de lo último en tecnológica aplicable en los quirófanos.

Entre los resultados más destacados obtenidos se encuentra una reducción del tiempo quirúrgico de entre el 18% y el 22%, una disminución del 23,5% en la estancia hospitalaria y una reducción de las rehospitalizaciones a 30 días, que pasaron del 9,1% al 4,3%.

Asimismo, se observó una disminución del 17% en las complicaciones postoperatorias y una reducción de la pérdida de sangre intraoperatoria de entre el 12% y el 30%. La validación mediante tecnologías XR permitió reducir a más de la mitad el tiempo necesario para esta fase del proceso, y el 92% de los cirujanos participantes reportó una mejor comprensión anatómica y mayor confianza durante la intervención.

Todos estos datos han sido aceptados para su publicación en la revista Journal of Clinical Medicine (MDPI), una publicación revisada por pares e indexada en las principales bases de datos científicas internacionales, como PubMed, Scopus y Web of Science. El impacto de la cirugía del futuro ya se deja notar, evidenciado por estos resultados.

Las tecnologías de la cirugía del futuro serán vitales para las operaciones de alta complejidad

No hay duda de que la digitalización y la tecnología allanará el camino a los cirujanos, especialmente en los casos de alta complejidad. Gracias a un plan previamente consensuado y validado, cada intervención se adaptará fielmente a la anatomía de cada paciente. De hecho, así se ha hecho con los casos analizados por ISP-XR. “La planificación quirúrgica avanzada permite preparar la intervención antes de entrar en quirófano utilizando imágenes médicas, modelos 3D y entornos colaborativos de validación”, explica Jorge Magaña, CEO de ISP-XR y Rayo-seco Systems. “En cirugías complejas, donde cada milímetro cuenta, este trabajo previo reduce la incertidumbre y mejora la precisión”, añade el directivo.

De este modo, el impacto es y será claro en especialidades como la cirugía ortopédica, la traumatología compleja, la cirugía maxilofacial o la oncología quirúrgica, donde la precisión en la resección y la reconstrucción posterior resulta crítica tanto para el control de la enfermedad como para la preservación funcional.

En esta última especialidad, uno de los principales retos es lograr una resección completa del tumor asegurando márgenes de seguridad adecuados sin sacrificar tejido sano innecesariamente. Según el doctor Eduardo Ortiz-Cruz, jefe de la Sección de Cirugía Ortopédica Oncológica del Hospital Universitario La Paz y también vinculado en el Hospital Ruber Internacional, las guías quirúrgicas personalizadas juegan un papel decisivo.

“Las guías de corte permiten trasladar al quirófano la planificación digital con mayor consistencia, favoreciendo resecciones más precisas y reproducibles”, explica este cirujano. “El objetivo es conseguir márgenes oncológicos adecuados preservando al máximo la función del paciente”.

Este equilibrio entre radicalidad oncológica y conservación funcional es uno de los grandes desafíos de la cirugía moderna, y la incorporación de tecnología avanzada se presenta como una aliada clave para alcanzarlo.

La cirugía del futuro será muy colaborativa

Tal y como se ha dejado ver en los casos de estudios, otro de los factores que dan forma a la cirugía del futuro será la de la colaboración. La planificación deja de ser una tarea individual para convertirse en un acto clínico compartido entre cirujanos, ingenieros biomédicos y otros especialistas. A través de tecnologías de realidad aumentada y realidad extendida, los profesionales pueden interactuar de forma simultánea con el mismo modelo anatómico, validar decisiones y visualizar incluso la perspectiva exacta del cirujano durante la intervención.

“Esto permite que distintos perfiles clínicos y técnicos participen en tiempo real, independientemente de su ubicación”, señala Magaña. “La planificación se convierte así en un proceso consensuado que mejora la coordinación del equipo, la seguridad del paciente y la reproducibilidad del procedimiento”.

Además de su impacto clínico, este enfoque tiene un valor añadido en la comunicación con el paciente. El uso de modelos 3D y visualización aumentada facilita la comprensión del procedimiento, reduce la ansiedad preoperatoria y refuerza la confianza en el equipo médico.