Mucho han cambiado las cosas con respecto al pasado cuando un paciente se va a someter a una operación. Hace décadas, todo se reducía a una preparación del material y un equipo entrando al quirófano para, después de la anestesia, dar paso a la incisión y confiarlo todo a la pericia del cirujano. Con mayor o menor éxito, el procedimiento terminaba para dar paso a los cuidados postoperatorios.
Todo eso ha cambiado y ahora la planificación quirúrgica pasa a ser tan importante como la propia operación. La razón se debe a la llegada de la tecnología más puntera en el diagnóstico y las nuevas herramientas que acompañan a los cirujanos a cada paso que dan con el paciente.
De la misma forma que usamos Google Maps o Waze para desplazarnos por carretera, los médicos disponen de herramientas muy precisas que actúan como un GPS en sus intervenciones. De esta forma, una cirugía de hoy se vuelve mucho más precisa, segura y mínimamente invasiva. Y estas claves cobran especial relevancia en procedimientos de alta complejidad como puede ser la resección de un tumor pulmonar. En este caso, la cirugía más puntera se lleva a cabo con un robot Da Vinci, pero todo empieza mucho antes de entrar al quirófano.
Planificación quirúrgica avanzada: todas las imágenes anatómicas en dispositivos móviles y en tiempo real
Todo arranca con las pruebas de imagen, como el TAC o la resonancia magnética, donde el papel de los servicios de Radiología resulta esencial. A partir de estas imágenes, los datos se transforman en información clínica estructurada que permite entender con precisión la anatomía del paciente y las particularidades de su patología. Esa información es la base sobre la que se construye la estrategia quirúrgica.
“La planificación no es un documento que se consulta una sola vez”, subraya el doctor Liebert Álvarez. “Es una herramienta viva que acompaña al equipo médico antes, durante y después de la intervención”. Gracias a ella, es posible anticipar riesgos, elegir el abordaje más adecuado y garantizar que todos los profesionales implicados comparten la misma visión del caso y los mismos objetivos.
Uno de los elementos diferenciales de la planificación quirúrgica avanzada desarrollada por ISP-XR es su independencia del dispositivo. La información clínica generada a partir de las imágenes del paciente puede consultarse en distintos momentos y formatos, adaptándose a las necesidades de cada fase del proceso asistencial.
Así, el equipo puede revisar el modelo tridimensional en una tablet durante la reunión preoperatoria, acceder a él desde un smartphone para una consulta rápida, explorarlo con gafas de realidad extendida para analizar la anatomía en tres dimensiones o visualizarlo directamente en la consola del robot quirúrgico durante la intervención.
“Si durante la operación surge una duda —por ejemplo, la proximidad de un vaso sanguíneo, un nervio o una estructura crítica—, podemos acceder de inmediato al modelo del paciente y confirmar la decisión más segura”, explica el cirujano. Esta disponibilidad permanente reduce la incertidumbre en los momentos críticos y refuerza la toma de decisiones basadas en datos.
Cirugía robótica con visión aumentada del paciente
Siguiendo con el ejemplo de la cirugía de pulmón, para realizar la resección anatómica de los segmentos S1, S2 y S3 del lóbulo superior izquierdo por una lesión en vidrio deslustrado, la planificación avanzada permite al cirujano disponer de una reconstrucción tridimensional precisa de la anatomía del paciente. La intervención, realizada mediante cirugía robótica asistida (RATS) con reconstrucción 3D, facilita la identificación exacta de arterias, venas y bronquios segmentarios incluso mientras la cirugía está en marcha.
“La reconstrucción facilita la identificación de estructuras clave, incluso durante la cirugía, con visualización del modelo directamente en la consola”, explica el doctor Baltasar Liebert Álvarez, cirujano torácico del Hospital Universitario La Paz. Esta integración de la planificación en el propio flujo quirúrgico supone un cambio sustancial frente a los modelos tradicionales, en los que el cirujano debía confiar en su memoria o consultar imágenes estáticas antes de iniciar la intervención.
Menos improvisación, más seguridad
Sea como fuere, las cirugías de hoy están casi exentas de improvisación, a diferencia de lo que sucedía en el pasado. Todo el equipo médico, ha explorado previamente toda la estructura anatómica dañada y sus alrededores y ha podido analizar los posibles escenarios.
Ya en acción, el plan se ejecuta según lo establecido, pero todo lo que se había planteado durante la planificación quirúrgica sigue en funcionamiento, disponible en todo momento. Contar con este GPS como referencia solo aporta ventajas a todos los niveles del sistema sanitario. Para los pacientes, implica cirugías más seguras, predecibles y con mejores resultados. Para los equipos médicos, supone una menor presión en los momentos más delicados y una mejora notable en la coordinación y la comunicación. Para los hospitales, permite un uso más eficiente del quirófano, una mayor calidad asistencial y una trazabilidad completa del proceso quirúrgico, un aspecto que además será obligatorio en Europa a partir de mayo de 2026.
Desde una perspectiva más amplia, la planificación quirúrgica avanzada también beneficia al sistema sanitario y a las aseguradoras, al reducir complicaciones, reingresos y costes asociados a intervenciones complejas. Con todo, Jorge Magaña, CEO de ISP-XR, indica que la planificación quirúrgica avanzada no pretende sustituir al profesional, sino reforzar su trabajo y ordenar la complejidad inherente a la cirugía moderna. “No debe entenderse como un elemento tecnológico accesorio, sino como un pilar estructural para una atención más segura, eficiente y sostenible”, señala.









