Podría pensarse que la salud venosa tiene más que ver con la estética, pero lo cierto es que las varices son patologías vasculares que pueden convertirse en un problema crónico de no tratarse correctamente en una consulta médica. Uno de los tratamientos más eficaces del momento es la escleroterapia, de la cual habla para Directivos y Empresas el doctor Francisco Javier de Abajo Fernández (en la foto destacada), responsable del Área de Flebología del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Ruber Internacional y del Ruber Internacional Centro Médico Habana.
¿Por qué se originan las varices?
Antes de hablar del tratamiento, conviene explicar que las varices se presentan cuando el sistema venoso de las extremidades inferiores pierde eficacia —ya sea por debilidad en la pared de las venas o por fallo en sus válvulas. En estas zonas, la sangre tiende a acumularse y la presión mantenida provoca la dilatación progresiva de los vasos y la aparición de varices, que pueden evolucionar desde pequeñas telangiectasias superficiales hasta venas de mayor calibre con repercusión funcional. El problema, lejos de ser anecdótico, afecta a un porcentaje elevado de la población adulta y tiende a incrementarse con la edad.
Aunque se relaciona con una patología de edad, el experto recomienda acudir a consulta a personas que tengan la sensación de piernas cansadas al final del día, pesadez persistente, hinchazón en los tobillos o pequeñas venas azuladas que serpentean bajo la piel. La valoración por parte de un especialista en angiología y cirugía vascular es clave para determinar el abordaje terapéutico más adecuado.
Hace hincapié el doctor en que no todas las varices son iguales ni requieren el mismo tratamiento. El tipo, el tamaño, la localización y la situación clínica del paciente —incluyendo antecedentes, síntomas asociados y expectativas— condicionan la estrategia médica.
La escleroterapia es una opción muy frecuente para tratar las varices: ¿en qué consiste?
Tras esa valoración, se procede al tratamiento. Y ahora sí, el experto vascular se detiene en la escleroterapia como unas de las opciones más utilizadas por su carácter mínimamente invasivo y sus resultados contrastados.
El procedimiento consiste en la inyección de una sustancia esclerosante directamente en el interior de la vena afectada. Este fármaco provoca una reacción controlada en la pared venosa que favorece su cierre progresivo. Con el paso de las semanas, la vena tratada se reabsorbe y desaparece o reduce significativamente su visibilidad y sintomatología.
De Abajo Fernández explica que se trata de un procedimiento que se realiza en consulta, sin necesidad de hospitalización. “Permite al paciente retomar su actividad habitual de forma casi inmediata, siempre que siga unas sencillas recomendaciones médicas”, señala.
El tratamiento suele organizarse en varias sesiones, generalmente semanales, para abordar de manera progresiva las venas afectadas. Tras cada intervención, el paciente puede continuar con su rutina diaria, lo que convierte a la escleroterapia en una alternativa compatible con la vida laboral y personal.
Escleroterapia líquida o con espuma
Existen dos modalidades principales que se adaptan al tipo de variz. La escleroterapia líquida está indicada sobre todo para vasos muy finos, como las telangiectasias o venas reticulares, conocidas popularmente como arañas vasculares. Aunque con frecuencia se perciben como un problema meramente estético, forman parte del espectro de la enfermedad venosa y pueden asociarse a síntomas como escozor o sensación de calor.
Después de cada sesión de escleroterapia líquida, se recomienda el uso de una media elástica de compresión durante aproximadamente tres días. Además, es aconsejable caminar al menos 15 minutos inmediatamente después del tratamiento para favorecer la circulación. Transcurrido ese periodo inicial, el paciente puede retirar la media en su domicilio y aplicar cremas específicas que ayudan a acelerar la reabsorción de pequeños hematomas.
Por su parte, la escleroterapia con espuma está indicada para varices de mayor calibre. Es frecuente en casos de varices residuales tras una cirugía previa, aunque también puede emplearse en determinadas malformaciones venosas. La espuma se prepara mediante la técnica de Tessari, que permite mezclar el fármaco con aire en proporciones controladas. Esta formulación aumenta el contacto del agente esclerosante con la pared de la vena, lo que incrementa su eficacia.
En este caso, el uso continuado de un soporte elástico es fundamental durante aproximadamente una semana para asegurar el cierre adecuado de las venas tratadas. Asimismo, se recomienda caminar durante una hora tras cada sesión. “Es un tratamiento compatible con la vida normal, pero es muy importante no retirar la media durante el periodo indicado para optimizar los resultados”, subraya el especialista.
Más allá de la técnica empleada, el éxito del tratamiento depende también de un enfoque integral del cuidado venoso. Mantener un peso saludable, realizar ejercicio físico regular —especialmente caminar o nadar—, evitar largos periodos de inmovilidad y utilizar medias de compresión cuando estén indicadas son medidas que ayudan a prevenir la progresión de la insuficiencia venosa.









