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Dormir ocho horas no siempre garantiza un descanso reparador. Para miles de personas, la noche transcurre entre interrupciones involuntarias de la respiración que impiden alcanzar un sueño de calidad, aunque no lleguen a ser conscientes de ello. La apnea obstructiva del sueño, uno de los trastornos respiratorios más frecuentes, continúa siendo una enfermedad ampliamente infradiagnosticada pese a su estrecha relación con problemas cardiovasculares, metabólicos e incluso con un mayor riesgo de accidentes de tráfico. Es lo que puede afirmar para Directivos y Empresas el doctor Antonio Ruiz Reina, especialista en Neumología del Hospital Quirónsalud Huelva.

Precisamente por esta relación, el neumólogo indica que es fundamental dar con un diagnóstico claro antes que de lleguen complicaciones. No solo eso, sino que un tratamiento eficaz contra la apnea del sueño mejora significativamente la calidad de vida de quienes la padecen. Así que, es clave que una persona con este trastorno sepa identificar los primeros síntomas.

doctor Antonio Ruiz Reina

Doctor Antonio Ruiz Reina.

La apnea del sueño y los síntomas que deben ponernos en alerta

La apnea obstructiva del sueño (AOS) se produce cuando las vías respiratorias superiores se colapsan de forma repetida durante el descanso nocturno, provocando interrupciones temporales de la respiración. Cada una de estas pausas reduce el aporte de oxígeno al organismo y obliga al cerebro a activar pequeños despertares para recuperar la respiración normal.

Aunque estos microdespertares suelen pasar inadvertidos, fragmentan el sueño de manera continua e impiden alcanzar un descanso profundo y reparador.

«La diferencia entre un simple ronquido y la apnea del sueño es clara: en este trastorno la respiración se interrumpe, lo que destruye la calidad del descanso«, explica el doctor Ruiz.

Precisamente esa normalización del ronquido como algo cotidiano hace que muchas personas convivan durante años con la enfermedad sin recibir un diagnóstico adecuado.

Los síntomas más característicos aparecen mientras el paciente duerme, por lo que en muchas ocasiones es la pareja quien detecta las primeras señales de alarma.

Entre los indicios más frecuentes destacan los ronquidos intensos y persistentes, las pausas respiratorias observadas durante el sueño, los despertares bruscos con sensación de ahogo o falta de aire, la excesiva somnolencia durante el día, así como el dolor de cabeza y la sequedad de boca al levantarse. La consecuencia inmediata es un descanso poco reparador, con todo lo que ello implica para el resto del día.

La obesidad, principal factor de riesgo

Aunque la apnea obstructiva puede afectar a cualquier persona, existen determinados factores que incrementan notablemente la probabilidad de desarrollarla. La obesidad constituye el principal factor de riesgo, ya que el exceso de tejido graso alrededor del cuello favorece el estrechamiento de la vía aérea durante el sueño. Sin embargo, no es el único.

La edad avanzada, el sexo masculino, el consumo de alcohol, el tabaquismo, determinados medicamentos sedantes y algunas características anatómicas o hereditarias también favorecen la aparición del trastorno.

Por ello, los especialistas recomiendan prestar especial atención cuando estos factores se combinan con ronquidos persistentes o somnolencia excesiva durante el día. Este perfil de paciente con apena del sueño que no recibe tratamiento presenta un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial, infarto de miocardio, accidentes cerebrovasculares o diabetes tipo 2.

Diagnóstico cada vez más sencillo

Uno de los principales avances en el abordaje de esta enfermedad ha sido la simplificación de su diagnóstico. La prueba de referencia continúa siendo la polisomnografía o estudio del sueño, un procedimiento que registra diferentes parámetros respiratorios, neurológicos y cardiovasculares mientras el paciente duerme para detectar posibles alteraciones. Actualmente, este estudio puede realizarse de forma domiciliaria en muchos casos, lo que facilita el acceso al diagnóstico y evita el ingreso hospitalario.

Según explica el doctor Ruiz Reina, el Hospital Quirónsalud Huelva ha incorporado recientemente la tecnología necesaria para realizar este tipo de estudios, permitiendo monitorizar el descanso nocturno del paciente con mayor comodidad y precisión.

Tratamientos eficaces para recuperar la calidad del sueño

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se adapta a la gravedad de cada caso.

En los pacientes con apnea moderada o grave, la terapia de referencia es la CPAP (presión positiva continua en la vía aérea), un dispositivo que envía un flujo constante de aire mediante una mascarilla mientras el paciente duerme.

Este sistema mantiene abiertas las vías respiratorias durante toda la noche, evitando su colapso y eliminando las pausas respiratorias. Aunque al principio requiere un periodo de adaptación, los beneficios suelen apreciarse desde las primeras noches. Los pacientes experimentan una reducción inmediata de los ronquidos, un descanso mucho más reparador y una notable disminución de la somnolencia diurna. A largo plazo, además, el tratamiento contribuye a proteger el sistema cardiovascular, controlar la presión arterial y reducir el riesgo de complicaciones asociadas.