Factoring, la herramienta silenciosa en la competitividad de las empresas

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El factoring en España se encuentra en pleno crecimiento. Según la Asociación Española de Factoring, uno de cada cinco euros en nuestro país se financia mediante una operación de este tipo o similar. Un volumen muy notable que no deje de evolucionar con el paso de los años, lo cual habla de un mercado muy maduro y competitivo.

Atrás quedan aquellos años iniciales en los que financiar créditos para empresas del tipo comercial era bastante complejo, debido a la escasez de conocimiento, los pocos players especialistas en factoring o la excesiva burocracia que tenían que padecer las organizaciones. Financiar letras de cambio, recibos o pagares eran las únicas alternativas existentes, con procesos bastantes dilatados y nada sencillos para los departamentos financieros.

Hoy, gracias a la citada competitividad, las tecnologías y otra serie de variables, todo es mucho más sencillo y la oferta es realmente amplia. Además, todo tipo de empresas tienen acceso a estos productos financieros, sean microempresas, pymes o grandes empresas, por supuesto.

En un momento dado, un buen número de ellas necesita ceder facturas pendientes de cobro a una entidad financiera, que se encarga de adelantarles el dinero y de gestionar el cobro de las mismas. En esto mismo consiste el factoring, un instrumento que ha estado detrás de la mejora financiera del tejido empresarial en España durante los últimos años.

No en vano, distintos balances de la banca ya dejan récord de operaciones de factoring y confirming, lo cual corrobora la evolución que el sector ha registrado, sin notar efectos negativos como la pandemia la Covid-19.

Beneficios del factoring

Beneficios del factoring

Entre los beneficios que aporta el factoring a las empresas, destacan estas cinco ventajas:

  • Mejora la liquidez y el flujo de caja, al obtener el dinero de forma inmediata y sin esperar al vencimiento de las facturas.
  • Reduce el riesgo de impago, al transferir el riesgo de crédito a la entidad financiera, que asume la responsabilidad en caso de que el cliente no pueda pagar.
  • Simplifica la gestión administrativa, al delegar en la entidad financiera el cobro y el seguimiento de las facturas, lo que supone un ahorro de tiempo y recursos.
  • Permite acceder a mejores condiciones de financiación, al mejorar la ratio de endeudamiento y la solvencia de la empresa.
  • Facilita el crecimiento y la expansión internacional, al contar con más recursos para invertir y al poder ofrecer mejores plazos y condiciones a los clientes.

Factoring y descuento comercial

En ocasiones se suelen confundir los términos de factoring con el llamado descuento comercial. Ambas operaciones son formas de financiación a corto plazo para las empresas, pero hay diferencias entre ellas.

Para empezar, el factoring se realiza sobre una factura pendiente de cobro, mientras que el descuento comercial se soporta en un efecto comercial no vencido, normalmente un pagaré. Por esta razón, el factoring está pensado como una relación a largo plazo entre la empresa y la prestadora de servicios. En el caso del descuento comercial, la operación puede ser de carácter puntual, por se analiza cada operación de manera individual.

Debido a lo anterior, la flexibilidad que ofrece el factoring es mayor, ya que las empresas pueden negociar el porcentaje de anticipo de las facturas. Esto da una perspectiva financiera más amplia a los responsables de las cuentas de las entidades.

En cuanto a las coberturas de uno y otro procedimiento, hay que decir que el factoring sin recurso, la entidad financiera asume el riesgo de impago de los clientes, mientras que, en el descuento comercial, la empresa cedente es la responsable en caso de mora de un cliente.

Además, el factoring, por su perspectiva del medio-largo plazo, suele incluir servicios adicionales para las empresas como investigaciones comerciales, así como gestión de cobros y coberturas de riesgos.

Los retos del factoring

Aún conociendo todas las ventajas que aporta el factoring, uno de los retos más actuales que tiene el sector es difundir sus efectos positivos a las pymes, pues este tipo de compañías pueden ser las grandes beneficiarias de este producto financiero. No son pocas las que necesitan en estos momentos de incertidumbre económica mejorar su liquidez o reducir el riesgo de impagos de clientes.

Distintos expertos ven, asimismo, necesario trabajar en una promoción del mercado desde valores como la transparencia y la competitividad. El mensaje debe ser claro y contundente a la hora de favorecer el desarrollo de esta actividad como un servicio de calidad y de responsabilidad social.

La otra clave en materia de desafíos es la digitalización. La actividad de servicios financieras, que abarca a la banca y entidades fintech, están atravesando una transformación muy importante en la que la tecnología ha tomado el testigo.

De este modo, a corto medio plazo el sector del factoring deberá estar preparado para la combinación de tecnologías como la factura electrónica, el blockchain, la inteligencia artificial o el big data, pues todas ellas serán la guía para optimizar los servicios y garantizar la seguridad de las operaciones.

 

 

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