“Está en juego el prestigio de la capacidad de reacción de un país”

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Hace apenas tres años que emprendimos un ambicioso objetivo: ubicar a la ciudad de Málaga en el mapa global del desarrollo tecnológico. El reto no era ni mucho menos sencillo. La ciudad y su entorno tienen numerosos atractivos internacionalmente conocidos, pero ninguno de ellos tenía que ver, al menos directamente, con la innovación en materia de tecnologías de la información

Otros núcleos mundiales nos ganaban la partida en este sentido. Y sin embargo, a pesar de esa inicial desventaja, cuando la idea empezó a circular por los foros de expertos, en ningún caso produjo rechazo o incredulidad. Al contrario, pronto la propuesta empezó a sumar aliados y colaboradores dispuestos a apoyarla. Finalmente, gracias al esfuerzo de muchos el proyecto tomó vida y forma en el Club Málaga Valley. Entre los principales impulsores es preciso mencionar a Javier Cremades, abogado y uno de los principales artífices del despliegue en España de las comunicaciones y las tecnologías de la información en el entorno diseñado en su día por el derecho comunitario. Su conocimiento y contacto con el sector le han convirtieron en el director y catalizador ideal del Club, funciones que, debe reconocerse, ejerce con gran eficacia. Pero junto a él otras muchas personas han hecho posible que Málaga Valley sea hoy una destacada realidad: Francisco Ros, Secretario de Estado de Telecomunicaciones; Juan Soto, Presidente de honor de HP y Vicepresidente del Club; Juan Luis Cebrián, Consejero Delegado del Grupo Prisa; Cristina Garmendia, Ministra de Ciencia e Innovación; Amparo Moraleda, Presidenta de IBM España y Portugal; Eugenio Galdón, Presidente de ONO; José María Berbareche y José Manuel Vargas, Consejeros Delegados de Vocento; Reinaldo Rodríguez, Presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones; Javier Ramiro, Presidente de Philips; Alejandro Echevarría, Presidente de Uteca y Telecinco; Paolo Vasile, Consejero Delegado de Telecinco; Antonio Brufau, Presidente de Repsol YPF; Eduardo Bautista, Presidente de SGAE ; Manuel Márquez, Presidente de Amper; Abel Linares, Presidente de Oesía; José Ignacio Goirigolzarri, Ex Consejero Delegado del BBVA; Javier Rodríguez Zapatero, Presidente de Google España, entre otros muchos.

En estos tres años de vida del Club hemos podido ver como los objetivos propuestos se van cumpliendo paulatinamente: son ya muchas las empresas del sector que han llevado a Málaga sus proyectos de inversión de alto valor añadido tecnológico como consecuencia de la labor emprendida por Málaga Valley. Entre ellas puedo citar a ORACLE, BBVA, OESIA, HUAWEI, Ceregumil, Centro de Nanotecnológia y Bioética, Dubtools Interactive y ESABE, entre otras. Alguna de estas empresas se han instalado en el Parque Tecnológico de Andalucía en Málaga, con una inversión cercana a los 60 millones de euros y la creación de alrededor de 850 puestos de trabajo. Por otro lado debe destacarse el activo que para la ciudad y su entorno representa la Marca Málaga Valley. Una marca que durante sus tres primeros años de vida se ha convertido en una marca de referencia internacional que ha generado en la red más de 2 millones de acciones entre búsquedas, visitas a la web; blogs; links; noticias y comentarios. Al parecer, una campaña de promoción con estos resultados hubiera costado la cantidad de 1.000 millones de euros, que de este modo, gracias a la labor del Club, el erario público se ha ahorrado.

Creo, por tanto, a que actualmente puede mantenerse que Málaga Valley funciona y está dando buenos resultados. La percepción es compartida por los miembros del Club y el sector en general.

Lo cierto es que Málaga Valley se encuentra en un momento clave. El escenario socio económico en el que se produce este VIII encuentro cualifica lo que en ella se debata- Como es de sobra conocido, el escenario de fondo no en absoluto fácil para un discurso -el tecnológico- que exige mirar hacia delante y que habla de inversiones y de esperas a medio y largo plazo. La crisis económica aún se encuentra en un estado candente y sus efectos más perniciosos se muestran aún en el cenit de la fatal curva.

Sin embargo, es precisamente ese contexto el que otorga un valor añadido más relevante a la cumbre del Club. El entorno digital, las nuevas coordenadas de producción a las que da lugar y las posibilidades que habilita, son sin dudas alguna uno de los mejores instrumentos para revitalizar una economía, maltrecha y asegurar un futuro prospero. Aunque desconocemos cuando la perniciosa crisis remitirá en sus negativas cifras, debemos empezar a trabajar bajo la hipótesis de un horizonte post crisis. Un horizonte necesitado de nuevas ideas, nuevos esquemas teniendo como fondo el pulso actual del mundo en que vivimos. Los presidentes que conforman el grueso de la asamblea del Club Málaga Valley disponen de sobrada experiencia e información en esta materia. Sus aportaciones han de ser tenidas muy en cuenta como claves para orientarse en este tiempo confuso, víspera -todo parece apuntar que a ello- de significativos cambios.

Hace tiempo un directivo de una de las multinacionales tecnológicas más importantes, también integrante del Club, me comentaba que cuando, por causa de una avería, se cae la red produciendo un considerable apagón, lo habitual es que todas las empresas especializadas acudan a cooperar en la solución del problema, aunque el origen de la avería se encuentre en una compañía competidora. La razón de esta colaboración es que en estos casos está en juego el prestigio de la capacidad de reacción de un país. Este espíritu de cooperación ante las difíciles circunstancias que aún nos envuelven es el que va a imperar en la VIII reunión del Club. Es preciso que todos, agentes públicos y privados, locales, regionales y nacionales, estemos atentos sus conclusiones.

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