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España prepara una nueva inyección de recursos para acelerar la incorporación de la inteligencia artificial al tejido productivo.

El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, ha anunciado una inversión de 180 millones de euros destinada a más de 372 proyectos de IA, de los cuales siete de cada diez estarán impulsados por pequeñas y medianas empresas.

El anuncio se ha producido durante la inauguración del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC, que se celebra en Santander del 31 de agosto al 2 de septiembre bajo el lema “Digitalización, Competitividad e Impacto Social. La gran ecuación”.

Pero detrás de las cifras aparece una cuestión mucho más importante para la economía española.

Después de años invirtiendo en conectividad y digitalización, el siguiente desafío consiste en conseguir que toda esa infraestructura tecnológica se traduzca en mayor productividad, empresas más competitivas y compañías capaces de ganar tamaño.

Inteligencia artificial en España: 180 millones para más de 372 proyectos

Las nuevas convocatorias anunciadas por el Gobierno tendrán un marcado componente empresarial.

Los 180 millones de euros se distribuirán entre más de 372 proyectos seleccionados en todas las comunidades autónomas, con ayudas que oscilarán entre 400.000 y cinco millones de euros.

El dato especialmente significativo es que el 70% de los proyectos estará impulsado por pymes.

La participación de pequeñas y medianas empresas resulta estratégica porque el desafío de la transformación digital española no consiste únicamente en que las grandes corporaciones adopten inteligencia artificial.

España necesita conseguir que estas tecnologías penetren en un tejido empresarial dominado precisamente por empresas de menor tamaño.

La diferencia entre disponer de herramientas digitales y conseguir utilizarlas para transformar procesos, reducir costes, mejorar productos o acceder a nuevos mercados será determinante.

La sanidad recibirá 50 millones para 72 proyectos de IA

Una parte específica de la inversión tendrá como destino el sector sanitario.

Óscar López anunció la puesta en marcha de 72 proyectos de inteligencia artificial en diferentes ámbitos sanitarios, respaldados por una inversión pública de 50 millones de euros.

La salud se ha convertido en uno de los grandes campos de aplicación de la IA por la enorme cantidad de datos que genera y por las posibilidades que ofrece en diagnóstico, investigación, gestión asistencial o personalización de tratamientos.

El propio programa del encuentro de AMETIC dedica uno de sus espacios específicos a analizar la evolución desde el dato hacia la salud digital, con representantes de administraciones, organizaciones sectoriales y compañías tecnológicas.

España ya ha movilizado 1.500 millones con su estrategia de IA

El nuevo paquete no parte de cero.

López recordó que la Estrategia de Inteligencia Artificial, iniciada en 2020 y reforzada en 2024, ha movilizado hasta el momento 1.500 millones de euros.

La estrategia incluye actuaciones relacionadas con talento, infraestructura y desarrollo tecnológico.

Entre ellas se encuentran cerca de 60 cátedras universitarias de inteligencia artificial, la contratación de 334 investigadores avanzados y el desarrollo de ALIA, presentado como un modelo de lenguaje abierto y soberano.

La cuestión de la soberanía empieza precisamente a adquirir una dimensión cada vez mayor.

La inteligencia artificial necesita modelos y aplicaciones, pero detrás de ellos existe una extensa cadena de valor que incluye materias primas, semiconductores, energía, centros de datos, capacidad de cómputo, talento y capital.

López aprovechó AMETIC para presentar el Atlas de la Inteligencia Artificial, un informe que analiza esa cadena desde las materias primas y tierras raras hasta las aplicaciones más avanzadas.

Los centros de datos entran en la estrategia de soberanía digital

La explosión de la inteligencia artificial está multiplicando las necesidades de capacidad computacional.

Y eso convierte los centros de datos en una infraestructura cada vez más estratégica.

España quiere aumentar esa capacidad, pero el Gobierno plantea hacerlo bajo determinadas condiciones.

López anunció que se ha autorizado la tramitación urgente de un real decreto destinado a regular los requisitos de sostenibilidad energética y medioambiental, resiliencia y soberanía digital de los futuros centros de datos instalados en el país.

El debate resulta especialmente relevante porque el crecimiento de estas infraestructuras puede generar importantes necesidades de suelo, agua y electricidad.

El ministro utilizó varios ejemplos internacionales para defender la regulación.

Según expuso durante el encuentro, Países Bajos ha bloqueado la venta de suelo estatal para estos usos, 23 estados de Estados Unidos han establecido una tarifa específica para centros de datos e Irlanda tuvo que intervenir cuando estas instalaciones ya representaban más del 22% del consumo eléctrico nacional.

La estrategia española intenta situar la sostenibilidad y la soberanía como elementos de diferenciación, aunque habrá que esperar al contenido definitivo del real decreto para conocer las obligaciones concretas que tendrán que asumir los operadores.

Una de las tres primeras gigafactorías europeas estará en España

El anuncio con mayor dimensión industrial llegó al hablar de capacidad de cómputo.

Óscar López afirmó que España albergará una de las tres primeras gigafactorías de la Unión Europea, un proyecto que prevé movilizar más de 4.000 millones de euros y en el que, según explicó, participan Banco Santander y las principales tecnológicas del país.

La importancia de este tipo de infraestructura trasciende a la instalación física.

La carrera mundial por la inteligencia artificial está convirtiendo la disponibilidad de capacidad de cómputo en un factor estratégico para empresas y países.

Sin infraestructura suficiente, desarrollar y desplegar sistemas avanzados implica depender de capacidad situada fuera del territorio.

La futura gigafactoría se inserta, por tanto, en una discusión mucho más amplia sobre autonomía tecnológica europea.

AMETIC pone la competitividad en el centro del debate

Precisamente la competitividad fue el gran mensaje del presidente de AMETIC, Francisco Hortigüela.

Su diagnóstico es contundente: Europa y España han perdido competitividad durante las últimas décadas y recuperarla resulta imprescindible para sostener el actual nivel de bienestar.

La respuesta, a su juicio, pasa por reforzar tanto la inversión pública como la privada, reducir la distancia respecto a las grandes potencias globales y fortalecer la posición española dentro de la economía digital europea e iberoamericana.

No se trata de un desafío menor para un sector que, según los datos aportados por AMETIC, emplea a 840.000 personas, factura más de 146.000 millones de euros y reúne alrededor de 37.000 empresas.

La tecnología ya representa una parte relevante de la actividad económica española. El siguiente paso consiste en ampliar su impacto sobre el resto del tejido productivo.

El objetivo: que el 75% de las empresas utilice IA, cloud y big data

AMETIC ha aprovechado el encuentro para fijar sus propias metas.

Su Agenda Digital AMETIC 2026-2032 incluye 218 medidas elaboradas por las 21 comisiones de trabajo de la asociación.

Entre sus objetivos se encuentra conseguir que el 75% de las empresas adopte tecnologías cloud, inteligencia artificial y big data.

También pretende que el 90% de las pymes alcance al menos un nivel básico de madurez digital y duplicar el número de startups y scale-ups de alto potencial.

Los objetivos muestran que la siguiente frontera de la digitalización española no está exclusivamente en desarrollar más tecnología.

Está en conseguir que las empresas realmente la utilicen.

Santander plantea la pregunta clave: ¿la digitalización genera productividad?

Ignacio Juliá, CEO de Banco Santander España, puso el foco precisamente en esa cuestión.

Europa continúa presentando brechas en tecnologías clave, conectividad, ciberseguridad y capacidades empresariales. España, sin embargo, parte a su juicio de una posición mejor de lo que habitualmente reconoce.

Pero la conectividad, advirtió, no es suficiente.

La pregunta fundamental es si España puede convertir la digitalización en productividad y conseguir que las pymes utilicen mejor los datos, la inteligencia artificial, la nube y la ciberseguridad para crecer, innovar, exportar y ganar tamaño.

Juliá añadió otra pieza fundamental: la financiación.

Europa necesita canalizar mejor su ahorro hacia empresas que necesitan crecer tecnológicamente y hacia proyectos de largo plazo capaces de superar las fronteras nacionales.

La transformación digital necesita tecnología. Pero también necesita capital para escalarla.

Microsoft asegura que la IA ya ha superado la fase de los pilotos

La intervención de Paco Salcedo, presidente de Microsoft España, aportó la perspectiva empresarial sobre el grado de madurez de la inteligencia artificial.

Según Salcedo, el mercado ya está dejando atrás la fase dominada por pioneros, pruebas y proyectos piloto para entrar en una etapa de despliegue de IA a escala.

Microsoft representa un ejemplo especialmente llamativo.

La compañía tiene más de 200.000 empleados y, según explicó su presidente en España, ya dispone de más de 800.000 agentes de IA funcionando internamente.

El dato refleja cómo la siguiente fase de adopción puede estar protagonizada por sistemas capaces de realizar tareas de forma más autónoma y colaborar con los profesionales.

Salcedo señaló además que los usuarios están evolucionando hacia formas de utilización más sofisticadas, relacionadas con razonar, profundizar y tomar decisiones. Según el Work Trend Index citado durante su intervención, estos usos representan ya casi el 50% de la utilización de IA.

De digitalizar España a conseguir que las empresas produzcan más

El 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones reúne a más de 175 ponentes en 35 sesiones para debatir sobre inteligencia artificial, salud digital, tecnologías cuánticas, centros de datos, ciudades inteligentes y otras áreas estratégicas.

Pero detrás de todas ellas aparece una misma pregunta.

¿Qué retorno económico obtendrá España de su digitalización?

El país ha destinado una parte considerable de los fondos europeos a este proceso. Ahora anuncia 180 millones adicionales para proyectos de IA, prepara nuevas reglas para los centros de datos y aspira a albergar una infraestructura europea de computación valorada en más de 4.000 millones.

La infraestructura empieza a construirse. Las herramientas existen. Las empresas comienzan a utilizarlas.

El siguiente indicador realmente importante será comprobar si todo ello consigue elevar la productividad, acelerar el crecimiento de las pymes, generar compañías tecnológicas de mayor tamaño y reducir la brecha competitiva con Estados Unidos y otras potencias.

Porque la carrera por la inteligencia artificial en España no se decidirá únicamente por el dinero invertido ni por el número de proyectos financiados.

Se decidirá cuando esa inversión llegue a la cuenta de resultados de las empresas.