La inteligencia artificial está cambiando las empresas, pero también está transformando a quienes tienen que liderar su implantación.
El CIO en la empresa ya no puede limitarse a garantizar que los sistemas funcionen, controlar la infraestructura o gestionar proveedores tecnológicos. La presión se ha desplazado hacia otro terreno: demostrar que cada vez mayores inversiones en inteligencia artificial y tecnología producen resultados económicos medibles.
El cambio queda reflejado en el Informe CIOs 2026: IA, de la disrupción a la ejecución, elaborado por Experis a partir de una encuesta realizada entre enero y marzo de 2026 a 1.930 CIOs, CTOs, CISOs y otros responsables tecnológicos senior de 12 países.
Su principal conclusión podría resumirse en una pregunta.
¿Cómo pasar de experimentar con IA a generar negocio con ella?
Y los CIOs están en el centro de esa transición.
El CIO en la empresa tiene una nueva prioridad: hablar el idioma del negocio
El cambio más significativo aparece al preguntar a los responsables tecnológicos cuál consideran que es su principal responsabilidad.
El 48% señala la alineación de la estrategia de IT con los objetivos de negocio, frente al 34% que lo hacía en 2025.
Por primera vez, esta cuestión supera a la ciberseguridad como principal prioridad.
El gráfico incluido en la página 5 del informe muestra claramente la evolución: la alineación entre tecnología y negocio aumenta 14 puntos porcentuales en solo un año, mientras que reforzar la ciberseguridad pasa del 35% al 37%.
Esto no significa que la seguridad haya perdido importancia.
Ocurre algo diferente.
Las consecuencias de invertir en tecnología sin conexión con la estrategia corporativa son cada vez mayores.
IT ha dejado de ser únicamente una función que presta soporte al negocio. En muchas organizaciones, la tecnología determina directamente cómo crece el negocio.
El 61% cree que la alta dirección todavía no entiende suficientemente al CIO
Existe, sin embargo, una paradoja.
Cuanto mayor es la importancia estratégica del responsable tecnológico, mayor parece ser también la distancia con otros miembros de la dirección.
El 61% de los CIOs afirma que otros ejecutivos no comprenden suficientemente su papel y sus responsabilidades.
En 2025, ese porcentaje era del 49%.
El incremento es considerable.
La dificultad ya no consiste únicamente en explicar qué tecnología necesita una compañía. El CIO tiene que trasladar decisiones complejas sobre IA, cloud, ciberseguridad, datos, sistemas legacy o soberanía digital a conceptos que el resto del comité de dirección pueda evaluar tales como ;
- Ingresos.
- Rentabilidad.
- Productividad.
- Experiencia de cliente.
- Riesgo.
La capacidad para traducir tecnología a estas métricas empieza a convertirse en una competencia fundamental del liderazgo tecnológico.
La IA empieza a generar retorno: el 54% ya obtiene resultados positivos
La gran pregunta alrededor de la inteligencia artificial empresarial continúa siendo el retorno de la inversión.
Los datos de Experis introducen una señal positiva.
El 54% de los líderes tecnológicos afirma que sus inversiones en inteligencia artificial ya están generando un ROI positivo.
El resultado es especialmente relevante porque la presión sobre los CIOs está evolucionando desde la prueba de concepto hacia lo que el informe denomina “prueba de valor”.
Ya no basta con demostrar que una herramienta funciona.
Hay que demostrar qué aporta.
Además, el 51% considera adecuado el nivel de inversión actual en IA, mientras que un 31% piensa que las empresas están sobreinvirtiendo y otro 18% no tiene una opinión definida.
La percepción mayoritaria, por tanto, continúa siendo favorable.
Seis de cada diez ya están integrando IA en sus sistemas
La IA también empieza a abandonar los proyectos aislados.
Seis de cada diez líderes tecnológicos están en proceso de implementar tecnologías basadas en inteligencia artificial dentro de sus sistemas actuales.
Y algunas ya empiezan a destacar por su retorno.
Un 34% identifica la automatización y las soluciones impulsadas por IA —como chatbots y RPA— entre las tecnologías en producción que proporcionan mayor ROI.
Sin embargo, existe un dato que ayuda a poner la euforia alrededor de la IA en perspectiva.
El cloud computing y la infraestructura digital escalable siguen liderando, mencionados por el 41%.
La lección para las empresas es importante: desplegar inteligencia artificial sin una infraestructura tecnológica preparada puede limitar su capacidad para escalarla.
El principal problema de la IA no parece estar en la tecnología
Experis identifica una brecha entre lo que la tecnología permite hacer y aquello que las organizaciones están preparadas para ejecutar.
Ahí puede encontrarse una de las claves del momento actual de la inteligencia artificial en las empresas.
La verdadera dificultad aparece cuando la IA tiene que integrarse en organizaciones con procesos, responsabilidades, sistemas y personas reales.
Es precisamente en la ejecución donde, según el informe, muchas iniciativas terminan estancándose.
Esto obliga a replantear el modelo.
La implantación necesita gobernanza, datos preparados, integración con los flujos de trabajo y criterios claros para decidir qué proyectos deben escalarse y cuáles deben abandonarse.
La recomendación de Experis es establecer procesos replicables para evaluar, probar, priorizar y escalar tecnologías emergentes en función de su valor empresarial.
La IA no está eliminando los puestos tecnológicos: los está transformando
Uno de los debates más intensos alrededor de la inteligencia artificial es su impacto sobre el empleo.
Los resultados de Experis aportan un matiz relevante.
Los puestos tradicionales de IT no están desapareciendo, sino evolucionando.
Más de la mitad de los responsables encuestados ya están incorporando competencias de inteligencia artificial dentro de roles existentes. También aumenta la combinación de conocimiento tecnológico con capacidad estratégica y la versatilidad de los perfiles actuales.
En comparación con 2025, pierde peso la reducción de equipos como consecuencia de la IA.
La supervisión humana continúa desempeñando un papel fundamental.
La transformación parece dirigirse, por tanto, más hacia profesionales aumentados por la IA que hacia una sustitución generalizada de equipos tecnológicos.
El talento se convierte en otro cuello de botella
Existe, no obstante, un problema.
A medida que los puestos tecnológicos requieren competencias más sofisticadas, las empresas necesitan profesionales capaces de responder a esas exigencias.
Los CIOs siguen recurriendo principalmente a candidatos externos para cubrir las vacantes, por delante de la promoción interna y la externalización de servicios IT.
Al mismo tiempo, disminuye el porcentaje de organizaciones con programas estructurados para desarrollar futuros líderes tecnológicos: pasa del 63% en 2025 al 58% en 2026.
La combinación resulta delicada.
Las compañías necesitan competencias más avanzadas, pero su capacidad interna para construir la siguiente generación de líderes tecnológicos no está aumentando al mismo ritmo.
La ciberseguridad sigue siendo la competencia tecnológica más buscada
Que la ciberseguridad haya perdido el primer puesto entre las responsabilidades del CIO no significa que haya dejado de ser crítica.
De hecho, ocurre prácticamente lo contrario.
El gráfico de competencias de la página 8 sitúa la ciberseguridad en primera posición, señalada por el 46% de los líderes tecnológicos, por delante de IA y machine learning, con un 37%, y cloud computing, con un 31%.
El problema aparece cuando se analiza la preparación.
El 72% afirma que su estrategia de riesgos está alineada con su preparación en ciberseguridad, frente al 77% del año anterior.
También cae ligeramente la formación regular en esta materia: del 74% al 72%.
Las necesidades aumentan, pero algunos indicadores de preparación retroceden.
El 81% considera prioritaria la soberanía digital
La soberanía digital introduce otra tensión.
El 81% de los responsables tecnológicos la considera una prioridad.
Sin embargo, simultáneamente, el 67% planea incrementar su inversión en servicios IT offshore o nearshore.
Es una aparente contradicción que el propio informe destaca.
Las organizaciones quieren aumentar el control sobre sus datos, infraestructura, hardware y software, pero al mismo tiempo necesitan acceder a talento y capacidades tecnológicas internacionales.
Especialmente en Europa, equilibrar ambos objetivos se está convirtiendo en una decisión estratégica.
El 44% de los CIOs reconoce que no consigue seguir el ritmo tecnológico
Quizá el dato que mejor refleja la presión actual sea otro.
El 44% de los líderes tecnológicos señala que mantenerse al día con el ritmo del cambio es su principal desafío, frente al 34% en 2025.
Diez puntos más en un año.
En España, el 43% de los CIOs reconoce dificultades para seguir el ritmo del cambio tecnológico, según el gráfico comparativo por países de la página 9.
El problema supera a otros obstáculos relevantes como justificar el valor de las inversiones (26%), gestionar la resistencia interna (25%), los sistemas legacy (22%), los incidentes de ciberseguridad (22%) o la privacidad y el cumplimiento normativo (21%).
El ritmo se está convirtiendo en un riesgo empresarial por sí mismo.
La pregunta ya no es cuánto tiempo ahorra la IA, sino cuánto dinero genera
El informe propone además un cambio especialmente interesante en las métricas.
Si una solución de IA permite ahorrar tiempo, eso no debería considerarse automáticamente el resultado final.
La cuestión posterior es qué hace la empresa con ese tiempo. Uno de los CIOs entrevistados por Experis lo resume vinculando el valor de los proyectos con ingresos o rentabilidad.
Es probablemente una de las claves para la siguiente fase de adopción. Las métricas tecnológicas necesitan conectarse con indicadores empresariales como crecimiento de ingresos, eficiencia operativa y retención de clientes.
Esto exige también una colaboración mucho más estrecha entre CIO y CFO para identificar dónde puede esperarse un retorno y qué iniciativas deberían reducirse o eliminarse cuando su rendimiento no sea suficiente.
El CIO que viene será tecnológico, financiero y cada vez más humano
El Informe CIOs 2026 dibuja finalmente un perfil bastante diferente al tradicional responsable de sistemas.
El CIO en la empresa necesita entender la tecnología, pero también estrategia, personas, rentabilidad, riesgos y organización.
Experis identifica varias capacidades fundamentales: reforzar liderazgo y habilidades humanas, impulsar el aprendizaje continuo, combinar upskilling interno con experiencia externa y adoptar un enfoque realista sobre soberanía digital.
La escucha activa, la comunicación y la resolución de problemas ganan importancia precisamente cuando la tecnología se vuelve más sofisticada.
La IA está haciendo paradójicamente más importante la dimensión humana del CIO.
Las compañías ya han entrado en la carrera de la inteligencia artificial. Muchas han invertido. Más de la mitad de los responsables tecnológicos consultados asegura incluso estar obteniendo un retorno positivo.
Ahora empieza una fase más difícil.
No se trata de demostrar lo que la IA puede hacer, sino de conseguir que lo haga dentro de la empresa, a escala, con seguridad y generando resultados que puedan aparecer en una cuenta de resultados.
Y esa responsabilidad coloca definitivamente al CIO mucho más cerca del centro de la estrategia empresarial.









