A lo largo del año, distintos organismos lanzan sus previsiones sobre el crecimiento (o no) de la economía española. Los datos se quedan ahí y solamente sirven para dar pistas sobre cómo podrá desenvolverse en el país a lo largo de un periodo. No obstante, hay una herramienta llamada Diana Esade que sirve para analizar lo que se dijo en su momento con la realidad. Y el último análisis, correspondiente al año 2025, ha servido para comprobar que la macroeconomía ha crecido bastante más que lo que observaban los analistas.
Gracias a esta herramienta, se ha visto que el incremento del PIB ha crecido por encima de lo esperado incluso en un contexto de incertidumbre internacional. Detallado en cifras, se advierte que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en 2025 en España se situó finalmente en el 2,8%, muy por encima del 2,1% que marcaba la previsión media del consenso.
“Los resultados económicos de 2025 han vuelto a sorprender al alza en términos de crecimiento”, explica Omar Rachedi, profesor de Economía en Esade y coautor del estudio. La diferencia, de siete décimas, no solo confirma la tendencia de los últimos años, sino que adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta el contexto en el que se produjo.
Durante el primer trimestre de 2025, los anuncios arancelarios impulsados por Donald Trump elevaron la incertidumbre global, generando expectativas de desaceleración económica. Sin embargo, lejos de materializarse, ese escenario dio paso a una evolución más favorable de lo previsto. “El consenso tuvo que revisar al alza sus previsiones varias veces a lo largo del año, y aun así el dato final volvió a quedar por encima”, subraya Rachedi.
Se repite la tendencia 2025: anteriormente la economía española creció más de lo esperado
Este comportamiento prolonga la dinámica observada en 2023 y 2024, en la que la economía española ya había mostrado una resiliencia superior a la anticipada. En este sentido, 2025 no representa una anomalía, sino la consolidación de una tendencia que obliga a revisar los modelos de previsión tradicionales.
El análisis de la llamada “Diana Económica” permite identificar qué instituciones se acercaron más a la realidad. En el ejercicio de 2025, el Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid (CEPREDE-UAM) y el Centro de Estudios de Economía de Madrid de la Universidad Rey Juan Carlos (CEEM-URJC) fueron los más precisos, con una desviación de apenas 0,3 puntos porcentuales. Les siguieron el Instituto Complutense de Análisis Económico (ICAE-UCM), la Universidad Loyola de Andalucía y CaixaBank Research, con desviaciones de medio punto.
Si se amplía la perspectiva a los últimos tres años, el Gobierno aparece como la institución más acertada en sus previsiones de crecimiento, con una desviación media de 0,5 puntos. En paralelo, la denominada “Diana Penalizada”, que mide el error acumulado mediante el cálculo del error cuadrático medio, sitúa al Gobierno y a CEPREDE-UAM como los más precisos en el periodo 2023-2025.
La inflación también fue superior a la esperada
Pero el dinamismo económico tiene su contrapunto. El mismo impulso que ha sostenido el crecimiento también ha tenido efectos sobre la inflación. En 2025, el Índice de Precios al Consumo (IPC) cerró en el 2,7%, por encima del 2,2% previsto de media por las instituciones.
En este ámbito, el CEEM-URJC fue el organismo más preciso, con una estimación del 2,8%, apenas una décima por encima del dato real. Le siguieron CaixaBank Research y el ICAE-UCM, ambos con desviaciones de dos décimas. Aun así, la diferencia global entre previsiones y realidad —medio punto porcentual— fue superior a la registrada en el año anterior.
Para André B.M. Souza, también profesor de Economía en Esade y coautor del informe, esta desviación tiene una lectura clara: “la otra cara de una actividad más fuerte de lo previsto es que la inflación también ha quedado por encima de las previsiones”. No obstante, introduce un matiz relevante: pese a situarse por encima del objetivo del 2% marcado por el Banco Central Europeo, la inflación permanece relativamente cerca de ese umbral, lejos de escenarios de descontrol.
Las previsiones con el empleo y las conclusiones de Diana Esade
El mercado laboral, por su parte, ofrece una de las imágenes más positivas del ejercicio. La tasa de paro se situó en el 10,5%, medio punto por debajo de la previsión media del 11%. En este caso, el ICAE-UCM fue la única institución que acertó plenamente, anticipando exactamente el dato final.
El análisis a tres años muestra además una notable capacidad predictiva por parte de algunas instituciones. Funcas y la Universidad Loyola de Andalucía destacan como las más precisas en sus estimaciones de desempleo, con desviaciones medias de apenas 0,28 puntos porcentuales. En términos de error cuadrático medio, Funcas y el Gobierno lideran también la clasificación.
Sin embargo, tras la fortaleza del empleo se esconde una realidad más matizada. “2025 deja una fotografía claramente positiva y de relevancia histórica para el mercado laboral español”, señala Souza. Pero advierte de un desequilibrio: el crecimiento salarial no ha acompañado con la misma intensidad.
El coste salarial aumentó un 3,2% interanual, lo que, descontando una inflación del 2,7%, se traduce en un incremento real de apenas el 0,5%. Un avance que el experto califica de “anémico” y que evidencia una brecha entre la evolución del empleo y la mejora efectiva del poder adquisitivo.
Este desajuste plantea interrogantes sobre la calidad del crecimiento económico y su capacidad para trasladarse al bienestar de los trabajadores. Aunque el mercado laboral muestra signos de fortaleza, la moderación salarial sugiere que los beneficios de la expansión no se distribuyen de forma homogénea.


La inflación también fue superior a la esperada






