Otra voz importante en el ámbito de la tecnología vuelve a citar a la soberanía tecnológica como gran prioridad para la Unión Europea. En línea a unas declaraciones del presidente de la Asociación ASLAN, Alberto Pascual, a Directivos Empresas, Raquel Jorge Ricart, directora de Asuntos Europeos y de la Oficina en Bruselas de Adigital, ha recalcado que esta debe ser la principal línea de trabajo y estrategia para el viejo continente.
La reflexión la he hecho en la apertura de la sesión “Tecnología: gobernanza, disrupción y soberanía en tiempos de incertidumbre”, celebrada en el campus madrileño de la escuela de negocios Esade. Además de reivindicar la soberanía digital, esta fuente de Adigital también coloca al mismo nivel la cuestión de la seguridad económica.

Raquel Jorge.
El nuevo tablero geopolítico y la menor dependencia
La Unión Europea, en este contexto, ha comenzado a redefinir sus prioridades. “Se apuesta por reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro, proteger infraestructuras críticas y salvaguardar tecnologías sensibles”, explicó Jorge. A ello se suma un objetivo clave: reducir la dependencia de terceros países en ámbitos estratégicos.
En esta línea, la Comisión Europea prepara nuevas medidas regulatorias y hojas de ruta destinadas a fortalecer la capacidad industrial y de innovación del bloque comunitario. Un movimiento que refleja la urgencia de consolidar una posición propia en un entorno cada vez más competitivo.
El papel que deben adoptar las empresas en este nuevo escenario
Y en este escenario, las empresas no deben ser ajenas a las prioridades europeas. El mensaje hacia ellas por parte de Jorge se basa en un mayor enfoque en la gestión de riesgos y tomas de decisiones. En este sentido, los consejos de administración deben incorporar nuevas variables a su análisis estratégico. Entre ellas, la revisión de contratos y proveedores, la evaluación de riesgos en la cadena de suministro o la exposición a mercados internacionales. También cobra especial relevancia la gestión del riesgo reputacional, especialmente en un contexto donde los ciberataques y las tensiones tecnológicas pueden afectar a la confianza del mercado.
Además, se impone la necesidad de reforzar áreas como los asuntos públicos o la gestión de la transición tecnológica. “La anticipación es clave”, subrayó, destacando que la competitividad empresarial dependerá en gran medida de la capacidad para adaptarse a este nuevo entorno. En este ecosistema, señala Jorge, las pymes y startups desempeñan un papel cada vez más relevante, aportando soluciones especializadas a lo largo de la cadena de valor y contribuyendo a dinamizar la innovación.
Europa, entre el diagnóstico y la acción
Acompañando a la directiva de Adigital, Juan Moscoso del Prado, consejero de Indra y senior fellow de EsadeGeo, ofreció una visión matizada durante el encuentro. Aunque se mostró más optimista que en meses anteriores, reconoció que Europa aún no ha completado la transición desde el análisis hacia la implementación efectiva de políticas. “El gran interrogante es si contamos con los instrumentos necesarios”, apuntó. En su opinión, el continente sigue enfrentando carencias en autonomía inversora y en la definición clara de prioridades estratégicas, especialmente en lo que respecta a los niveles de inversión necesarios para competir a escala global.
No obstante, destacó avances significativos en ámbitos como la colaboración público-privada y la reindustrialización, dos pilares que podrían reforzar la posición europea en el medio plazo.
Soberanía tecnológica sí, autarquía no: la diferencia entre ambos conceptos
El concepto de soberanía tecnológica fue uno de los ejes centrales del debate. Maite Arcos, consejera de Enagás y directora general de la Fundación ESYS, introdujo un matiz clave: la soberanía no debe confundirse con la autarquía. “Ser soberano no significa aislarse, sino tener capacidad de elección”, afirmó. En un mundo interconectado, recordó, la especialización y la cooperación internacional han sido motores fundamentales del desarrollo europeo.










