«Una sola Tierra”, 50 años después

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Siguiendo la filosofía de la Conferencia sobre el Medio Humano de Estocolmo en 1972, Naciones Unidas celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con el mismo lema de aquella cumbre – “Una sola Tierra” – llamando a todas las instituciones a plantear políticas eficaces que sirvan de lucha para los tres grandes desafíos actuales: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. En España, Agbar asume el reto con una estrategia que atiende a todos estos frentes.

El Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) es la fecha más importante para Naciones Unidas desde el punto de vista de acción y concienciación sobre la protección ambiental. Este año, además, la jornada se presenta muy especial al cumplirse 50 años desde su designación en la Conferencia sobre el Medio Humano de Estocolmo en 1972. Por este motivo, el lema elegido para esta ocasión coincide con el de entonces: “Una sola Tierra”: el planeta es nuestro único hogar y es responsabilidad de la humanidad salvaguardar sus recursos finitos. 

Aquella Conferencia de 1972 incluía por primera vez la palabra “medio ambiente” en su título y hoy prácticamente no se habla de otra cosa a tenor de todos los desafíos que plantea el cambio climático y todas las políticas que hay que implantar para alcanzar una verdadera economía sostenible.

Sin duda, han cambiado muchas cosas, pero aquel espíritu sigue más vivo que nunca en muchos actores, entre los que cabe incluir a la empresa privada. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) trabaja con ellas y con muchas administraciones globales desde un entorno de urgencia en la transformación de sistemas, de forma que la relación con la naturaleza esté presente en las tomas de decisiones. 

depuradora Cabezo Beaza
La depuradora Cabezo Beaza, un ejemplo en recuperación de biodiversidad.

‘Hacer las paces con la naturaleza’

En este sentido, parece que tras cinco décadas, el mundo debe ‘Hacer las paces con la naturaleza’ por todo el daño producido. Ese objetivo da nombre a un informe realizado por PNUMA que contextualiza científicamente todos los desafíos que tiene la humanidad por delante, sintetizados en el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación.

Problemas que pueden y deben abordarse de manera conjunta con el apoyo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y es que el impacto de estos tres retos interrelacionados ya es muy notable en cuanto al daño a los ecosistemas (océanos y bosques).

De lo que quizás se haya olvidado el mundo en este tiempo es que estos ecosistemas eran determinantes en la absorción de las emisiones de carbono. Por ello, se hace indispensable que ahora sea el hombre el encargado de tal absorción con cambios transformadores y muchos proyectos que se deben poner en marcha para dotar tanto a ecosistemas como a ciudades de una mayor resiliencia.

Uno de los sectores protagonistas en esta tarea es del agua. Bien visto, es parte de la solución, aunque también ha sido afectado por el cambio climático, el cual impacta directamente a los recursos hídricos. Los fenómenos extremos del clima traen problemas de sequía como de inundaciones, lo que dificulta la disponibilidad de recursos y merma la calidad del agua, indispensable para la vida social y económica. 

Como sucede en el resto de los sectores, con el agua se debe hacer más con menos. Se calcula que su demanda aumentará entre un 20% y un 30% de aquí al año 2050 por el crecimiento de la población y las necesidades de recursos y alimentos. Ciudades, industrias y agricultura serán los actores más demandantes en un horizonte en el que se prevé que para el año 2030 el 47% de la población viva en áreas de estrés hídrico.

Humedales de Illa del Mar y del Embut
Los Humedales de Illa del Mar y del Embut, declarados reserva natural de fauna salvaje.

Agbar, actor clave en la protección de los entornos

Desde más de 150 años, Agbar está presente en el mercado, siendo hoy una de las entidades con mayor conocimiento no solo sobre gestión del agua, sino de las necesidades de la población. Y esas necesidades pasan actualmente por la sostenibilidad para garantizar la salud ambiental de los territorios.

En línea con la Agenda 2030, Agbar está inmersa en una estrategia de economía circular y trabaja para ofrecer soluciones innovadoras en la gestión sostenible del agua y los recursos naturales. A fecha de hoy, la compañía da servicio de agua a 37 millones de personas distribuidas en más de 1.200 municipios de España y América Latina.

No solo trabaja con ellos para preservar los recursos, sino que la propia Agbar contribuye al desarrollo sostenible desde su propia operativa para reducir el impacto de sus actividades. De hecho, la apuesta por la energía renovable, el reciclaje y valorización de residuos o la mejora la calidad del aire forman parte de su idiosincrasia y son la razón de ser de todos los proyectos que tienen en desarrollo.

Son proyectos, algunos de ellos ya en marcha, basados en digitalización e innovación para acelerar la transformación ecológica y ayudar a proteger al planeta del cambio climático. 

sequía

Estructura y ejemplos de la estrategia climática de Agbar

El reto del clima es la gran amenaza a la que se enfrenta el mundo y alrededor de ella, Agbar ha armado una estrategia basada en cuatro ejes sobre los que ya hay datos y proyectos concretos:

1. La primera línea de trabajo consiste en mitigar los efectos del cambio climático a través de la compra de energía verde, la generación de renovables o el impulso de la movilidad no contaminante, entre otras iniciativas. En el año 2021, la entidad ha generado 90,02 GWh de energía eléctrica renovable, procedente en un 89% del aprovechamiento del biogás, en un 9% de la energía solar fotovoltaica y en un 2% de turbinas hidráulicas. Paralelamente, ha inyectado a la red eléctrica 14,03 GWh de energía verde, evitando 2.104,8 toneladas de CO2 equivalentes.

2. En segundo lugar, parte de la estrategia consiste en desarrollar planes de resiliencia en ciudades y entornos más expuestos a los efectos del cambio climático. En esta otra labor, la digitalización se ha convertido en un aliado fundamental porque desde distintas herramientas se puede analizar con simulaciones las capacidades de las infraestructuras de una ciudad.

Así, se pueden tomar decisiones o ejecutar proyectos para mejorar la resiliencia de estas zonas. Se trata de una visión global, si bien actualmente el foco apunta a zonas de clima mediterráneo al ser las más expuestas a lluvias torrenciales, muy frecuentes por el efecto del cambio climático.

martín pescador común
El martín pescador común, una de las especies objetivo del programa corporativo BiObserva, fotografiada por trabajadores en las instalaciones de Agbar.

3. El tercero de los ejes comprende la adopción de soluciones basadas en la economía circular. En este punto, Agbar está en proceso de transformar infraestructuras como las depuradoras tradicionales en biofactorías. Estas nuevas instalaciones se rigen bajo los principios de la economía con soluciones de residuo 0.

Mientras las tradicionales depuradoras consumían recursos, las biofactorías los regeneran para nuevos usos. Se valorizan residuos, se reutiliza el agua para nuevos usos como el riego agrícola, se producen energías renovables y se genera un impacto positivo para el entorno.

Todo ello es palpable ya en la biofactoría Sur de Granada, convertida en un referente de la economía circular en el mundo. Allí se ha logrado que casi la totalidad del agua depurada se reutilice para el riego de cultivos leñosos y que casi la totalidad de los lodos, arenas y grasas se valoricen como abono para la agricultura. Además, en esta infraestructura se genera más energía limpia de la que se consume de la red eléctrica. Todo un logro y un verdadero caso de éxito del que pueden tomar nota muchas industrias.

4. Tan importante como las anteriores es la línea de trabajo que atiende al diseño de modelos responsables con el clima. El objetivo aquí es potenciar las infraestructuras verdes y la economía baja en carbono tanto en zonas urbanas como rurales. Ejemplos de ello hay varios. En Alicante, en el parque de La Marjal se ha creado una zona para retener aguas pluviales y mitigar las inundaciones de la cuidad ante episodios de lluvias torrenciales.

No solo se protege allí a la ciudad, sino también a la vegetación y fauna de la región. Ya hablando de zonas rurales, Agbar trabaja conjuntamente con la Generalitat de Cataluña en los humedales de depuración del Delta del Ebro. Los sistemas de depuración de este entorno han permitido crear especios de alto valor ecológico pues los humedales artificiales de depuración de Illa de Mar y del Embut han sido declarados reserva natural de fauna salvaje en el año 2020.

Las propias instalaciones del grupo están siendo sometidas a una transformación ecológica, de forma que se integren en espacios naturales y protejan así a la diversidad del entorno. La depuradora de Cabezo Beaza en Cartagena, además de limpiar el agua, sigue esta filosofía y hoy sirve de refugio a más de 30 especies de aves acuáticas, algunas de ellas con una población muy escasa en España. 

biofactoría Sur de Granada, referente de economía circular
La biofactoría Sur de Granada, referente de economía circular a escala internacional.

Datos de Agbar sobre la economía circular

  • Valoriza el 71,2% de los residuos generados en las plantas depuradoras y el 48,8% de los generados en las potabilizadoras. 
  • Reutiliza 128,7 hm3 de agua regenerada, de la cual un 53% la destina para usos agrícolas.
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