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El debate entre teletrabajo y oficina empieza a dejar paso a una realidad mucho más pragmática en las grandes compañías españolas: el trabajo híbrido se ha consolidado como el modelo dominante. El 96% de las grandes empresas analizadas ya utiliza alguna fórmula que combina presencialidad y trabajo remoto y dos de cada tres permiten teletrabajar a más de la mitad de sus profesionales. El nuevo escenario también está cambiando el liderazgo: el 66% de las organizaciones ya ha formado a sus directivos específicamente para gestionar equipos híbridos.

Los datos proceden del estudio Del teletrabajo a la presencialidad: dónde estamos y hacia dónde vamos, impulsado por la Fundación Máshumano con la colaboración de Future for Work Institute. La investigación recoge las respuestas de 56 grandes empresas españolas con más de 250 empleados y permite observar hasta qué punto la flexibilidad se ha integrado en la organización empresarial.

El trabajo híbrido deja de ser una tendencia para convertirse en el modelo dominante

La transformación iniciada durante la pandemia ha superado ampliamente aquella situación excepcional. Varios años después, las compañías han ido ajustando sus políticas y buscando un equilibrio entre las ventajas del trabajo presencial y las posibilidades que ofrece el teletrabajo.

El resultado es significativo: el 96% de las grandes empresas consultadas trabaja ya bajo algún modelo híbrido.

La flexibilidad se utiliza como una herramienta para atraer y fidelizar talento, mejorar la conciliación y responder a las nuevas expectativas de los profesionales. Pero su consolidación también obliga a las organizaciones a resolver cuestiones relacionadas con la productividad, la coordinación y la cohesión de los equipos.

Ya no se trata simplemente de decidir cuántos días puede trabajar un empleado desde casa. El modelo de trabajo híbrido afecta a la manera de organizar las compañías y, especialmente, a la forma de dirigir personas.

Dos días de teletrabajo se consolidan como la fórmula preferida

El estudio permite identificar también cuál está siendo el punto de equilibrio encontrado por buena parte de las organizaciones.

Dos días de trabajo remoto a la semana se han convertido en la modalidad más habitual entre las grandes compañías analizadas. Además, dos de cada tres empresas mantienen opciones de teletrabajo para más de la mitad de su plantilla.

El dato muestra la distancia existente respecto a los dos extremos que han protagonizado el debate laboral durante los últimos años: ni una organización completamente remota ni un regreso generalizado a cinco jornadas presenciales.

El modelo que parece imponerse combina ambos entornos. Esta solución permite conservar una parte de los beneficios asociados al trabajo presencial —contacto personal, colaboración o construcción de cultura corporativa— mientras mantiene la flexibilidad que muchos profesionales han incorporado entre sus prioridades laborales.

El gran desafío ya no es dónde trabajar, sino cómo dirigir los equipos

La consolidación del trabajo híbrido en España está trasladando el debate hacia una cuestión mucho más estratégica para las empresas: el liderazgo.

Gestionar una plantilla distribuida exige capacidades diferentes a las utilizadas tradicionalmente en organizaciones donde todos los empleados coincidían físicamente durante la jornada.

El dato resulta revelador: el 66% de las empresas ya ha formado a sus directivos para gestionar equipos híbridos.

La evolución implica pasar de una cultura basada en la presencia hacia otra donde adquieren mayor importancia los objetivos, la planificación, la disponibilidad de los profesionales y la coordinación.

El reto para los responsables de equipos consiste en mantener la cohesión y facilitar la colaboración sin convertir la flexibilidad en una fuente de desorganización.

La gestión del tiempo se convierte en una herramienta estratégica

Esta nueva organización del trabajo también está aumentando la importancia de disponer de información fiable sobre cómo se distribuyen las jornadas.

Desde Grupo SPEC, compañía especializada en soluciones de control horario, gestión del tiempo y control de accesos, destacan precisamente la relevancia que está adquiriendo la tecnología en este escenario.

“La flexibilidad solo funciona cuando va acompañada de una buena organización”, sostiene Marcelo Dos Reis, CEO de Grupo SPEC. Los responsables necesitan información sobre planificación, disponibilidad y distribución del tiempo para coordinar los recursos y tomar decisiones más ágiles y objetivas.

Esta perspectiva transforma también el concepto tradicional de control horario.

Más allá de responder a una obligación normativa, las herramientas de gestión del tiempo pueden proporcionar información para planificar recursos, detectar desequilibrios y conocer mejor cómo está organizada la actividad.

Del control de presencia a la medición de resultados

Uno de los cambios culturales más importantes asociados al trabajo híbrido afecta precisamente a la forma de entender la productividad.

Durante décadas, presencia y trabajo estuvieron estrechamente vinculados. El empleado acudía físicamente a un centro durante una determinada franja horaria y el responsable tenía una visibilidad inmediata de su equipo.

El modelo híbrido rompe parcialmente esa lógica. “El liderazgo híbrido ya no se basa en controlar la presencia, sino en facilitar el trabajo y medir resultados”, afirma Dos Reis.

La afirmación resume uno de los principales desafíos que tienen actualmente las organizaciones. La flexibilidad requiere autonomía, pero esa autonomía necesita una estructura que permita coordinar personas y recursos.

La tecnología puede proporcionar esa visibilidad, pero el cambio más importante probablemente sea organizativo: establecer objetivos claros y desarrollar modelos de liderazgo adaptados a una plantilla que ya no necesariamente comparte siempre el mismo espacio físico.

La flexibilidad también compite por el talento

La consolidación del trabajo híbrido tiene otra lectura especialmente relevante para los departamentos de Recursos Humanos. Las políticas de flexibilidad forman parte de la propuesta que las compañías utilizan para atraer y fidelizar talento.

Esto convierte el modelo de trabajo en un elemento de la experiencia del empleado y obliga a las organizaciones a buscar un equilibrio entre las necesidades operativas y las expectativas de sus profesionales.

No todas las funciones permiten el mismo grado de teletrabajo ni todas las organizaciones tienen idénticas necesidades de presencialidad. Precisamente por ello, el desafío pasa por diseñar modelos suficientemente flexibles sin perder capacidad de coordinación.

El futuro del trabajo híbrido se juega en la organización

Los datos recogidos por Fundación Máshumano y Future for Work Institute dibujan una fotografía bastante definida de las grandes empresas españolas: la discusión ya no parece centrarse en decidir si debe existir teletrabajo, sino en cómo gestionar correctamente un modelo híbrido.

Con un 96% de las compañías analizadas utilizando alguna fórmula de este tipo, la flexibilidad ha pasado de ser una respuesta excepcional a convertirse en una característica estructural de la organización del trabajo.

La siguiente etapa estará marcada por la capacidad de las empresas para convertir esa flexibilidad en productividad.

Y para conseguirlo tendrán que evolucionar simultáneamente tres elementos: liderazgo, tecnología y gestión del tiempo. Los responsables necesitarán información para organizar equipos distribuidos; los profesionales, claridad sobre objetivos y disponibilidad; y las empresas, herramientas capaces de ofrecer visibilidad sin transformar la flexibilidad en un nuevo modelo de presencialismo digital.

El trabajo híbrido parece haber ganado terreno de forma definitiva entre las grandes compañías españolas. Ahora comienza una fase más compleja: demostrar que esa flexibilidad puede convivir de forma sostenible con productividad, coordinación y resultados.