La aspiración está clara: la inmensa mayoría de los trabajadores españoles quiere llegar a los 65 años con su etapa profesional terminada. Las expectativas, sin embargo, cuentan una historia bastante diferente.
El 88% de los trabajadores en España querría jubilarse a los 65 años o antes y un 57% preferiría hacerlo incluso antes de cumplir los 60. Pero cuando se les pregunta qué creen que sucederá realmente, solamente el 41% confía en poder retirarse a los 65 años o antes y apenas un 9% considera viable conseguirlo antes de los 60.
La distancia entre deseo y realidad percibida es considerable.
Además, el 45% de los profesionales de oficina en España asume que tendrá que prolongar su vida laboral más de lo que imaginaba al comienzo de su carrera profesional. España supera así la media mundial, situada en el 43%, según el Randstad Workmonitor 2026.
Detrás de estos porcentajes aparece un cambio con importantes implicaciones para las empresas. Si trabajar durante más años termina convirtiéndose en una realidad para una parte creciente de la población, las organizaciones necesitarán aprender a gestionar carreras profesionales más largas y plantillas en las que pueden llegar a convivir hasta cinco generaciones.
Jubilación en España: la distancia entre lo que queremos y lo que esperamos
El estudio de Randstad permite observar con especial claridad la brecha existente entre las aspiraciones de los profesionales y sus expectativas económicas.
Mientras un 88% desearía estar jubilado a los 65 años o antes, solo el 41% cree realmente que podrá conseguirlo debido a su situación económica y al contexto del sistema de pensiones.
La diferencia es todavía mayor cuando se pregunta por una jubilación temprana. Un 57% querría retirarse antes de los 60 años, pero únicamente un 9% considera que podrá hacerlo.
La incertidumbre sobre la jubilación en España no afecta, además, exclusivamente a quienes se encuentran cerca del final de su carrera.
Uno de los resultados más llamativos del informe es precisamente que el mayor pesimismo aparece entre quienes tienen por delante más años de vida laboral.
La Generación Z es la que menos confía en poder jubilarse a tiempo
En el conjunto internacional analizado por Randstad son los Baby Boomers quienes presentan una mayor expectativa de retrasar su jubilación, con un 49%.
España rompe ese patrón.
Aquí es la Generación Z, formada en el estudio por profesionales de entre 18 y 28 años, la que contempla su futuro laboral con mayor incertidumbre.
El 51% de los profesionales españoles de la Generación Z cree que se jubilará más tarde de lo inicialmente previsto. El porcentaje supera al de los Baby Boomers (47%), los Millennials (44%) y la Generación X (41%).
Hay un dato todavía más significativo.
Aunque un 17% de los jóvenes confía en poder retirarse antes de los 60 años, el 11% de la Generación Z cree que nunca podrá jubilarse.
La proporción es muy superior al 4% registrado tanto entre Millennials como entre profesionales de la Generación X.
Para las empresas, esta percepción debería observarse también desde el punto de vista de las expectativas profesionales. Una generación que comienza su trayectoria laboral pensando que posiblemente tendrá que trabajar durante más tiempo puede desarrollar una relación diferente con el empleo, el ahorro, la formación y su propia carrera.
España, entre los países europeos más pesimistas
La comparación internacional tampoco resulta especialmente favorable.
Con ese 45% de profesionales de oficina que anticipa una jubilación más tardía de la prevista, España se sitúa en la parte alta de Europa. Solo Suiza, con un 55%, y Polonia, con un 48%, registran porcentajes superiores.
La situación contrasta con otros grandes mercados europeos.
En Reino Unido el porcentaje se sitúa en el 42%; en Bélgica y Países Bajos, en el 39%; y en Alemania cae hasta el 35%. Italia registra un 31% y Francia, un 28%.
A escala global aparecen mercados con expectativas elevadas como India (54%), México (48%), Uruguay (47%), Estados Unidos (46%) o Brasil (46%). En el extremo opuesto está Japón, donde solamente un 16% de la población activa contempla posponer su jubilación.
Hombres y mujeres contemplan de manera diferente su retiro
El informe detecta además diferencias significativas por género.
Mientras internacionalmente las expectativas de retrasar la jubilación son prácticamente equivalentes entre mujeres (43%) y hombres (42%), en España existe una distancia mayor.
El 49% de los hombres españoles prevé retrasar su retiro, frente al 41% de las mujeres.
Sin embargo, ellas presentan una mayor preocupación ante el escenario más extremo: un 6% de las trabajadoras cree que nunca podrá jubilarse, frente al 3% de los hombres. El documento relaciona esta situación con carreras profesionales más discontinuas y bases de cotización inferiores.
El dato introduce otra dimensión en la gestión empresarial de carreras profesionales prolongadas: no todos los trabajadores llegan a las últimas etapas de su trayectoria desde la misma posición laboral y económica.
La formación también condiciona las expectativas
El nivel educativo muestra diferencias relevantes.
Entre los trabajadores con formación alta, el 46% asume que tendrá que retrasar su jubilación y un 13% calcula que trabajará hasta los 70 años o más. Solo un 4% considera que nunca podrá retirarse.
Los profesionales con educación media son quienes presentan una menor expectativa de retraso, con un 39%.
Entre las personas con niveles educativos más bajos aparece otra realidad: el 64% desearía jubilarse antes de los 60 años por desgaste, pero un 10% considera que nunca podrá hacerlo.
También influye la situación profesional. Entre quienes están buscando empleo, el 56% espera una jubilación tardía, frente al 39% de quienes no se encuentran actualmente buscando trabajo.
La inseguridad laboral presente parece trasladarse así a la percepción sobre un futuro que todavía puede encontrarse a décadas de distancia.
Carreras más largas obligarán a replantear la gestión del talento sénior
Para las empresas, la principal lectura del informe comienza precisamente aquí.
Si una parte importante de los profesionales prevé trabajar durante más años, el talento sénior tendrá un peso creciente dentro de las organizaciones.
La respuesta no puede consistir únicamente en mantener durante más tiempo las estructuras profesionales actuales. Carreras más largas necesitarán ir acompañadas de formación, actualización de competencias, movilidad profesional y oportunidades para que los trabajadores puedan continuar aportando valor en diferentes etapas de su trayectoria.
Y los datos de Randstad muestran que el intercambio generacional ya se está produciendo.
El 78% de los trabajadores españoles asegura apoyarse en compañeros de otras edades para enriquecer sus perspectivas.
La convivencia de generaciones diferentes puede convertirse así en una ventaja competitiva si las organizaciones consiguen gestionar correctamente el conocimiento que aporta cada una.
El conocimiento circula en las dos direcciones
Uno de los aspectos más interesantes del Workmonitor es que rompe con la idea de que el aprendizaje intergeneracional funciona exclusivamente desde los profesionales mayores hacia los jóvenes.
El 82% del talento en España afirma aprender habilidades blandas, como comunicación y resolución de conflictos, además de conocimiento del negocio, gracias a compañeros con mayor experiencia.
Pero el flujo también funciona a la inversa. El 73% de los trabajadores afirma que los perfiles jóvenes les ayudan activamente a comprender y aplicar nuevas tecnologías e inteligencia artificial.
La combinación resulta especialmente relevante en un momento en el que las organizaciones necesitan simultáneamente preservar conocimiento acumulado durante años y acelerar la incorporación de nuevas capacidades digitales.
Experiencia y tecnología dejan de ser atributos de generaciones enfrentadas para convertirse en competencias que pueden complementarse.
La jubilación empieza mucho antes de los 65
El Randstad Workmonitor 2026 se basa en una encuesta a más de 27.000 trabajadores y 1.225 empleadores de 35 mercados, además del análisis de más de tres millones de ofertas de empleo internacionales. El estudio sitúa al mercado laboral dentro de un proceso que denomina «Gran adaptación del talento«, en el que la inteligencia artificial impulsa la eficiencia de las tareas por encima del reemplazo directo de empleos.
Dentro de esa transformación, la prolongación de las carreras profesionales añade otra variable para los departamentos de Recursos Humanos y los comités de dirección.
El debate sobre la jubilación suele plantearse desde las pensiones, las cotizaciones o la edad legal de retiro. Para las empresas existe otra pregunta igual de importante: ¿cómo se gestiona una plantilla cuando sus profesionales esperan permanecer activos durante más años?
La respuesta afectará a la formación continua, los planes de carrera, la transferencia de conocimiento y las políticas de retención. Porque una carrera de 40 años no puede gestionarse igual que una de 50.
Cinco generaciones, una misma empresa
La fotografía que dibuja Randstad apunta hacia organizaciones progresivamente más intergeneracionales.
En ellas pueden convivir profesionales que acumulan décadas de conocimiento del negocio con jóvenes que están incorporando nuevas capacidades tecnológicas a una velocidad extraordinaria.
El desafío para las empresas será evitar convertir la edad en una frontera.
Si el 45% de los profesionales de oficina españoles ya considera que deberá trabajar más años de los inicialmente previstos, la gestión del talento sénior dejará de ser un asunto situado al final de la carrera profesional.
Será necesario pensar en ella mucho antes. Actualizar competencias, diseñar carreras más flexibles, facilitar el aprendizaje permanente y crear mecanismos efectivos de intercambio generacional pueden convertirse en elementos centrales de la política de talento.
La incertidumbre sobre la jubilación en España plantea así una paradoja empresarial. Mientras muchos profesionales desearían abandonar antes el mercado laboral, las organizaciones pueden necesitar durante más tiempo su experiencia y conocimiento.
Gestionar correctamente esa tensión será uno de los desafíos de las plantillas multigeneracionales: conseguir que trabajar más años no signifique simplemente prolongar una carrera, sino disponer de las condiciones necesarias para seguir aprendiendo, aportando valor y evolucionando profesionalmente durante todo ese tiempo.









