Una cirugía tradicional de un cáncer de próstata avanzado suele derivar en una prostatectomía, es decir, la extirpación total o parcial de la próstata en los hombres. Con ello, las principales secuelas consistían en una pérdida de las funciones sexuales o un menor nivel de continente.
Estos problemas se han ido reduciendo con la llegada de técnicas e innovaciones como la cirugía robótica en la especialidad urológica. De hecho, las generaciones avanzadas del robot Da Vinci, responsables ya de muchas de estos procedimientos en España, permiten hablar casi de un postoperatorio perfecto en las prostatectomías. Eficaces contra el cáncer y también con los postoperatorios de las prostatectomías.
La experiencia del robot Da Vinci Xi en el Hospital Universitario La Luz
Esta es la experiencia que trasladan a Directivos y Empresas fuentes del Hospital Universitario La Luz de Madrid, el cual ha comenzado a realizar prostatectomías asistidas por el robot Da Vinci Xi, una técnica de última generación que permite intervenciones más precisas y menos invasivas.
El doctor Jesús Cisneros, especialista en cirugía robótica y laparoscópica del centro, quien subraya que sus beneficios son evidentes: menor agresión quirúrgica, reducción de riesgos y una recuperación sensiblemente más rápida. “La cirugía robótica ha supuesto un antes y un después en nuestra práctica clínica”, afirma.
Cómo se han desarrollado las operaciones y cuál ha sido el resultado
Los pacientes intervenidos con esta técnica han experimentado un menor sangrado intraoperatorio, menos dolor postoperatorio y una recuperación funcional más temprana. Todo ello se ha traducido en estancias hospitalarias más cortas y en una reincorporación más rápida a la actividad cotidiana.
Una de las grandes preocupaciones de los pacientes ha tenido respuesta positiva con estos procedimientos, ya que las tasas de continencia tras la cirugía se mantienen por encima del 90 %, un dato especialmente relevante si se compara con los resultados históricos de la cirugía convencional. Asimismo, en aquellos pacientes que partían de una buena situación previa, la recuperación de la función sexual suele ser más favorable.
Desde el punto de vista oncológico, la incorporación de tecnología avanzada no implica renunciar a la eficacia del tratamiento. Al contrario, la mejora en la visualización y el control quirúrgico permite extirpar el tumor con mayor seguridad, manteniendo los estándares de radicalidad necesarios para un adecuado control del cáncer. “Ser más precisos no significa ser menos efectivos desde el punto de vista oncológico; de hecho, la tecnología nos ayuda a equilibrar ambos objetivos”, apunta el especialista.
Más allá de los resultados clínicos, la cirugía robótica tiene un impacto directo en la experiencia global del paciente. Menos días con sonda urinaria, menor dependencia de analgésicos y una recuperación física y emocional más llevadera forman parte de los beneficios que perciben quienes se someten a este tipo de intervención. La sensación de poder retomar antes la vida personal y profesional contribuye de forma decisiva al bienestar psicológico tras el diagnóstico y el tratamiento de un cáncer.
La implantación del robot Da Vinci Xi en el Hospital Universitario La Luz se enmarca en una estrategia más amplia del Grupo, que ya cuenta con más de una veintena de estos sistemas en distintos centros. Esta apuesta por la cirugía robótica no solo amplía las opciones terapéuticas en urología, sino que también abre la puerta a la realización de cirugías complejas en otros ámbitos, como las intervenciones de riñón y vejiga, los procedimientos reconstructivos o su progresiva integración en diferentes especialidades quirúrgicas.









