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Todavía hoy, muchos pacientes de Comunidades fuera de Cataluña o Madrid deben trasladarse a estas regiones para acudir a un especialista, recibir un tratamiento o someterse a una operación. No obstante, el número de ellos cada vez es menor, pues los avances en salud están llegando a todos los rincones del país.

El ejemplo está en la cirugía de alta complejidad en territorios como Extremadura. Allí, el Hospital Quirónsalud Clideba, en Badajoz, ha incorporado nuevos especialistas, procedimientos y recursos que les ha permitido ampliar la complejidad de las intervenciones en el quirófano.

“Hoy operamos mejor, con más precisión y con más seguridad. Pero la transformación no debe medirse únicamente por la tecnología que incorporamos, sino por nuestra capacidad para ofrecer soluciones seguras a personas que antes difícilmente habrían podido acceder a determinados tratamientos”, explica para Directivos y Empresas el doctor Florencio Morán, coordinador de Quirófanos del Hospital Quirónsalud Clideba y especialista en Anestesiología.

Desde este centro, la sanidad privada extremeña ha dado un paso adelante que es tangible para los pacientes. No obstante, la cirugía de alta complejidad exige mucho más que tecnología y recursos dentro del propio quirófano.

Todo lo que comprende una cirugía de alta complejidad

Según sostiene el doctor Morán, un procedimiento de estas características comienza mucho antes del propio acto. El diagnóstico precoz, la evaluación clínica, la planificación individualizada y la valoración anestésica constituyen etapas esenciales para minimizar. “Detrás de cada intervención hay organización, experiencia y trabajo en equipo”, apunta el especialista.

Esta colaboración permite abordar cada situación desde diferentes perspectivas y diseñar tratamientos más personalizados. “Las mejores decisiones aparecen cuando se comparten conocimientos. No existen dos pacientes iguales y, por tanto, tampoco debería existir una única forma de abordar todos los casos”, afirma el coordinador de Quirófanos de Quirónsalud Clideba.

La medicina actual se enfrenta a pacientes cada vez más complejos, con patologías múltiples, edades avanzadas o antecedentes clínicos que requieren una valoración global. En este escenario, la suma de conocimientos y experiencias se convierte en una herramienta imprescindible para garantizar los mejores resultados.

La seguridad como cultura asistencial

Más allá de la tecnología y de la experiencia de los profesionales, existe otro elemento que ha transformado profundamente la asistencia sanitaria en los últimos años: la consolidación de una cultura de seguridad del paciente. Es clave para la cirugía presente y del futuro, la implantación de protocolos, sistemas de evaluación de riesgos y mecanismos de control. Todo ello permite reducir incidencias y mejorar la calidad de los procesos asistenciales.

“Hoy somos capaces de anticiparnos mejor a los riesgos y de controlar con mucha más precisión todo el proceso asistencial. La seguridad no puede ser solo una declaración de intenciones; tiene que formar parte de la forma de trabajar de un hospital”, sostiene el doctor Morán.

La seguridad se ha convertido así en un criterio transversal que afecta a todas las áreas del hospital. Desde la identificación correcta del paciente hasta la prevención de infecciones, pasando por la administración segura de medicamentos o la vigilancia durante la recuperación, cada paso está orientado a minimizar riesgos y reforzar la confianza de los pacientes.

Este compromiso ha llevado al Hospital Quirónsalud Clideba a situarse entre los centros pioneros de Extremadura en materia de gestión de riesgos. El hospital fue el primero de la comunidad autónoma en obtener la certificación UNE 179003 de gestión de riesgos y seguridad del paciente, una acreditación que ha renovado durante seis años consecutivos.

Para la seguridad eficacia de cada procedimiento, el doctor se detiene en la evolución de la anestesiología. Lejos de limitarse a controlar el dolor durante una intervención, esta especialidad desempeña un papel determinante en la preparación, protección y recuperación del paciente.

“Nuestro trabajo empieza mucho antes de la operación. La anestesia moderna no consiste únicamente en que el paciente no sienta dolor; consiste en protegerlo, acompañarlo y conseguir que llegue a la recuperación en las mejores condiciones posibles”, explica el doctor Morán.