Ayer se celebró el Día Mundial del Cáncer de Próstata, el más diagnosticado en los hombres en España. Según datos de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), cada año se diagnostican más de 32.000 nuevos casos en nuestro país. El mensaje más reiterado por los especialistas es que este tipo de cáncer tiene una tasa muy alta de supervivencia siempre que se haya seguido un protocolo de prevención específico.
Fuentes del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla confirman a Directivos y Empresas que el foco debe ponerse en la detección temprana, teniendo en cuenta los avances que han llegado a los hospitales en el área diagnóstica.
Cogido a tiempo, las terapias disponibles en la actualidad para el cáncer de próstata están permitiendo mejorar significativamente el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes.
Un buen pronóstico del cáncer próstata siempre que no se produzcan síntomas
La clave, insisten urólogos del centro sevillano, está en detectar la enfermedad antes de que aparezcan síntomas. “El cáncer de próstata suele ser completamente asintomático en sus fases iniciales y esperar a que produzca síntomas puede significar llegar tarde”, advierte el doctor José Luis Marenco. Aunque la concienciación social ha aumentado en los últimos años, los expertos señalan que todavía muchos pacientes acuden a consulta cuando la enfermedad ya se encuentra en fases más avanzadas.
¿Cuándo es recomendable realizar revisiones urológicas para prevenir el cáncer de próstata?
La pregunta necesaria que cabe hacerse ante esta explicación que ofrecen los expertos es: ¿Cuándo es conveniente realizar revisiones urológicas? La respuesta es muy diferente a lo que se podía leer hace unas décadas, ya que los especialistas recomiendan iniciar controles urológicos periódicos a partir de los 45 años, especialmente en hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata.
Estas revisiones incluyen la historia clínica, la determinación del antígeno prostático específico (PSA) mediante análisis de sangre y, cuando resulta necesario, pruebas de imagen complementarias. Sobre esto último, la doctora Ana Cáceres, radióloga del Infanta Luisa, destaca el papel de la resonancia magnética prostática, una herramienta que permite identificar con gran precisión las zonas sospechosas dentro de la glándula y orientar las biopsias hacia áreas concretas, reduciendo intervenciones innecesarias y mejorando la caracterización del tumor.
A ello se suma la incorporación de tecnologías avanzadas como el PET-PSMA, especialmente útil para pacientes con enfermedad de riesgo intermedio o alto y para detectar recaídas con niveles muy bajos de PSA. Esta técnica permite localizar metástasis o recurrencias de forma precoz y con una precisión hasta hace pocos años impensable.

Los doctores Fernando Candau, José Luis Marenco e Isabel Ramos.
Cirugía más precisa y menos invasiva
La evolución es palpable tanto en materia diagnóstica como cuando se inicia un tratamiento. En este sentido, la cirugía también ha vivido una profunda transformación. Las técnicas mínimamente invasivas, especialmente la cirugía laparoscópica y la cirugía robótica, han sustituido en gran medida a los procedimientos abiertos tradicionales.
Según explica el urólogo Fernando Candau, estas intervenciones permiten realizar una disección mucho más precisa de los tejidos, reduciendo el sangrado, el dolor postoperatorio y los tiempos de recuperación. Además, contribuyen a preservar funciones esenciales como la continencia urinaria y la función sexual, aspectos que tienen un impacto directo en la calidad de vida de los pacientes. Otra de las líneas de innovación es la terapia focal, una estrategia dirigida a pacientes cuidadosamente seleccionados que consiste en tratar únicamente la zona donde se localiza el tumor, preservando el resto de la próstata y minimizando los efectos secundarios asociados a tratamientos más agresivos.
La radioterapia reduce sesiones y efectos secundarios
La evolución tecnológica también ha revolucionado la radioterapia. La doctora Isabel Ramos destaca el papel de la radioterapia estereotáctica corporal (SBRT), una técnica de alta precisión que permite administrar dosis muy concentradas sobre el tumor con un número significativamente menor de sesiones.
Los estudios científicos han demostrado que esta modalidad mantiene los mismos niveles de eficacia que los tratamientos convencionales, pero con una notable reducción de los efectos secundarios y una mayor comodidad para el paciente.
Además de utilizarse en tumores localizados, la SBRT está abriendo nuevas posibilidades terapéuticas en pacientes con enfermedad oligometastásica, es decir, con un número limitado de metástasis, ampliando las opciones de tratamiento con intención curativa.
Nuevos fármacos mejoran la supervivencia del cáncer de próstata
En los casos más avanzados, los avances también han sido notables gracias a la evolución de los tratamientos sistémicos. La terapia hormonal continúa siendo uno de los pilares fundamentales, ya que el crecimiento de muchos tumores prostáticos depende de las hormonas masculinas.
Sin embargo, la llegada de los nuevos antiandrógenos de última generación, conocidos como ARPI, ha supuesto un importante cambio de paradigma. Estos medicamentos bloquean de forma mucho más eficaz las señales que utilizan las células tumorales para desarrollarse.









