Hoy se celebra el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una enfermedad mental que condiciona la vida personal, familiar y laboral de quienes la padecen. Los expertos llaman a hablar abiertamente de esta patología, conscientes del alto impacto que tiene y tendrá durante los próximos años.
Según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la previsión se situará entre las tres primeras causas de enfermedad, discapacidad y costes sanitarios para el año 2030. Este pronóstico refleja no solo el impacto individual del trastorno, sino también su enorme repercusión social y económica.
Los expertos piden valentía a las personas y reconocer la depresión
Siendo una enfermedad tratable y de la que se puede salir adelante, los expertos piden insisten a las personas en la necesidad de hablar abiertamente de este trastorno y normalizar la búsqueda profesional. Y es que la depresión sigue estando muy infradiagnosticada y para abordarla “es imprescindible reconocerla y perder el miedo a pedir ayuda”, subrayan voces como el doctor José Ángel Alcalá, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Quirónsalud Córdoba y del Centro Médico Quirónsalud Jaén.

Doctor José Ángel Alcalá.
Aunque la depresión puede aparecer a cualquier edad, Alcalá señala dos etapas de especial vulnerabilidad. “Es más frecuente que se inicie en la adolescencia o entre los 30 y los 50 años”. En el primer caso, influyen los cambios hormonales, la presión social y la construcción de la identidad; en el segundo, factores como el estrés laboral, las responsabilidades familiares o las crisis vitales.
En cuanto a la prevalencia por sexos, la depresión afecta aproximadamente una vez y media más a las mujeres que a los hombres, una diferencia que comienza a apreciarse a partir de la adolescencia. Esta brecha podría estar relacionada con factores hormonales, biológicos y psicosociales.
Qué se considera depresión como patología
Por otro lado, el doctor se detiene en aspectos más pedagógicos sobre la enfermedad. Definir la depresión implica ir más allá de una emoción concreta. Se trata de un trastorno mental caracterizado por una tristeza persistente, la pérdida de interés o placer por actividades que antes resultaban gratificantes y un conjunto de síntomas que se mantienen durante al menos dos semanas y afectan de manera significativa al funcionamiento diario de la persona.
Entre las manifestaciones más habituales se encuentran el estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, la fatiga constante, las alteraciones del sueño —ya sea insomnio o hipersomnia— y del apetito, así como la dificultad para concentrarse, tomar decisiones o mantener el rendimiento habitual. A ello se suman sentimientos de inutilidad, culpa excesiva o desesperanza. En los cuadros más graves pueden aparecer pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida, lo que convierte a la depresión en una enfermedad potencialmente mortal si no se trata a tiempo.
Además, la depresión no siempre se expresa de forma emocional. En muchos casos se manifiesta a través de síntomas físicos, como dolores musculares difusos, cefaleas persistentes, molestias digestivas o una sensación generalizada de malestar, lo que dificulta su identificación y retrasa el diagnóstico.
Diagnóstico clínico y mirada integral
El diagnóstico de la depresión es fundamentalmente clínico. Se basa en una entrevista detallada con el paciente y, cuando es posible, con su entorno cercano, siguiendo los criterios establecidos por clasificaciones internacionales como la CIE-11 o el DSM-V. En determinados casos, se completa con una exploración física y pruebas analíticas para descartar otras causas médicas que puedan explicar los síntomas.
“El diagnóstico precoz es clave”, señala el especialista. Identificar la depresión en fases iniciales no solo mejora el pronóstico, sino que reduce el riesgo de cronificación y de complicaciones graves. Sin embargo, el estigma sigue siendo una de las principales barreras. Muchas personas retrasan la consulta por miedo a ser juzgadas, por desconocimiento o por la falsa creencia de que deben “poder con todo”.
Para iniciar el tratamiento, la clave es pedir ayuda a tiempo
Por ello, una de las claves para iniciar un tratamiento contra la enfermedad es “pedir ayuda a tiempo”, según afirma el doctor Alcalá. El proceso debe tener en cuenta la gravedad de los síntomas y en su abordaje se mezclan opciones como la psicoterapia, tratamiento farmacológico y cambios en el estilo de vida, como la mejora del descanso, la actividad física o el fortalecimiento de la red social.









