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Desde mucho tiempo antes de una cita olímpica, numerosos deportivas preparan esta competición con la vista puesta en la consecución de medallas, lo que significa pasar a la historia. España tiene claros objetivos de metal en la vela, deporte que ya ha dado numerosas alegrías en citas anteriores.

Ya en la preparación, cada detalle cuenta y la exigencia es máxima. Detrás de este objetivo de lograr el mejor rendimiento deportivo hay muchos factores y el cuidado de la salud es uno de ellos, especialmente en una especialidad en la que los protagonistas deben resistir jornadas extremas en el mar.

El cuidado de la salud del equipo olímpico de vela para los Juegos de Los Ángeles 2028

Conscientes de todos estos detalles y con el factor salud como prioridad, la Real Federación Española de Vela y Quirónprevención mantienen vigente su colaboración, iniciada en 2022, para preparar de la mejor manera los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, dando continuidad al trabajo realizado en los pasados Juegos de París 2024.

Dicha alianza no solo garantiza asistencia sanitaria convencional a los integrantes del equipo, sino también de ejecutar un modelo de medicina predictiva y de precisión capaz de anticiparse a lesiones, detectar desequilibrios fisiológicos antes de que afecten al rendimiento y garantizar que los regatistas lleguen a la competición en las mejores condiciones posibles.

equipo olímpico español de vela Los Ángeles 2028

La exigencia física de los deportistas de vela

En la actualidad, la vela olímpica exige un nivel físico comparable al de otras disciplinas consideradas tradicionalmente mucho más explosivas. Los datos manejados por el equipo médico reflejan la dureza extrema de este deporte: durante jornadas de máxima exigencia, un regatista del equipo preolímpico español puede llegar a consumir entre 6.000 y 7.000 kilocalorías diarias, una cifra similar a la que alcanza un ciclista profesional en una etapa de alta montaña de una gran vuelta.

El desgaste físico no depende únicamente de la navegación. Las horas de competición, la tensión muscular constante, la exposición prolongada al viento, al sol y a las condiciones cambiantes del mar convierten cada prueba en un desafío fisiológico de enorme intensidad.

Ante este escenario, la salud de los deportistas se gestiona casi con la misma precisión tecnológica con la que se estudian las velas, la aerodinámica o las condiciones meteorológicas.

“Para nosotros Quirónprevención representa una ayuda imprescindible”, explica Pilar Clapés, fisioterapeuta del equipo olímpico español de vela. “Nos ayuda a anticiparnos a cualquier problema de salud gracias a las pruebas y al seguimiento médico que nos facilitan. Toda esa información es fundamental para prevenir lesiones o enfermedades, acelerar la recuperación y mejorar el rendimiento deportivo”.

La estrategia médica desarrollada por la federación y la compañía sanitaria se basa en un seguimiento constante y multidisciplinar. Los servicios médicos de la federación, integrados por médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y preparadores físicos, trabajan sobre datos clínicos obtenidos mediante controles periódicos y analíticas avanzadas.

Ese sistema ha permitido detectar de manera precoz estados preanémicos, alteraciones hormonales, déficits inmunológicos o signos de fatiga derivados de la elevada carga de entrenamiento. A partir de esos resultados, los especialistas ajustan cargas físicas, modifican pautas nutricionales o diseñan protocolos específicos de recuperación.

alianza Quirónprevención RFEV

El valor de la medicina preventiva y la monitorización

La medicina preventiva se convierte así en una herramienta estratégica para sostener el rendimiento deportivo a largo plazo.

Además de los análisis sanguíneos, el protocolo sanitario incorpora controles cardiológicos exhaustivos. Pruebas de esfuerzo y ecocardiografías-doppler permiten supervisar el estado cardiovascular de los deportistas y garantizar que el organismo soporta adecuadamente las exigencias del ciclo olímpico.

La preparación de un deportista de élite no se limita únicamente a entrenar más horas o aumentar la intensidad física. También implica monitorizar continuamente cómo responde el cuerpo ante el esfuerzo acumulado y actuar antes de que aparezcan lesiones o problemas de salud. Uno de los aspectos más valorados por la federación es la capacidad de respuesta asistencial en cualquier punto de España. La movilidad de los regatistas es constante y el calendario competitivo obliga a desplazamientos continuos entre concentraciones, campeonatos y entrenamientos.

Además del seguimiento físico, los deportistas reciben atención especializada en áreas especialmente sensibles para quienes pasan gran parte del tiempo expuestos al entorno marino. Las consultas de dermatología y otorrinolaringología figuran entre las más habituales debido a la exposición constante al sol, al agua salada y al viento.

En muchos casos, la asistencia médica se realiza incluso de manera telemática para adaptarse a la exigencia del calendario internacional.

Joaquín González Devesa, presidente de la RFEV, subraya que esta estructura sanitaria se ha convertido en un elemento diferencial para el equipo español. “En la vela de élite, los detalles deciden las medallas. Contar con Quirónprevención nos da la tranquilidad de que nuestros regatistas están monitorizados por una de las mejores redes sanitarias del país y pueden centrarse exclusivamente en competir al máximo nivel”.