Hoy se ha dado a conocer el XV Informe sobre Financiación de la Pyme en España, por parte de la Confederación Española de Sociedades de Garantía (SGR-CESGAR). La asociación, que agrupa las principales SGR y, por tanto, la que conoce con más detalla el día a día financiero de las pequeñas y medianas empresas, vuelve a lanzar la radiografía más clara sobre las necesidades de financiación de la mayoría de las compañías en España.
Según lo visto por CESGAR, durante el año 2025 se ha mantenido una dinámica relativamente sólida en el acceso al crédito, pero hay señales que invitan a la moderación en las expectativas de crecimiento. Esta primera clave responde el momento actual que atraviesa España, en donde hay facilidad para financiarse, pero menos margen para expandirse.
Los datos principales sobre las necesidades de financiación de las Pymes en 2025
En cifras, uno de los datos más reveladores del informe es el aumento de las necesidades de financiación. En 2025, el 51,2% de las pymes requirió recursos financieros, un incremento notable respecto al 47,7% del año anterior y muy por encima del nivel prepandemia.
Sin embargo, el destino de esa financiación refleja un cambio de prioridades. El 73% de las empresas la utilizó para cubrir necesidades de circulante, es decir, para sostener su operativa diaria. En contraste, la inversión pierde peso, situándose en el 49,5%.
Especialmente llamativo es el retroceso en la financiación destinada a innovación, que cae del 8,4% al 4,3%. Una señal preocupante en un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la transformación tecnológica.
Más crédito, mejores condiciones… pero con reservas
A diferencia de periodos anteriores en donde se decía que el grifo del crédito iba a cuentagotas, el año 2025 ha sido diferente y el acceso a los recursos ha sido amplio. Casi la mitad de las pymes asegura haber accedido con facilidad al crédito, un avance notable respecto a ejercicios anteriores. Esta mejora se explica, en parte, por la evolución de los tipos de interés y por una mayor disposición del sistema financiero.
De hecho, el 92,8% de las empresas que solicitaron financiación bancaria la obtuvo, el dato más alto de los últimos tres años. Además, aumentan las compañías que consiguen el 100% del importe solicitado, lo que indica una mayor alineación entre oferta y demanda.
No obstante, persisten ciertas barreras. El coste de la financiación sigue siendo el principal obstáculo, aunque su peso se reduce. Le siguen la exigencia de garantías y, en menor medida, la percepción de falta de comprensión por parte de las entidades financieras.
La financiación cambia de modelo
Uno de los cambios que advierte el informe de CESGAR está en las fuentes de financiación. Aunque la banca sigue siendo predominante en esta relación con las Pymes, su peso disminuye ligeramente en favor de alternativas no bancarias.
Esto también se traslada a los propios productos que se ofertan hoy en día. El pago aplazado a proveedores gana protagonismo, al igual que instrumentos como el leasing o el crédito comercial. Por el contrario, desciende el uso de líneas ICO y subvenciones, lo que refleja una menor dependencia de apoyos públicos extraordinarios.
En este contexto, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) refuerzan su papel. Su conocimiento entre las pymes continúa creciendo, y su capacidad para facilitar el acceso a financiación en mejores condiciones es cada vez más valorada.
El porcentaje de empresas que necesita avales o garantías se reduce ligeramente hasta el 16,9%, aunque sigue siendo un elemento relevante en el acceso al crédito. Esta necesidad es especialmente alta en empresas medianas y pequeñas, y varía significativamente por sectores.
El principal destino de estas garantías es la financiación del circulante, lo que vuelve a subrayar el enfoque defensivo de muchas empresas: asegurar la operativa antes que invertir en crecimiento.

Presentación del informe – Foto: Julia Robles.
Previsiones de la economía de las Pymes
En lo que concierne al futuro, Las previsiones de facturación para los próximos doce meses siguen siendo positivas, aunque más contenidas que en ejercicios anteriores. Y esto es una señal de lo que puede ocurrir en la economía de las Pymes para los próximos meses. Según los datos obtenidos por CESGAR, un 39,8% de las empresas espera aumentar sus ingresos, cuatro puntos menos que un año antes. Frente a ello, gana peso la estabilidad: la mitad considera que su facturación se mantendrá sin cambios, mientras que el porcentaje de las que prevén caídas se reduce ligeramente.
Este escenario sugiere una economía empresarial en fase de contención. Las empresas no anticipan un deterioro significativo, pero tampoco un crecimiento intenso. La prudencia domina el discurso.
El comportamiento del empleo refuerza la estimación, ya que el 83% de las pymes no prevé aumentar plantilla en el corto plazo, consolidando una tendencia de estabilidad laboral. Solo un 12,2% planea contratar, una cifra ligeramente superior a la de 2024, pero aún limitada.
El entorno que se abre de aquí en adelante es algo incierto, debido al escenario geopolítico y por la reducción de las necesidades de financiación de las Pymes en la parte de innovación.










