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Las altas temperaturas, la ergonomía improvisada y la dificultad para separar la vida personal del trabajo convierten los meses estivales en un desafío para la salud de quienes trabajan desde fuera de la oficina. Albert Valls Molist, responsable del área de Ergonomía y Psicosociología de Quirónprevención, analiza los riesgos del teletrabajo en verano. Los hay tanto físicos como emocionales.

El verano transforma los apartamentos u hoteles en oficinas improvisadas para muchos trabajadores. En su día, eran unos pocos, pero hoy un buen número de profesionales deben atender sus responsabilidades mientras combinan sus días de asueto. Es la realidad de los tiempos actuales tras los cambios que impuso la pasada pandemia de 2020. Frente a la comodidad que puede entrañar este modelo, también hay que hablar de riesgos laborales que en muchos casos pasan desapercibidos tanto para los empleados como para las empresas. Por ello, las estrategias de prevención deben abarcar a esta fórmula, según indica Albert Valls Molist, responsable del área de Ergonomía y Psicosociología de Quirónprevención.

Si bien ha aumentado la concienciación general, hay muchos retos pendientes que analiza este experto. Para empezar, uno que reside en la propia base de toda estrategia. Según la experiencia de Valls, “todavía observamos una cierta diferencia entre identificar la existencia del riesgo y gestionarlo de forma sistemática” en esta época del año.

Las condiciones del teletrabajo en verano pueden llegar a ser muy sacrificadas

Los riesgos del teletrabajo se agudizan en verano

Se requiere una mayor amplitud de miras, con medidas preventivas específicas ante los riesgos propios que entraña el verano. De acuerdo con la exposición del experto de Quirónprevención, hay carencias claras en un periodo en el que las temperaturas se disparan y las olas de calor se suceden con una frecuencia cada vez mayor. Muchos teletrabajadores afrontan sus jornadas en espacios sin climatización adecuada, con mobiliario improvisado y, lo que es más preocupante, sin pautas claras sobre cómo gestionar su tiempo y su desconexión. “Cuando llegan los meses de verano, algunos riesgos como la exposición al calor o la desconexión digital no reciben la atención que debieran”, sentencia Valls.

Se observa en sus declaraciones que los factores psicosociales son tan importantes como los físicos. Frente a estos últimos —más visibles y, por tanto, más fáciles de identificar y corregir—, está la dificultad para desconectar, la prolongación de las jornadas o el aislamiento social propio del teletrabajo. “La hiperconectividad o la dificultad para separar la vida personal del trabajo son riesgos más silenciosos y persistentes”, advierte el responsable de Quirónprevención. “Durante el verano se produce una circunstancia particular: mientras una parte de la organización está de vacaciones, otra permanece trabajando y puede asumir mayores niveles de responsabilidad o carga de trabajo. Esa situación puede favorecer el agotamiento mental”, añade.

El aislamiento, un riesgo ya presente en el teletrabajo continuado, se intensifica durante los meses estivales. La reducción de interacciones habituales, las vacaciones de compañeros y la modificación de las rutinas organizativas pueden generar “una mayor sensación de desconexión social”, según Valls Molist, quien subraya la importancia de mantener espacios de contacto periódico y seguimiento cercano de las personas que permanecen en remoto.

El calor y la hiperconectividad convierten el teletrabajo en un riesgo laboral en verano

Calor y productividad: una relación compleja

Especial atención merecen las olas de calor que frecuentemente está padeciendo España y Europa en estos días. Estudios recientes vinculan el estrés térmico con una disminución de la capacidad cognitiva, incremento de la fatiga y reducción del rendimiento sostenido. En el teletrabajo, este efecto puede verse amplificado por la falta de pausas estructuradas y de hábitos de hidratación adecuados. “La hidratación es un factor importante, pero no es el único ni necesariamente el principal”, matiza Valls Molist. “El impacto sobre la productividad suele estar más relacionado con el efecto combinado del calor sobre el confort, la capacidad cognitiva, la calidad del sueño y los niveles de fatiga acumulada”.

Para combatir estos efectos, el experto recomienda prestar atención a parámetros clave como la temperatura ambiental, la ventilación, la humedad relativa y la organización del trabajo. “Las herramientas más útiles son, en realidad, bastante sencillas: sistemas de climatización o equipos de ventilación adecuados, pautas organizativas claras, recordatorios de hidratación y formación específica para que las personas trabajadoras identifiquen signos tempranos de fatiga por calor”.

El teletrabajo en verano no solo plantea retos de conciliación: también incrementa los riesgos físicos, ergonómicos y psicosociales si no se gestiona con una estrategia preventiva adecuada

¿Qué dice la normativa sobre el teletrabajo en verano?

Y tratándose de un ámbito regulado como es la seguridad laboral, conviene echar una mirada a lo que dice la normativa actual. El artículo 15 de la LPRL y el Real Decreto 486/1997 establecen principios sólidos que también se aplican al teletrabajo, sin embargo, la experiencia diaria de los profesionales de la prevención como esta fuente de Quirónprevención revela ciertas carencias. “La normativa actual establece principios preventivos suficientemente sólidos y deja claro que las obligaciones en materia de seguridad y salud también son aplicables al teletrabajo”, reconoce Valls Molist. “No obstante, la experiencia demuestra que existe margen para una mayor concreción en determinadas situaciones, especialmente cuando hablamos de episodios de calor extremo cada vez más frecuentes debido al cambio climático”. El experto aboga por “orientaciones prácticas más específicas” que ayuden a empresas y trabajadores a gestionar estos escenarios con mayor seguridad jurídica y operativa, más que por nuevas obligaciones legales.

La normativa preventiva también es aplicable al teletrabajo, aunque los expertos reclaman orientaciones más específicas para afrontar los episodios de calor extremo derivados del cambio climático

Cinco preguntas para una autoevaluación efectiva

Esto conduce a las cinco cuestiones clave que, según Valls Molist, deben plantearse los responsables de recursos humanos y directivos que quieran evaluar rápidamente la situación de su plantilla:

  1. ¿Los trabajadores disponen de un espacio adecuado para trabajar durante el verano?
  2. ¿Tienen recomendaciones claras sobre temperatura, ventilación, pausas e hidratación?
  3. ¿Se está respetando realmente la desconexión digital?
  4. ¿Los mandos mantienen una comunicación periódica con las personas que teletrabajan?
  5. ¿Se ha preguntado a los trabajadores si perciben dificultades o necesidades específicas durante esta época del año?

“Si alguna de estas preguntas genera dudas, probablemente exista una oportunidad de mejora preventiva”, concluye el experto.

El mejor teletrabajo en verano combina confort físico, hábitos saludables y una cultura empresarial que respete la desconexión digital y el descanso de los profesionales

Recomendaciones teletrabajo

Recomendaciones para teletrabajar de forma saludable durante el verano

Controlar la temperatura: trabajar con calor no es una buena estrategia

  • Mantener la temperatura de trabajo entre 23 y 26 ºC, siempre que sea posible.
  • Evitar trabajar en habitaciones que superen de forma prolongada los 27-28 ºC.
  • Utilizar sistemas de climatización o ventilación adecuados durante las horas de mayor calor.

Velocidad del aire: ventiladores sí, pero bien utilizados

Los ventiladores pueden mejorar significativamente la sensación térmica, especialmente cuando no se dispone de aire acondicionado. Para utilizarlos correctamente:

  • Evitar dirigir el flujo de aire de forma continua sobre la cara o el cuello.
  • Combinar el uso del ventilador con ventilación natural durante las horas más frescas.
  • Mantener una velocidad moderada para evitar molestias oculares o contracturas musculares.

Ventilación: renovar el aire sigue siendo esencial

Un error frecuente es mantener todas las ventanas cerradas durante toda la jornada. Las mejores prácticas son:

  • Ventilar de forma intensa durante las primeras horas de la mañana y al anochecer.
  • Renovar periódicamente el aire de las estancias.
  • Evitar trabajar de manera continuada en espacios cerrados durante muchas horas.
  • Si existe climatización, complementarla con renovaciones periódicas del aire interior.

Elegir bien el lugar de trabajo

No todas las habitaciones son adecuadas para teletrabajar en verano. Antes de instalarse conviene considerar:

  • Escoger la estancia más fresca de la vivienda.
  • Priorizar espacios con ventilación cruzada.
  • Impedir que la luz solar incida directamente sobre la pantalla o sobre el trabajador.
  • Utilizar persianas, cortinas o elementos de sombreado durante las horas centrales del día.

Hidratación: no esperar a tener sed

La sed aparece cuando el organismo ya ha iniciado mecanismos de deshidratación. Por ello es recomendable:

  • Mantener una botella de agua visible en la zona de trabajo.
  • Beber pequeñas cantidades de agua de forma frecuente a lo largo de la jornada.
  • Incrementar la hidratación durante episodios de calor intenso.
  • Priorizar agua o bebidas sin exceso de azúcar.

Combatir el aislamiento social

Los riesgos psicosociales no desaparecen en verano; en muchos casos se intensifican. Para evitar el aislamiento:

  • Mantener contacto periódico con el equipo y los responsables.
  • Programar reuniones breves de seguimiento cuando sea necesario.
  • Utilizar la cámara ocasionalmente para favorecer una comunicación más cercana.
  • Evitar convertir toda la relación laboral en correos electrónicos o mensajes escritos.
  • Conservar rutinas sociales fuera del trabajo.

Respetar la desconexión digital

El periodo estival suele difuminar las fronteras entre vida personal y profesional. Por ello es importante:

  • Mantener horarios definidos de inicio y finalización de la jornada.
  • Evitar consultar correos o mensajes fuera del horario habitual.
  • Desactivar notificaciones cuando finalice la jornada.
  • Respetar los periodos de vacaciones propios y ajenos.