Ya se han conocido los ganadores del Premio a la Investigación e Innovación Tecnológica que conceden la Fundación Naturgy y CSIC. En su cuarta edición, el máximo reconocimiento ha recaído en el proyecto NEXTCH4, desarrollado por el Instituto de Procesos Sostenibles de la Universidad de Valladolid. La propuesta plantea una nueva generación de biorreactores avanzados para producir biometano a partir de residuos complejos y materiales tradicionalmente considerados difíciles de aprovechar, una tecnología que podría contribuir a ampliar las fuentes renovables de gas y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Junto al premio principal, la convocatoria ha incorporado por primera vez un accésit destinado a respaldar iniciativas especialmente prometedoras en fases estratégicas de desarrollo. Este reconocimiento ha sido otorgado al proyecto SMARTSTEP, liderado por investigadores del Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC, que propone plantillas inteligentes capaces de generar su propia energía mientras camina el usuario y facilitar la geolocalización de personas con deterioro cognitivo.
Ciencia e innovación para afrontar los retos energéticos
La ceremonia de entrega reunió a investigadores, expertos y representantes del ecosistema científico español en una jornada dedicada a la innovación tecnológica aplicada a la energía. Durante el acto, conducido por el periodista ambiental Arturo Larena, también se presentó la exposición divulgativa “Los cinco horizontes de la innovación en Naturgy”, centrada en las principales líneas de desarrollo tecnológico de la compañía.
El presidente de la Fundación Naturgy, Rafael Villaseca, destacó la consolidación del premio como herramienta de fortalecimiento del ecosistema científico nacional. Según explicó, la colaboración con el CSIC refleja una visión compartida sobre la necesidad de impulsar la investigación y facilitar la transferencia de conocimiento como elementos fundamentales para responder a los desafíos energéticos actuales. Por su parte, la presidenta del CSIC, Eloísa del Pino, subrayó la importancia de mantener una inversión continuada en ciencia e innovación para avanzar en la transición energética. En su opinión, los proyectos reconocidos evidencian la capacidad de la investigación española para generar soluciones tecnológicas con impacto real y potencial de aplicación industrial.
Biometano a partir de residuos complejos: el proyecto ganador
El proyecto ganador, liderado por el investigador Raúl Muñoz Torre (en la foto destacada), se centra en el desarrollo de sistemas avanzados para producir biometano mediante el aprovechamiento de corrientes gaseosas complejas procedentes de residuos no biodegradables.
La propuesta combina diversas tecnologías desarrolladas previamente por el equipo investigador, entre ellas biorreactores de partición en dos fases, reactores de flujo de Taylor y sistemas U-loop. La integración de estas soluciones busca optimizar la purificación de gases y mejorar la eficiencia de conversión hacia metano renovable.
Uno de los aspectos más valorados por el jurado ha sido la sólida base científica del proyecto y la existencia de resultados preliminares que avalan su viabilidad técnica. Gracias a la dotación económica de 100.000 euros, el equipo podrá avanzar hacia nuevas fases de validación tecnológica y acercar la solución a futuras aplicaciones industriales.
El desarrollo del biometano se ha convertido en una de las áreas estratégicas dentro de la transición energética europea debido a su capacidad para aprovechar residuos, reducir emisiones y generar energía renovable compatible con las infraestructuras gasistas existentes.
Plantillas inteligentes que generan energía: el accésit
La innovación premiada con el accésit demuestra que la sostenibilidad energética también puede aplicarse a ámbitos tan diversos como la salud o la asistencia social.
El proyecto SMARTSTEP, liderado por la investigadora Marisol Martín, propone el desarrollo de plantillas inteligentes autorecargables destinadas a la localización de personas con deterioro cognitivo o en situación de dependencia.
La tecnología se basa en nanogeneradores triboeléctricos capaces de transformar la energía mecánica generada durante la marcha en electricidad. Gracias a un material biocompatible, biodegradable y patentado por los investigadores, el sistema puede reducir significativamente la necesidad de baterías convencionales en dispositivos portátiles.
Además de su componente tecnológico, el jurado destacó el elevado impacto social de la propuesta, orientada a mejorar la seguridad y calidad de vida de personas vulnerables. La financiación de 30.000 euros permitirá avanzar hacia pruebas de concepto en entornos reales y facilitar futuras aplicaciones comerciales.
Los resultados del ganador de la segunda edición del Premio
La ceremonia también sirvió para mostrar los resultados obtenidos por el proyecto ganador de la segunda edición del premio, una iniciativa que ilustra el objetivo final de esta convocatoria: convertir investigación científica en soluciones industriales.
El proyecto PRAGMATIC, desarrollado por los investigadores María Retuerto y Álvaro Tolosana, del Instituto de Catálisis y Petroleoquímica del CSIC, ha trabajado durante los dos últimos años en el desarrollo de materiales avanzados para electrolizadores destinados a la producción de hidrógeno renovable.
Entre los avances alcanzados destacan nuevos catalizadores con menor contenido de iridio, materiales más resistentes a la corrosión y componentes capaces de mejorar la eficiencia y reducir costes en los sistemas de electrólisis. Los resultados obtenidos han permitido validar experimentalmente la tecnología en dispositivos de mayor tamaño y acercar su futura aplicación industrial.










