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La modernización de las redes eléctricas se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la transición energética con el objetivo de garantizar el suministro y dar seguridad al mismo. En la mente de todos queda el famoso gran apagón que sufrió España y en el horizonte futuro se espera una mayor demanda de electricidad por parte de clientes domésticos e industriales.

Es la llamada electrificación de la economía para la que el sector energético está trabajando intensamente. Uno de esos actores que se encuentran inmersos en esa transición es Naturgy, quien recibirá un importante paquete de financiación para modernizar su red de distribución en España.

870 millones del gobierno y del BEI distribuidos en dos paquetes

El Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa han aprobado una financiación total de 870 millones de euros destinada a la compañía para reforzar, modernizar y digitalizar su red. La operación, canalizada en parte a través del Fondo de Resiliencia Autonómica (FRA), financiado con recursos del programa europeo NextGenerationEU, permitirá acometer uno de los mayores programas recientes de inversión en infraestructuras eléctricas impulsado por la compañía.

El objetivo no es únicamente ampliar la capacidad de la red, sino prepararla para responder a un sistema energético cada vez más descentralizado, digital y basado en fuentes renovables. Las inversiones se concentrarán en cinco comunidades autónomas: Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia y Madrid. Cuatro de ellas están consideradas regiones de cohesión por la Unión Europea, lo que refuerza también el componente territorial de la operación y su contribución al desarrollo económico fuera de las áreas con mayor renta.

Actuaciones sobre más de 2.000 kilómetros de red eléctrica

Uno de los principales resultados previstos será la actuación sobre cerca de 2.300 kilómetros de red eléctrica, mediante la construcción de nuevas infraestructuras y el refuerzo de otras ya existentes. Estas actuaciones buscan aumentar la capacidad de transporte y distribución de electricidad, mejorar la resiliencia del sistema frente a fenómenos meteorológicos extremos y facilitar la integración de nuevas instalaciones de generación renovable.

La financiación se articula mediante dos préstamos complementarios. El primero, de 520 millones de euros, será canalizado por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa a través del Fondo de Resiliencia Autonómica, instrumento financiado con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El Banco Europeo de Inversiones actúa como socio estratégico del Ministerio tanto en el despliegue como en la gestión de este fondo.

El segundo préstamo asciende a 350 millones de euros, financiados íntegramente con recursos propios del BEI. De esa cantidad, ya se han formalizado los primeros 200 millones de euros, mientras que el resto se irá desembolsando conforme avance la ejecución de las inversiones previstas. Más allá de la construcción de nuevas líneas eléctricas, una parte importante de los recursos se destinará a la digitalización de la red de distribución. La automatización de infraestructuras, el desarrollo de sistemas de telecontrol, la incorporación de nuevas tecnologías de supervisión y la implantación de soluciones inteligentes permitirán gestionar con mayor precisión un sistema eléctrico cada vez más complejo.

El programa también contempla inversiones destinadas a reducir las pérdidas energéticas durante la distribución, reforzar las medidas de seguridad y avanzar en el soterramiento y compactación de determinadas infraestructuras, mejorando tanto la fiabilidad del suministro como la integración de las redes en el entorno urbano y rural.

El alcance del proyecto adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta la dimensión de la infraestructura que gestiona Naturgy. La compañía dispone actualmente de una red de distribución superior a los 116.000 kilómetros de líneas eléctricas repartidas por todo el territorio nacional. La modernización financiada permitirá reforzar la capacidad de respuesta de este sistema ante un contexto marcado por fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos, así como por una demanda creciente derivada del proceso de electrificación de sectores como la industria, la movilidad o la climatización.

La operación incorpora además un importante componente de cohesión territorial. Más del 80 % de la inversión asociada se dirigirá a regiones cuya renta per cápita se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea, contribuyendo así a reducir desequilibrios económicos y favoreciendo el desarrollo de infraestructuras estratégicas en territorios que requieren un mayor impulso inversor.