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¿Qué pasaría si nos tomáramos en serio la salud como un objetivo colectivo? ¿Y si el cuidado dejara de ser algo secundario para convertirse en un principio sobre el que organizar la economía? Estas son las preguntas que vertebran ‘La Economía del Cuidado’ (PAIDÓS), el nuevo ensayo del reconocido economista Tim Jackson, actual director del Centro para la Comprensión de la Prosperidad Sostenible en la Universidad de Surrey.

En este libro, con una visión muy personal, Jackson presenta un recorrido que cruza la historia de la medicina, el desarrollo del capitalismo y las bases filosóficas de la salud para dar respuesta a estas preguntas. Al analizar la dimensión política y de género del cuidado, el autor revisita los orígenes del ideal de bienestar y se enfrenta a los obstáculos que hoy impiden hacerlo realidad.

El ensayo se presenta con un contenido provocador y llevará a los lectores a repensar la prosperidad y avanzar hacia una sociedad más justa y saludable. Es provocador en tanto que el punto de partida de Jackson es una crítica frontal al modelo económico dominante. «La economía basada en el crecimiento es descuidada no solo con la salud física, sino también con el entorno natural, la justicia social, la estabilidad financiera e incluso con nuestra salud simbólica«, escribe el autor. Hasta ahora, la solución propuesta a los estragos causados por el crecimiento ha sido «más crecimiento». Pero ese crecimiento, advierte, «cada vez es más difícil de alcanzar».

«En algunas economías avanzadas ya vivimos a todos los efectos en un mundo poscrecimiento. Pero intentamos gestionar ese mundo con una economía basada en el crecimiento«. Esta contradicción, sostiene Jackson, está en la raíz de muchos de los problemas que afrontamos: la crisis climática, la desigualdad creciente, la precariedad laboral y, por supuesto, la crisis de los cuidados.

El cuidado, una dimensión ignorada por la economía

Tradicionalmente, la economía ha tratado el cuidado como una externalidad, algo que ocurre fuera del mercado y que no se contabiliza en el PIB. Sin embargo, el cuidado es la infraestructura invisible sobre la que se sostiene toda actividad económica. Sin personas que cuiden de niños, ancianos y enfermos, el resto de la economía simplemente no podría funcionar. Y, sin embargo, ese trabajo —mayoritariamente realizado por mujeres— sigue siendo mal remunerado, precario e invisibilizado.

Jackson analiza la dimensión política y de género del cuidado y muestra cómo el modelo económico actual ha delegado en las familias —y, dentro de ellas, en las mujeres— la responsabilidad de sostener la vida, mientras el mercado se reserva las actividades «productivas». Esta división, lejos de ser neutral, reproduce desigualdades estructurales que afectan tanto a quienes cuidan como a quienes son cuidados.

Frente a este panorama, Jackson propone repensar la prosperidad desde una perspectiva diferente. No se trata de renunciar al bienestar material, sino de redefinir qué significa prosperar. Y para llegar al pensamiento del autor, él mismo reconoce que el camino será complejo y conflictivo, porque implica cuestionar intereses arraigados y transformar estructuras profundas. Y no hay alternativa, porque el modelo actual es insostenible no solo desde el punto de vista ambiental, sino también humano.