Las compañías más punteras son las que van un paso por delante del resto y tratan vislumbrar el futuro de la economía. En este horizonte, hay pocas dudas al respecto de la IA y la computación cuántica como herramientas esenciales. No obstante, no habrá que esperar mucho tiempo, dada la velocidad de los cambios. En vista de ello, Banco Santander y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabajarán en colaboración para investigar sobre la próxima fase de la IA y su convergencia con tecnologías emergentes como la computación cuántica y los sistemas híbridos Quantum-AI.
El objetivo es conocer la capacidad de estas evoluciones para abordar problemas complejos, así como investigar el potencial que pueden tener estas tecnologías en áreas como las finanzas. No en vano, la IA la cuántica centran la edición de este año del Santander X Global Challenge.
Durante los últimos cinco años, el banco liderado por Ana Botín ha destinado más de 84 millones de euros a programas de investigación universitaria desarrollados conjuntamente con el CSIC y la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE), reforzando su apuesta por el conocimiento como elemento estratégico para la transformación económica.
Una colaboración sobre la IA avanzada de tres años entre Santander y CSIC
Dando continuidad a todo ello, ambas organizaciones han firmado ahora un acuerdo de colaboración de una duración inicial de tres años prorrogables, en los que se impulsarán proyectos de I+D+i, programas de formación especializada, doctorados industriales, actividades de divulgación científica y la participación conjunta en convocatorias nacionales e internacionales de investigación.
Santander y CSIC tendrán un intercambio permanente entre la investigación de frontera y las necesidades reales de la industria, con el propósito de acelerar el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicables.
La investigación como motor de una IA más fiable
Uno de los principales objetivos del acuerdo consiste en explorar nuevas capacidades de la inteligencia artificial capaces de responder a los retos que plantea su creciente implantación en la economía y la sociedad. El desarrollo de modelos cada vez más complejos obliga a avanzar en ámbitos como la explicabilidad de los algoritmos, la reducción de sesgos, la protección de la privacidad o la gobernanza responsable de estas tecnologías.
La colaboración se articulará a través del Santander AI Lab, dirigido por José Manuel de la Chica, junto con el ecosistema de investigación en inteligencia artificial del CSIC, considerado uno de los principales referentes científicos del país en este ámbito. Para Iñaki Bernal, Chief AI Officer de Grupo Santander, la cooperación permitirá combinar la experiencia de un banco con presencia internacional con el conocimiento científico de uno de los mayores organismos públicos de investigación de Europa.
Según explica, el propósito es desarrollar tecnologías que permitan comprender mejor sistemas complejos y mejorar los procesos de toma de decisiones mediante modelos de inteligencia artificial más robustos, transparentes y confiables. Entre las líneas de investigación previstas destacan el aprendizaje federado, la simulación avanzada, la mitigación de sesgos, la seguridad de los sistemas inteligentes o la gestión responsable de los datos.
La computación cuántica entra en escena
Uno de los aspectos más innovadores del acuerdo es la apuesta por investigar la convergencia entre inteligencia artificial y computación cuántica, un campo todavía incipiente pero que numerosos expertos consideran llamado a protagonizar la próxima gran revolución tecnológica.
Los sistemas híbridos Quantum-AI buscan combinar la enorme capacidad de procesamiento de los futuros ordenadores cuánticos con los modelos de aprendizaje automático actuales, lo que permitiría abordar problemas cuya complejidad resulta hoy prácticamente inasumible para la computación convencional.
Aunque estas tecnologías todavía se encuentran en fases iniciales de desarrollo, sectores como la banca, la salud, la industria o la investigación científica observan con creciente interés su potencial para optimizar procesos, acelerar simulaciones y mejorar la capacidad predictiva de los algoritmos.
Ciencia aplicada a desafíos empresariales
Desde el CSIC destacan que esta colaboración representa una oportunidad para reforzar el papel de la investigación pública como generadora de soluciones con impacto directo sobre la sociedad y el tejido productivo.
La vicepresidenta de Innovación y Transferencia del organismo, Ana Castro, subraya que uno de los grandes retos de la ciencia actual consiste precisamente en lograr que el conocimiento generado en los laboratorios llegue al mercado y contribuya a resolver problemas reales. En su opinión, iniciativas como esta permiten conectar la excelencia científica con necesidades concretas del sector empresarial, favoreciendo la innovación responsable.
En la misma línea se pronuncia el vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC, José María Martell, quien considera que el acuerdo se alinea plenamente con la Estrategia de Inteligencia Artificial CSIC 2025-2030. Entre sus prioridades figura el impulso de una inteligencia artificial avanzada, fiable y sostenible, así como el fortalecimiento de un ecosistema nacional capaz de integrar investigación, talento e innovación.









