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El término gobernanza es el que más está sonando en estos momentos al albor del auge de la inteligencia artificial en las empresas, con especial atención a la industria financiera. Y es que ha llegado el punto de dirigir a los sistemas de una forma similar a la que se gestiona un negocio en general.

CaixaBank ha decidido equiparar esta relación con la creación de su nueva Dirección de IA y Data, una unidad concebida para consolidar las capacidades de datos e inteligencia artificial de la entidad y acelerar su aplicación a escala en el conjunto del Grupo.

La unidad estará dirigida por Juan Arandilla, profesional con experiencia en transformación tecnológica, arquitectura empresarial y gestión de datos dentro del sector financiero. A nivel de organigrama, todo el equipo, compuesto por más de 40 profesionales, trabajará bajo el Área de Medios, liderada por Luis Javier Blas.

El porqué de la Dirección de IA y Data en CaixaBank

A medida que aumentan las posibilidades de la tecnología, también crece la necesidad de establecer una visión común que permita decidir dónde aplicarla, con qué prioridades y bajo qué condiciones de seguridad y control. En el caso de CaixaBank, la nueva dirección pretende precisamente proporcionar ese marco común.

Su ámbito de actuación abarcará desde la estrategia y el gobierno del dato hasta el desarrollo, industrialización y seguimiento de soluciones de inteligencia artificial. El objetivo es evitar que las iniciativas evolucionen de forma aislada y facilitar que el conocimiento y las capacidades generadas puedan extenderse al conjunto de la organización.

Esta visión integrada también pretende agilizar la toma de decisiones y la priorización de inversiones. La inteligencia artificial puede generar oportunidades en numerosas áreas, pero no todas tienen el mismo impacto ni requieren el mismo nivel de recursos. Disponer de una estructura transversal permite identificar esas oportunidades, valorar su potencial y acompañar los proyectos durante las distintas fases de desarrollo.

El enfoque incorpora además una dimensión especialmente relevante para una entidad financiera: la gestión del riesgo. La expansión de la IA requiere combinar innovación y capacidad de despliegue con mecanismos que garanticen una utilización segura y responsable de los datos y de los sistemas. Por ello, la nueva dirección impulsará las iniciativas bajo un marco común de seguridad, control y cumplimiento normativo.

Gestionar la IA para la experiencia de cliente…

Uno de los principales ámbitos de aplicación será la relación con los clientes. CaixaBank busca utilizar las capacidades de datos e inteligencia artificial para avanzar hacia servicios más personalizados, ágiles y sencillos.

El análisis de la información disponible puede contribuir a anticipar necesidades, mejorar las recomendaciones y simplificar determinados procesos. La tecnología, en este sentido, no se plantea únicamente como una herramienta de automatización, sino como un mecanismo para mejorar la experiencia que el cliente mantiene con la entidad.

La estrategia estará acompañada, según la entidad, por principios de transparencia, confianza y supervisión humana. Esta dimensión resulta especialmente relevante a medida que los sistemas de IA adquieren una presencia mayor en procesos y servicios financieros, donde las decisiones y recomendaciones pueden tener un impacto directo sobre los usuarios.

La nueva estructura permitirá así combinar la capacidad de análisis del dato con el desarrollo de soluciones de inteligencia artificial, buscando que ambas disciplinas evolucionen de manera coordinada y orientada a objetivos concretos.

… y también para la experiencia de empleado

El cambio no se limita a los servicios destinados a los clientes. CaixaBank también quiere utilizar la inteligencia artificial para transformar la experiencia de sus propios profesionales.

Entre las prioridades de la nueva dirección se encuentra el desarrollo de herramientas que faciliten el acceso al conocimiento, automaticen determinadas tareas administrativas y acerquen capacidades analíticas avanzadas a un mayor número de empleados. La intención es liberar tiempo de actividades de menor valor añadido para que los equipos puedan concentrarse en tareas que requieren mayor especialización, toma de decisiones y atención al cliente.

Esta dimensión interna resulta especialmente significativa en una estrategia de IA a escala. La transformación no depende únicamente de disponer de modelos o herramientas tecnológicas, sino de conseguir que sus capacidades sean accesibles para diferentes áreas y perfiles profesionales. En este sentido, la nueva Dirección de IA y Data actuará también como un mecanismo para extender conocimiento y capacidades dentro de CaixaBank, estableciendo una base común sobre la que puedan desarrollarse nuevas aplicaciones.