Mientras la opinión pública mira a la inteligencia artificial con cierto recelo, el talento tecnológico lo hace con esperanza. Profesionales y estudiantes de este ámbito no se muestran tan catastrofistas como otros respecto al impacto de la IA en su carrera. De hecho, un informe presentado por la consultora SEIDOR e ISDI mantiene que, de alrededor de 1.300 encuestas a estudiantes y empleados tech, el 78% prevé efectos positivos de la automatización en sus carreras. Solo un 9% anticipa un efecto negativo.
El talento tecnológico va en dirección contraria a otras esferas sociales
Sin disponer de la opinión de más ámbitos sociales, pero sí muchas noticias que reflejan pesimismo con la IA en forma de prejuicios y pérdidas de empleos, el talento tecnológico camina en sentido contrario a la percepción general y ve el futuro de otra manera. Los responsables del informe atribuyen esta postura a la familiaridad que tiene este perfil con la IA, así como un mayor conocimiento de sus aplicaciones y oportunidades reales.
De acuerdo a los datos del estudio, el 77% utiliza herramientas de IA generativa de forma regular o intensiva, y solo un 4% declara un uso muy ocasional o nulo. Entre quienes son solo estudiantes, el porcentaje de uso regular o intensivo alcanza el 83,7%, frente al 74,1% entre los profesionales. La búsqueda de información y la resolución de dudas es el uso más extendido (65,3%), seguido de la redacción y adaptación de contenidos (50,8%), el análisis de datos y generación de reportes (43,9%) y la ideación o estructuración de proyectos y soluciones técnicas (41,5%). El uso de la IA para generar, revisar o depurar código alcanza el 37,9%, mientras que un 31,8% ya la utiliza para automatizar tareas, crear agentes o integrar IA.
El estudio también apunta hacia dónde quiere evolucionar ese uso. La automatización inteligente de procesos de negocio es el tipo de proyecto de futuro más señalado (61,3%), seguida muy de cerca por la IA integrada en software empresarial (58,2%). A continuación se sitúan los proyectos de datos y analítica avanzada (39,4%) y los agentes autónomos y sistemas multiagente (38,4%).
«Los resultados muestran un talento que no espera a que la IA defina su futuro, sino que ya la está incorporando y entiende que tendrá que seguir aprendiendo», señala Natalia Martínez Echarte, directora de Talento y Cultura en SEIDOR. Para las empresas, añade, «esto obliga a revisar cómo desarrollamos capacidades, cómo acompañamos la entrada del talento joven y cómo utilizamos la tecnología para ampliar su aportación, no simplemente para sustituir tareas».
La formación: el punto en el que desparece el optimismo en el talento tecnológico
El mismo estudio ha servido, además, para comprobar que no es oro todo lo que reluce en el talento tecnológico. Hay una brecha evidente que se refleja desde las respuestas obtenidas y el foco apunto claramente a la formación. El 87,4% de los encuestados no considera que la formación actual integre plenamente la IA. Solo el 12,6% cree que sí.
Y un 51,4% considera que la formación prepara poco, muy poco o nada para trabajar con esta tecnología. La principal carencia señalada es la falta de formación práctica en IA aplicada (53,7%), seguida del desarrollo insuficiente del pensamiento crítico (45,6%) y de la poca conexión con las necesidades reales de negocio (44,1%). La falta de formación en ética, seguridad y uso responsable de la IA es mencionada por el 41%.
«La velocidad con la que la IA se está incorporando al estudio y al trabajo exige acercar mucho más la formación a los problemas reales», insiste Molpeceres. La brecha entre la velocidad de adopción y la preparación que ofrece la formación actual es, quizá, el desafío más urgente que dibuja el informe.
Con vistas al primer empleo
Tras la formación, el empleo. A cuenta de la propia IA y su aprendizaje, el 37,2% de los encuestados anticipa mayores dificultades para acceder al primer empleo: un 18,7% por la automatización de tareas y otro 18,5% porque la IA elevará el nivel mínimo exigido. En paralelo, un 31,4% considera que no reducirá las oportunidades, aunque sí cambiará lo que se espera del talento joven, y un 20,3% cree que permitirá aprender más rápido.
La preocupación por una mayor exigencia es más elevada entre quienes son solo estudiantes. El 25,3% considera que la IA hará más difícil acceder a un primer trabajo porque elevará el nivel mínimo requerido, frente al 15,4% de los profesionales. El informe resume esta evolución con una idea: menos «aprendo entrando» y más «entro aportando».









