Estamos a principios de año, época en la que proliferan análisis y estudios sobre tendencias en las empresas. Y dados los tiempos que corren, el tema estrella del momento está en la gestión del talento o, dicho de la forma tradicional, los recursos humanos. En esta ocasión compartimos la visión de Jan Laurijssen, experto de RRHH de SD Worx, quien analiza las tendencias que veremos en este ámbito para este 2026.
La clave que explica todas las tendencias es que las áreas de RRHH en 2026 estarán en el centro de las estrategias empresariales. Su rol será de mayor importancia que en el pasado para poder asegurar la conexión de las personas con todos los cambios tecnológicos que están implementando los negocios.
4 tendencias en RRHH 2026
A partir de este axioma,Laurijssen nos revela cuatro grandes tendencias que marcarán el futuro inmediato en la gestión del talento. Estas son:
1 La IA deja de ser amenaza y se convierte en aliada
La tecnología —y en particular la inteligencia artificial— sigue siendo una prioridad, pero el enfoque ha cambiado. La conversación ya no gira en torno al miedo a la sustitución, sino a la colaboración entre humanos y máquinas. En este nuevo paradigma, la IA se concibe como una aliada digital capaz de amplificar el criterio humano, mejorar la toma de decisiones y liberar tiempo para aquellas tareas donde la aportación humana es insustituible.
“La clave ya no es ‘usar’ la IA, sino colaborar con ella”, señala Laurijssen. Las organizaciones más avanzadas no desarrollan caminos paralelos entre personas y tecnología, sino asociaciones reales que refuerzan la experiencia humana. El resultado es una transición clara: de la automatización a la humanización del trabajo. En este proceso entran en juego variables como la ética, la transparencia, algo que debe asegurarse desde los RRHH 2026.
2 Creación de valor de valor, no solo como facilitadores
Mientras dure esta etapa de disrupción tecnológica, a la que se añade una gran presión competitiva, la función de los RRHH 2026 no puede limitarse a un papel reactivo. Su función evoluciona hacia la de creador de valor, con responsabilidad directa en la transformación del negocio.
Esto implica anticiparse a los cambios, diseñar organizaciones preparadas para el futuro y garantizar que la plantilla mantiene las competencias necesarias para crecer y adaptarse. Cuando RRHH lidera con datos, visión estratégica e intención clara, no solo gana relevancia interna: marca la agenda y guía a la organización en momentos de cambio.
El impacto real de RRHH en 2026 se medirá por su contribución al crecimiento, la resiliencia, la innovación y el bienestar. Para ello, la función debe alinear las estrategias de personas con los objetivos de negocio, eliminar silos internos y adoptar una visión sostenible que integre criterios ESG, empleabilidad a largo plazo y decisiones con impacto duradero.
3 Diseñar experiencias para atraer y fidelizar talento
En un mercado laboral cada vez más competitivo, la experiencia del empleado se consolida como una ventaja estratégica. De cara a 2026, RRHH evoluciona hacia un rol de diseñador de experiencias, responsable de crear recorridos coherentes, empáticos e inclusivos a lo largo de todo el ciclo de vida profesional.
Este enfoque sitúa a las personas en el centro, integrando bienestar, diversidad, equidad y propósito como elementos estructurales, no accesorios. Cada interacción —desde la incorporación hasta el desarrollo o la movilidad interna— se convierte en una oportunidad para generar confianza, compromiso y sentido de pertenencia.
El bienestar deja de ser un complemento para convertirse en una estrategia medible, que abarca salud mental, resiliencia financiera y alineación con valores. Al mismo tiempo, el liderazgo evoluciona hacia modelos más auténticos y empáticos, capaces de generar seguridad psicológica en entornos de cambio constante. El diseño del trabajo también se adapta, con mayor flexibilidad, modelos híbridos y trayectorias personalizadas que responden a las necesidades reales de las personas.
4 Arquitectos del cambio
La cuarta gran tendencia apunta a la adaptabilidad como rasgo definitorio de las organizaciones del futuro. En 2026, los responsables de RRHH deberán actuar como auténticos arquitectos del cambio, diseñando sistemas capaces de evolucionar con fluidez ante prioridades cambiantes.
Esto implica repensar roles, estructuras y carreras profesionales para que giren en torno a habilidades y resultados, y no solo a puestos fijos. La presión regulatoria —con normativas como la Directiva Europea de Transparencia Salarial o la Ley de IA— acelerará además la necesidad de procesos más abiertos, equitativos y explicables.
Los sistemas de RRHH preparados para el futuro compartirán tres características clave: fluidez organizativa, continuidad en el aprendizaje y la escucha, y transparencia como base de la confianza. La gestión del talento se apoyará en feedback en tiempo real, itinerarios flexibles y mecanismos que permitan ajustar rápidamente las capacidades a las necesidades del negocio.








