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La aseguradora ha dado a conocer la nueva imagen visual que le acompañará en estos tiempos de digitalización. La renovación de esta icónica marca en el mercado responde precisamente a la transformación que ha experimentado la compañía, cuya esencia busca conectar la tecnología con las personas. Así lo ha anunciado su presidente, Antonio Huertas. Empezando por las oficinas centrales y los canales online, la implantación de la nueva imagen se desarrollará de forma gradual en el resto de sedes durante los próximos tres años.

Año nuevo, vida nueva. Esta frase tan manida parece encajar a la perfección con la última noticia de Mapfre desde su área de comunicación y marketing. La aseguradora inicia el 2026 con la renovación de su marca, proceso por el cual ha invertido unos 70 millones de euros, según ha explicado el presidente del grupo, Antonio Huertas.

La renovación de esta icónica marca en el mercado responde precisamente a la transformación que ha experimentado la compañía, cuya esencia busca conectar la tecnología con las personas

Antonio Huertas, presidente de Mapfre con la nueva imagen de la aseguradora

Antonio Huertas, presidente de Mapfre con la nueva imagen de la aseguradora.

Mapfre dice así adiós a una imagen visual que ha acompañado a los mercados en las últimas cuatro décadas para dar paso a otra más fresca y acorde a los tiempos que corren. Tiempos en los que la transformación digital de los negocios es un hecho y en los que la competencia global es patente, especialmente en el caso de Mapfre, con amplia presencia a nivel mundial. De este modo, la nueva imagen de la compañía se inspira principalmente en la conexión de personas y digitalización, así como la proyección de la aseguradora con la profunda transformación que ha experimentado en los últimos años.

La aseguradora inicia el 2026 con la renovación de su marca, proceso por el cual ha invertido unos 70 millones de euros, según ha explicado el presidente del grupo, Antonio Huertas.

 

Una imagen que transmite quién es hoy Mapfre

Después de más de nueve décadas de historia, la compañía afronta este último cambio como una evolución natural. La nueva marca mantiene intacta la esencia y el legado de Mapfre, pero incorpora un lenguaje visual más contemporáneo, capaz de transmitir con mayor claridad quién es hoy la organización y hacia dónde se dirige. No se trata de una ruptura con el pasado, sino de una reinterpretación que acompaña el proceso de modernización del negocio, la adaptación tecnológica y la apuesta por una relación más cercana con clientes y grupos de interés.

Nueva identidad corporativa en las oficinas de Mapfre

Nueva identidad corporativa en las oficinas de Mapfre.

El rediseño introduce elementos fácilmente reconocibles, pero revisados desde una óptica actual. El icónico rojo corporativo se presenta ahora con un tono más vibrante y decidido, reforzando la personalidad de la marca en un entorno visual cada vez más competitivo. El tradicional logo del trébol evoluciona hacia una versión más atractiva y actual, mientras que el uso de minúsculas en la denominación busca transmitir cercanía, sencillez y accesibilidad, valores que la empresa quiere enfatizar en su relación con el público. Asimismo, este proyecto de branding también incluye la renovación del ADN sonoro y la inclusión de otros colores que mezclan los distintos negocios de la organización con el nuevo logo.

nueva marca de mapfre

Para explicar todos estos cambios, Huertas indica que hoy Mapfre es una compañía diferente. “Nos hemos transformado y estamos preparados para competir mejor en un mundo digital y conectado, y como siempre, priorizando a las personas. Esto no va a cambiar. Lo que sí evoluciona es la marca, para reflejar mejor todo lo que ahora somos y enfatizar aún más lo cerca que nos sentimos de los clientes y de sus necesidades”, ha afirmado el presidente.

“Nos hemos transformado y estamos preparados para competir mejor en un mundo digital y conectado, y como siempre, priorizando a las personas. Esto no va a cambiar. Lo que sí evoluciona es la marca, para reflejar mejor todo lo que ahora somos y enfatizar aún más lo cerca que nos sentimos de los clientes y de sus necesidades” – Antonio Huertas, presidente de Mapfre

Con todo, la nueva identidad no pretende únicamente modernizar la imagen, sino acompañar un modelo de negocio que ha puesto el foco en la digitalización, la innovación y la experiencia del cliente. En los últimos años, Mapfre ha sabido aprovechar las oportunidades de la revolución tecnológica para simplificar procesos, personalizar servicios y reforzar la proximidad con quienes confían en la compañía, tanto en canales físicos como digitales. Esa cercanía, convertida en uno de los pilares estratégicos de la organización, encuentra ahora un reflejo coherente en la nueva marca.

En los últimos años, Mapfre ha sabido aprovechar las oportunidades de la revolución tecnológica para simplificar procesos, personalizar servicios y reforzar la proximidad con quienes confían en la compañía, tanto en canales físicos como digitales

La relación con los clientes y con otros grupos de interés ha sido, de hecho, uno de los principales motores de este cambio. En un entorno donde las marcas compiten no solo por precio o producto, sino también por valores y confianza, Mapfre busca proyectar una identidad que resulte más comprensible, humana y alineada con las expectativas actuales. El objetivo es conectar con nuevos públicos sin perder la fidelidad de quienes han acompañado a la compañía durante décadas.

Una identidad para competir mejor a nivel global

La dimensión global del grupo ha sido otro de los factores clave en el diseño y la implementación de la nueva identidad. Mapfre está presente de forma directa en numerosos países y mercados, con realidades culturales y sociales muy distintas.

Por ello, la implantación de la nueva marca se llevará a cabo de manera gradual a lo largo de los próximos tres años, siguiendo una estrategia que prioriza la adaptación local en cada territorio y garantiza que la identidad sea relevante y reconocible en todos ellos. El despliegue comenzará por los elementos considerados más estratégicos, como las oficinas centrales y la presencia online, y se extenderá progresivamente al resto de activos corporativos.

La implantación de la nueva marca se llevará a cabo de manera gradual a lo largo de los próximos tres años, siguiendo una estrategia que prioriza la adaptación local en cada territorio y garantiza que la identidad sea relevante y reconocible en todos ellos

La actualización alcanzará a las más de 4.600 oficinas que Mapfre tiene en todo el mundo, así como a los canales digitales y a las distintas sedes de la compañía. También se incorporará a otras sociedades del grupo, incluidas las unidades de negocio de reaseguro y grandes riesgos, reforzando una imagen coherente y homogénea a nivel global.

Este proceso de implantación gradual permitirá acompasar el cambio visual con la realidad operativa de cada mercado, asegurando que la nueva marca se integre de forma natural en el día a día de la organización y en la experiencia de clientes y profesionales.