Marina: “La enseñanza está ideologizada hasta la médula”

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El filósofo y escritor, José Antonio Marina, pone el ejemplo de Finlandia como modelo educativo de éxito al que se llegó por un gran consenso de todos los agentes sociales. Algo que difícilmente puede darse en España. Marina está envuelto en estos momentos en un nuevo libro que tratará sobre el aprendizaje en la creatividad, una cuestión básica para el progreso y la requerida innovación de hoy en día.

–          Nos cuentan que últimamente no para y que está inmerso en un nuevo libro. ¿De qué se trata?

Estoy con un libro que se llama El aprendizaje de la creatividad. Llevo ya mucho tiempo trabajando en él, pero han aparecido una serie de descubrimientos en el campo de la neurología que nos permiten comprender mejor la creatividad y estar en condiciones de saber cómo se puede aprender. Antes nos parecía que la creatividad era algo misterioso e impredecible, pero realmente es un tipo de hábito. Es una buena noticia porque el mundo está pidiendo cada vez más innovación, más inventos y más resolución de problemas y si no sabemos cómo se puede lograr, que es de lo que se encarga la creatividad, sería gastar la pólvora de las armas. Si no sé cómo se innova, estoy empantanado.

–          La educación ciertamente necesita de la creatividad. ¿Qué cambios se tienen que dar en la educación para que su trasformación sea radical y el sistema ofrezca garantías?

No es muy complicado y tampoco es muy caro. Por eso es tan indignante que no haya mejorado el sistema. No es que tengamos un sistema catastrófico, tenemos un sistema mediocre y que no ha progresado en estos años, aun habiendo buenas dotaciones económicas. Hemos tenido un defecto de gestión, yo creo que hay una hoja de ruta que tenemos copiar de otros países en donde si funciona su sistema educativo. Una consultora ha estado estudiando las naciones que han pasado de un bajo rendimiento a alto y viceversa. Hay patrones muy parecidos. En primer lugar, cuidar la calidad de los equipos directivos, porque cambian para bien o para mal un centro. En segundo lugar, mejorar la calidad del profesorado y la formación, porque sin buenos profesores no hay un buen sistema. En tercer lugar, dar más autonomía a los centros y más flexibilidad a la hora de hacer los programas porque estamos muy rígidos y eso no funciona. Cuarto, implicar a las familias porque la ruptura entre las familias y la escuela es fatal. Y quinto, convencer a la sociedad, no solo de que la educación es importante para todos, sino de que todos estamos educando, lo queramos o no.

Desde nuestra fundación estamos haciendo planes educativos para municipios porque creemos que éstos son los encargados de resolver problemas sociales muy amplios como es el fracaso escolar, los abusos de alcohol, la violencia… Esto se puede organizar desde la educación con otros agentes sociales en un plazo de tiempo que no exceda de los cinco años.

–          A pesar de que España tenga una mala valoración en los informes de PISA, hay comunidades que destacan por encima de otras. ¿Por qué estas diferencias? ¿Un gran pacto que comprenda a todas las regiones sería viable?

Es verdad que uno de los análisis de los informes PISA, que sitúa a España en una posición mediana, refleja que hay comunidades que están muy bien colocadas, al nivel de Finlandia. Destacan los casos de La Rioja, Navarra, Castilla y León, al contrario que Valencia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Baleares. Aquí está la demostración de que se puede tener un buen sistema teniendo las mismas leyes, por eso decía que era cuestión de gestión.

El pacto educativo sería el ideal porque tenemos ejemplos como el de Finlandia. Era un país muy empobrecido en el que todos los agentes sociales se reunieron para ponerse de acuerdo en cómo sacar adelante el sistema educativo y la nación. Vieron que venía por delante un mundo que sería muy globalizado, con alta tecnología y basado en la sociedad del conocimiento. Al cabo de los años, todo eso ha dado unos resultados fantásticos.

¿Por qué en España no va a haber un pacto escolar? Porque desde el siglo XIX la enseñanza española está ideologizada hasta la médula. Una veces por cuestiones religiosas, otras por cuestiones políticas. Todo el mundo quiere instrumentalizar la educación para sus fines sociales o políticos y por ello no se cuida la buena educación. Se cuida mi educación, la que a mí me parece y así no progresamos. Yo soy muy escéptico de que haya un pacto político, mientras no hagamos un pacto social. Es decir, que los ciudadanos nos demos cuenta de que la educación nos importa a todos, sin buscar excusas del dinero y pidiendo más compromiso.

–          A pesar de todo, ¿cree que está faltando la implicación de las empresas en su vinculación a las actividades de la formación profesional de los estudiantes?

Hasta ahora sí. Pero ahora se va a empezar con la formación dual se podrá ver si las empresas colaboran o no. Sí es verdad que hay algunas empresas que han hecho planes como Repsol pero la mayoría ha ido por libre. Ahora, copiando la formación profesional alemana, la mitad del proceso se hará en las aulas y la otra mitad se hará en las empresas y ahí se verán si éstas colaboran o no. Tienen que apelar a su sentido cívico y darse cuenta de que eso es bueno para todos, aunque no tenga en ellas inmediatamente un efecto económico.

Otro asunto es en el caso de la universidad. Pero la relación de las empresas con la universidad está más clara y va por otro lado.

–          En su Escuela de Padres, ¿ha experimentado muchos casos de problemas a nivel familiar procedentes de la crisis económica que se traducen en una mala educación a los hijos?

Eso lo hemos conocido más por estudios paralelos. Las personas que se matriculan tanto en la Escuela de Padres como en la Escuela de Parejas y tienen problemas económicos, introducen tensiones añadidas y eso sí tiene una repercusión en la educación.

Hay zonas en España que están resultado de alto riesgo educativo por cuestiones socioeconómicas, por eso es tan importante que intervengan todos a través de los municipios y los centros de ayuda social e incluso con los servicios médicos. El colaborar la escuela con el sistema de salud es fundamental para los dos, evitando gastos para uno y dando mayor protección para otros. Se pueden hacer muchas cosas que en estos momentos no se están haciendo y la educación de los hijos se está resintiendo. Pero se resiente también por otros factores. Por ejemplo, el auge económico que tuvieron las zonas de turismo hizo que se dieran muchos casos de abandono escolar en busca de dinero fácil. Ahora están volviendo a las escuelas porque se están dando cuenta de que aquello era una mala solución. Más vale tarde que nunca.

 

*Lea la entrevista entera en el próximo número impreso de la Revista Directivos y Empresas

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